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Hungría, en busca del tiempo presente

21st October 1964: Members of the Hungarian football team toss their captain in the air after beating the Czech team in the football final at the Olympic Games
© Getty Images

Hungría, tierra de fútbol por excelencia y escenario del Congreso de la FIFA, es un pequeño país con una gran historia. Pese a ser dos veces finalista de la Copa Mundial de la FIFA™ y triple campeona olímpica, quiere dejar atrás el peso de su glorioso pasado para desarrollarse de nuevo plenamente al más alto nivel.

Los herederos de los *Magiares Mágicos *del decenio de 1950 llevan 24 años sin clasificarse para una fase final mundialista. Su último resultado notable se remonta a 1966, cuando accedieron a cuartos de final. Sin embargo, Hungría ocupa actualmente el puesto 35º de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, su mejor registro desde la creación de esta tabla en 1993.

La época de gloria empezó en 1938, con motivo de la tercera edición de la gran cita del deporte rey, en Francia, donde cayó en la final ante la intratable armada italiana (4-2). Aun así, presentó el mejor ataque del certamen, con 15 goles en cuatro partidos, gracias a sus artilleros Gyula Zsengeller (6) y Gyorgy Sarosi (5). Pero fue al inicio de los años 50, bajo la dirección de Gusztav Sebes, cuando despuntó el equipo legendario de Ferenc Puskas, Zoltan Czibor, Sandor Kocsis, Nandor Hidegkuti, Jozsef Bozsik, Gyula Grosics o Peter Palotas. Esta formación de ensueño practicaba un fútbol de pura técnica y velocidad, y revolucionó todos los principios de juego en vigor por aquel entonces.

Una lección y una decepción
El mundo lo descubrió por primera vez en el Torneo Olímpico de Fútbol Helsinki 1952, en el que arrolló a todos los rivales antes de imponerse en la final a Yugoslavia (2-0). No obstante, su gran cita con la historia se produciría el 25 de noviembre de 1953, en Wembley, donde infligió a Inglaterra su primera derrota en casa (3-6), en una auténtica exhibición de virtuosismo. Y eso que, según los testigos, el resultado fue bastante benévolo para los inventores del fútbol...

Dos años más tarde, Hungría afrontaba la fase final de la Copa Mundial de la FIFA 1954 como gran favorita, avalada por una increíble serie de 31 partidos sin conocer la derrota, a lo largo de cuatro años. Puskas y los suyos, impresionantes durante toda la prueba, únicamente perderían un partido, el más importante. Los *Magiares Mágicos *sucumbieron en la final de Berna (3-2) a manos de Alemania. Fue el principio del fin.

Encadenarían una nueva racha de 18 encuentros sin perder, pero la magia ya se había desvanecido. El 23 de octubre de 1956, los tanques soviéticos entraron en Budapest para aplastar la insurrección húngara. Casi todos los integrantes de la selección se encontraban fuera, para disputar un partido de la Copa de Europa con el Honved de Budapest, y la mayoría decidieron no regresar. Fue el caso de Puskas, Czibor y Kocsis, que harían las delicias de los hinchas del Real Madrid y el Barcelona.

Poco a poco, a pesar del talento de Florian Albert, llegó el declive de Hungría, aunque ofrecería una nueva muestra de la riqueza de su cantera al adjudicarse los títulos olímpicos de 1964 y 1968 y superar a un mermado Brasil (3-1) en la Copa Mundial de la FIFA 1966. Su último partido en una fase final, en 1986, se saldó mediante una derrota ante Francia (3-0).

La confianzaDesde entonces, Hungría está estancada, aunque el recuerdo de su época dorada permanece. Pal Varhidi, suplente en la victoria de Wembley y que posteriormente se convertiría en entrenador del Ujpesti TE, considera que “la forma de concebir el fútbol de los húngaros se acerca mucho a lo que se vio en el partido de Wembley”.

“El problema es que tenemos que convivir con el pasado glorioso, que no deja de compararse con la falta de buenos resultados que experimentamos ahora”, señala su hijo Peter, ex seleccionador nacional. “Hungría no puede seguir el ritmo. No creo que haya menos calidad, pero los jóvenes de hoy no quieren hacer los sacrificios que se necesitan para progresar”.

Desde 2010, tras un nuevo fracaso en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2010, Sandor Egervari, ex jugador y técnico del MTK y de las categorías inferiores, se hizo cargo del combinado nacional. A sus órdenes, Hungría no deja de progresar. Estuvo a punto de superar su grupo de clasificación para la Eurocopa 2012, al acabar justo detrás de Países Bajos y Suecia.

Toda Hungría sueña hoy con ver a su equipo competir de nuevo con los mejores. Y son muchos quienes están convencidos de que la confianza regresará con una serie de buenos resultados, porque la cantera continúa siendo fértil.

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