Historia

Guttmann lo gana todo y no perdona nada

Bela Gutmann, coach of Benfica
© Getty Images

La suerte influye en el fútbol, y también la mala. Cuando un equipo pierde ocho finales europeas consecutivas, como en el caso del Benfica de Lisboa, puede considerarse que el infortunio se ha cebado con él. Pero, ¿es el destino el único responsable de esta serie de calamidades? Todos los hinchas de este grande del fútbol portugués saben perfectamente que no es así… Para ellos, el motivo de esta sucesión de fracasos se debe a su exentrenador Bela Guttmann, ¡aunque muriese hace 35 años!

La “maldición de Guttmann” cayó sobre los Encarnados en 1962, en la noche de su segundo título consecutivo de la Copa de Europa de Clubes Campeones. Guttmann no pudo llegar a un acuerdo con los directivos de la entidad acerca del importe de una prima por ese triunfo continental, y abandonó el club ofendido, declarando que hasta que no se le pagase el Benfica no volvería a ganar ni un solo título europeo en 100 años. Luego llegaron cinco finales de la Copa de Europa, en 1963, 1965, 1968, 1988 y 1990, una de la Copa de la UEFA, en 1983, y otras dos de la UEFA Europa* League*, en 2013 y 2014. Todas ellas terminaron en desilusiones.

El rencor de Guttmann es tenaz, y ni siquiera levantar una estatua suya en el Estadio de la Luz ni la petición oficial de perdón del club en 1990, a través del mítico Eusébio, que acudió a depositar allí un ramo de flores, sirvieron para cambiarlo. El antiguo técnico parece mostrarse tan intransigente en la muerte como lo fue durante toda su carrera. “Un entrenador es como un domador de leones. Dominará a los animales siempre que les muestre confianza en sí mismo y que no tiene miedo. Pero en cuanto aparezca el más mínimo signo de miedo en sus ojos, estará perdido”, repetía para describir su oficio.

La calidad no bastaQuizás eso explique por qué los conflictos estuvieron a la orden del día en la vida de Guttmann, casi tanto como los éxitos. Nació en 1900 en Budapest, capital del Imperio Austrohúngaro. Sus padres eran profesores de danza, y él tomó el camino de sus progenitores a los 16 años, aunque luego lo dejaría para probar suerte en el fútbol. Únicamente pasó por dos clubes en su país natal, uno amateur, el Torekvas, y un grande, el MTK Budapest, a partir de 1919. El régimen antisemita húngaro de los años 20 le obligó a marcharse al Hakoah de Viena, club de la comunidad judía vienesa.

Y por esas mismas razones políticas dejó Europa para instalarse en Nueva York, donde su carrera como futbolista se estancó, aunque llevó una vida agitada, al regentar un bar clandestino en la época de la Ley Seca e invertir pequeñas cantidades en bolsa, antes del crack de 1929. Volvió a Europa en 1932, donde disputó una última temporada en el Hakoah de Viena, antes de reconvertirse en técnico. Fue incapaz de asentarse en ningún sitio, y daría una vuelta al mundo de cuatro decenios —desde Viena en 1933 hasta Oporto en 1973—, con la única interrupción de un paréntesis de siete años, para escapar al destino que esperaba a los judíos durante la II Guerra Mundial.

De Austria a Argentina, pasando, entre otros países, por Brasil, Chipre, Grecia, Italia o Uruguay, Guttmann cambió 25 veces de banquillo, y obró su magia tanto en equipos modestos como en los más grandes, siempre con la misma filosofía. “No importa recibir tres o cuatro goles, siempre que se marquen cinco o seis”, decía, complementándolo con “la calidad no basta, los jugadores deben tener pasión por ganar todas las veces que entren en la cancha”.

En la interminable lista de anécdotas que coleccionaría a lo largo de su periplo figura la de su etapa en el Maccabi de Bucarest, donde recibió un salario en hortalizas, que escaseaban en la posguerra, y del que se despediría por la intención de los directivos de inmiscuirse en la confección de las alineaciones. Guttmann no era de quienes aceptaban que se cuestionase su autoridad. Lo demostró en el Honvéd de Budapest, donde dirigió nada menos que a Ferenc Puskás y a sus compañeros Sándor Kocsis, József Bozsik y Zoltán Czibor, que se convertirían en los legendarios Magiares Mágicos. La personalidad del futuro Comandante Galopante era incompatible con la de su entrenador, y los desencuentros se sucedieron hasta alcanzar un punto sin retorno.

Contratos y un golpe bajo
Durante un partido contra el Györ, la actuación del defensor Mihaly Patyi sacó a Guttmann de sus casillas, hasta el punto de prohibirle volver al terreno de juego en el segundo tiempo, prefiriendo dejar a su equipo con diez hombres. Puskás cuestionó la decisión y ordenó a su compañero que saliese al campo. Guttmann respondería a esa afrenta abandonando el estadio… y luego el club.

¿Hacen falta más pruebas de su temperamento? Después de ser destituido expeditivamente en el AC Milan en 1956, también por conflictos internos, cuando el club era líder de la Serie* A** *transcurridas 19 jornadas, decidió incluir de forma sistemática en sus contratos una cláusula que prohibía despedirlo si su equipo ocupaba la cabeza de la clasificación. Y tanto en el Honvéd como en el Milan, el São Paulo, el Peñarol, el Oporto o el Benfica, sería muy habitual verlo en lo más alto de la tabla…

Su carácter y sus éxitos le conferían prácticamente plenos poderes por todas partes. Así, pudo permitirse empezar su mandato en el Benfica, en la temporada 1959/60, prescindiendo de 20 jugadores con contrato para dar una oportunidad a canteranos. El resultado fue la conquista de un campeonato al final del ejercicio. Otra jugada maestra del húngaro en la capital portuguesa se produjo en diciembre de 1960, cuando se adelantó a su gran rival de la ciudad, el Sporting de Lisboa, arrebatándole los servicios de un joven delantero descubierto en Mozambique, al que trajo a Portugal con identidad falsa y mantuvo oculto varios días en un hotel, hasta la firma del contrato.

¿De quién se trataba? De Eusébio, que ganaría las Copas de Europa de 1961 y 1962. Las últimas hasta la fecha, y puede que hasta 2062. Bela Guttmann nos dejó hace exactamente 35 años este 28 de agosto de 2016, y no es de los que dan el brazo a torcer…

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