Copa Mundial de la FIFA™

Lee, del drama al sueño

© Others

Si el valor pudiese medirse en dólares, Alex Lee sería un hombre acaudalado. Este lateral disfruta ahora de una próspera carrera en el fútbol internacional, dentro de la trayectoria de ensueño que está siendo la campaña clasificatoria de Guam para la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018™.

Pero todo pudo haber sido muy distinto. Hace seis años, Lee se vio involucrado en un terrible accidente. Fue atropellado por un coche en Washington DC, chocó contra el parabrisas antes de golpearse la cabeza contra la calzada. Los médicos tuvieron que retirarle un coágulo sanguíneo de un tamaño considerable cerca del cerebro, y también sufrió una hemorragia interna. Tenía 19 años.

Apenas tres días más tarde, a menos de 20 km de allí, el internacional estadounidense Charlie Davies sufrió también otro accidente igualmente grave, aunque con mayor repercusión mediática.

“Lo primero que pregunté fue si podría volver a jugar al fútbol”, explica Lee a FIFA.com, recordando lo que sucedió aquel fatídico 10 de octubre de 2009.

Durante los primeros seis meses de su convalecencia, Lee no pudo realizar actividad física alguna, pero confiesa que el deporte rey fue su inspiración. “En cuanto pude, empecé a correr todos los días”, señala. “Es posible que nunca estuviese tan en forma. Estaba totalmente concentrado en recuperarme”.

*Una familia futbolera *
Y tan bien trabajó en su rehabilitación que no sólo volvió a jugar, sino que logró que el seleccionador de Guam, Gary White, lo describa como “uno de los mejores laterales de Asia”.

Su sacrificio y trabajo tuvieron más recompensas. El año pasado, el carrilero, dotado de una gran habilidad técnica, debutó con su selección frente a Hong Kong. Pero no fue un estreno más… de hecho, podríamos considerarlo único en el fútbol internacional porque, al mismo tiempo que Alex, tomaron la alternativa su hermano gemelo, Justin, y el benjamín de la familia, Nate.

“Fue una experiencia especial”, afirma Lee acerca de su debut con Guam junto a sus dos hermanos. “Nunca había imaginado que eso pudiera pasar. Fue increíble entrar en la cancha mientras sonaba el himno de la FIFA. Resultó muy emotivo. De niño había jugado bastante con mi hermano gemelo, pero nunca había disputado un partido oficial con el pequeño”.

Los hermanos Lee nacieron y se criaron en Estados Unidos, en una familia sumamente multicultural. Pueden jugar con los Matao gracias a una de sus abuelas, nacida en Guam. Su padre también tiene raíces chinas, y por vía materna hay antepasados europeos.

Las goleadas son cosas del pasado
Guam, una remota nación de Micronesia situada en el norte del océano Pacífico, nunca ha destacado en el panorama internacional. Una de las pocas veces que protagonizó titulares fue en 2000, y no por una razón muy feliz. Entonces el equipo perdió por un tanteo de 19-0 —récord en aquel momento— frente a Irán en una eliminatoria mundialista.

Sin embargo, en los dos últimos años Gary White ha transformado al equipo, y ha ayudado a los Matao a alcanzar varios hitos. Y lo más destacado han sido los logros de la actual fase de la competición preliminar de Rusia 2018. El combinado nacional accedió por primera vez a la segunda ronda, y por fin jugó su primer clasificatorio mundialista en casa.

Pero la historia no termina ahí. Guam, que tiene 170.000 habitantes, empezó ganando a Turkmenistán, y luego cosechó otra victoria sobre la India, el segundo país más poblado del globo. No obstante, esta semana ha sufrido un duro revés ante el equipo indio en Bangalore, al caer por 1-0, cuando un triunfo lo habría dejado a un solo punto de la primera posición.

Con todo, Lee, que milita en el Richmond Kickers, de la tercera división estadounidense, asegura que Guam tiene todavía mucho que ofrecer. “Después de cada sesión de entrenamiento y de cada partido, tenemos una charla para extraer las lecciones de todas las experiencias”, apunta. “El equipo es increíble. Todos los compañeros son muy buena gente, yo disfruto cada minuto de las concentraciones internacionales”.
Ahora los guameños se preparan para otro momento trascendental, con la visita de Irán el próximo martes. Se trata, con gran diferencia, del mayor reto internacional de Guam, ante un adversario que llegó a acariciar la victoria nada menos que contra Argentina en la Copa Mundial de la FIFA del año pasado.

Pese a todo, Lee y sus compañeros no supondrán ningún paseo para los iraníes, puesto que únicamente han recibido un gol en sus tres compromisos ante su público, en el último suspiro del duelo frente a la India. “Todos estamos deseando que llegue el partido”, dice Lee. “Estamos jugando muy bien como locales, nuestro campo está siendo un fortín. En casa vamos a salir a imponer un poco más nuestro juego”.

El próximo martes se disputará el mayor partido de fútbol que haya habido nunca en tierras guameñas. Los hombres de Carlos Queiroz parten, lógicamente, como favoritos, pero deberían saber que las derrotas abultadas, como aquella de hace quince años pertenecen ahora al pasado de los orgullosos Matao.

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