Obituaries

Fallece el apóstol del deporte rey

Italy's manager Enzo Bearzot talks with his striker Paolo Rossi
© Getty Images

Enzo Bearzot, el entrenador más querido de Italia, falleció este martes 21 de diciembre, a los 83 años, sin haber renunciado jamás a sus grandes principios, cuya divisa principal era: “El fútbol es ante todo un juego”.

Aplicando ese razonamiento llegó a lo más alto, hasta conquistar la Copa Mundial de la FIFA España 1982. Cuando fue nombrado “comisario técnico de la Nazionale” en 1975, un término que designaba al seleccionador y que no era precisamente el más adecuado para designar a este humanista, el combinado italiano estaba en busca de su identidad perdida, y casi de su alma, tras el fracaso que había supuesto la Copa Mundial de la FIFA Alemania 1974. Se despidió 11 años más tarde, con un registro excepcional de 51 victorias, 28 empates y 25 derrotas en 104 partidos.

Cuando se hizo cargo del equipo, su experiencia como jugador consistía en una honesta carrera de centrocampista defensivo y una convocatoria con la selección en 1955, y llevaba seis años desempeñando funciones de técnico, periodo que incluía dos ediciones mundialistas, en las que fue ayudante de Ferrucio Valcareggi. Con una paciencia inagotable, impermeable a las críticas y a las polémicas, confeccionó un grupo en perfecta armonía con “sus” jugadores. En Argentina 1978, la Squadra Azzurra ya desplegó un fútbol más atractivo, más moderno, en el que destacaban algunos jóvenes con proyección, como Paolo Rossi y Antonio Cabrini. A medida que transcurrían los meses, y a pesar del fracaso que representó la Eurocopa 1980, celebrada en Italia, una gris competición preliminar y algunos reveses en encuentros de preparación, Bearzot continuó en la misma línea, sin dudar en ningún momento de la capacidad de sus hombres.

Pero la máquina tardó en ponerse en marcha, y los tres primeros partidos en la Copa Mundial de la FIFA 1982 se saldaron con sendos empates, que bastaron a los italianos para acceder a la segunda ronda, gracias a su mejor diferencia de goles respecto a Camerún. Y así, cuando todo parecía pender de un hilo, el carisma de Bearzot obró un milagro…

Un manual de psicología
Nadie en Italia habría apostado una lira por las opciones de una Nazionale minada por las críticas llegadas desde fuera. Durante tres días, Enzo Bearzot se encerró con sus discípulos en su concentración de Vigo y recurrió a todos sus conocimientos de psicología para motivarlos. Les explicó con todo lujo de detalles que no debían mostrar ningún tipo de complejo ante sus próximos rivales, la Argentina de Diego Armando Maradona, que aspiraba a un doblete, y el Brasil de Zico y Falcão, ansioso por desquitarse.

Y una Italia irreconocible, como el propio Paolo Rossi, a quien Bearzot había defendido a capa y espada, transformó su trayectoria en una marcha triunfal. Bearzot pudo dejar de mordisquear nerviosamente su pipa. Contra todo pronóstico, salió airoso aplicando ideas innovadoras, que muchos imitarían.

El 22 de enero de 2002 aceptó ocuparse del sector técnico de la Asociación Italiana de Fútbol para transmitir su mensaje y su idea principal: “Para mí el fútbol se juega con dos extremos, un delantero centro y un distribuidor. Esa era mi forma de concebirlo. Elegía a mis jugadores y, a continuación, les dejaba jugar sin imponerles esquemas tácticos”.

Falleció este martes 21 de diciembre, considerado en Italia como el mejor entrenador que haya dado el fútbol nacional, a la altura de Vittorio Pozzo, que se proclamó campeón del mundo en 1934 y 1938 con la Nazionale.

Explora este tema

Notas recomendadas