El Juego Global

La lección que podemos aprender de Montserrat  

Montserrat
© Concacaf
  • La isla caribeña de Montserrat es un territorio británico de ultramar
  • Los Chicos Esmeralda compiten en la región de la CONCACAF
  • Las crisis volcánicas han alterado sustancialmente la vida en la isla

Los montserratenses llevan muchos años viviendo con incertidumbre. La causa no es otra que la devastadora erupción del volcán Soufrière Hills el 25 de junio de 1997 y la continua actividad volcánica que ha alterado radicalmente el día a día en este territorio británico de ultramar. De hecho, ha convertido toda la mitad sur de esta isla de las Antillas Menores, así como de Plymouth, su antigua capital, en una zona de acceso restringido.

Ahora que el mundo entero está padeciendo una pandemia global, la diminuta isla de Montserrat —ubicada en el Caribe oriental— y su extraordinaria historia futbolística podrían servirnos de guía. Porque los montserratenses y, paralelamente, su selección nacional, llevan muchos años inmersos en un proceso de reconstrucción.

La Federación Montserratense de Fútbol se afilió oficialmente a la FIFA un año antes de la erupción de 1997. Actualmente, y en un país donde el críquet ha sido históricamente el deporte nacional, el fútbol empieza a captar la atención de sus vecinos.

Montserrat celebrate during Concacaf Nations League qualifying
© Concacaf

Subiendo en el Ranking FIFA

Normalmente, los movimientos que se producen en la parte baja de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola suelen parecer insignificantes, pero lo que ha conseguido Montserrat en la Liga de Naciones de la CONCACAF estos dos últimos años es muy notable.

“Queremos demostrar a las grandes potencias que tenemos lo que hay que tener. [La Liga de Naciones de la CONCACAF] significa más para nosotros que para cualquier otra federación miembro”, subrayó Vincent Cassell, presidente de la Federación Montserratense de Fútbol, en declaraciones a la CONCACAF.

Si tenemos en cuenta que toda su población, que no llega a los 5.000 habitantes, cabría en la mayoría de estadios de tercera división, el hecho de que Montserrat ocupe la 183.ª posición en el ranking de la FIFA —apenas 14 puestos por detrás de su mejor clasificación histórica— es extraordinario. Los Chicos Esmeralda han escalado 22 peldaños gracias al clasificatorio de la Liga de Naciones, en el que han destacado sus triunfos sobre Belice, Aruba, Islas Caimán, República Dominicana y Santa Lucía.

Lejos quedan ya aquellos días en los que Montserrat era el farolillo rojo de la clasificación de la FIFA. El 30 de junio de 2002, la selección montserratense jugó contra Bután lo que se denominó 'la otra final'. Fue un duelo entre las dos últimas clasificadas del ranking mundial, y se disputó el mismo día que la final de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002™. Aquel día, Montserrat cayó 4-0 en Timbu.

Hoy, Montserrat se encuentra en una situación completamente distinta. Una de las claves del proceso de reconstrucción de la isla tras la catástrofe volcánica fue la ayuda que recibió por parte de los habitantes de las islas vecinas y de otros países. Asimismo, el combinado nacional está compuesto íntegramente por futbolistas del Reino Unido con raíces montserratenses, y su seleccionador es Willie Donachie, exinternacional escocés y legendario jugador del Manchester City.

Durante muchos años, los habitantes de Montserrat han racionalizado y asimilado los distintos desastres ocasionados por el volcán, así como los intervalos de tranquilidad entre ellos, a través del prisma de la literatura y la poesía. Superar la devastación ha unido mucho a la gente y, como escribió Dorine S. O’Garro, siempre hay lugar para la esperanza en medio de la incertidumbre:

No quedan fronteras, apenas un caos retorcido,
quizá me encuentre sobre mi antiguo hogar. Solo es una suposición.
Pero en el silencio de la llanura arrasada
alguien anuncia en voz baja: 'Montserrat volverá a levantarse'.

*Este artículo forma parte de la serie 'El Juego Global', que te cuenta cómo se vive el fútbol en los lugares más remotos y alejados de los focos. La próxima semana viajaremos hasta San Marino.

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