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Lichtsteiner: "Debemos subirnos el listón"

© AFP

Cuando uno ve en acción a Stephan Lichtsteiner advierte que el dinamismo y la potencia son dos de sus grandes cualidades. Pero fuera del terreno de juego, este carrilero, cuyo hábitat natural es la banda derecha, siempre destaca por su sensatez y humildad. A sus 31 años, el jugador del Juventus de Turín —el club más laureado de Italia— no es sólo un maestro en su oficio, sino también todo un personaje.

El veterano lateral suizo suma más de 70 partidos internacionales con la selección de su país, de la que fue uno de los baluartes tanto en la Copa Mundial de la FIFA de Sudáfrica 2010™ como en la de Brasil 2014. Además, Lichtsteiner no tardó en conquistar el corazón de los aficionados de la Vecchia Signora, ya que en su debut liguero en el año 2011 marcó el primer gol oficial en el recién inaugurado Juventus Stadium. Desde entonces, ha festejado numerosos títulos, pero también le ha tocado encajar un duro revés: la derrota por 1-3 a manos del FC Barcelona en la final de la Liga de Campeones de la UEFA 2014/15.**

FIFA.com habló en exclusiva con el capitán suizo sobre la nueva confianza del fútbol helvético, así como de emociones y mentalidad.**

*Sr. Lichtsteiner, en primer lugar, enhorabuena. Acaba de ser nombrado mejor jugador suizo del año. ¿Qué importancia tiene para usted esta distinción?
*
Se trata de un galardón a nivel personal e individual, y en un deporte colectivo como el fútbol no suele tener la misma relevancia que un título, que recompensa el trabajo del equipo. En cualquier caso, es un gran reconocimiento al rendimiento tanto del año pasado como los anteriores. Los defensores lo tenemos más difícil a la hora de ganar estos premios, por eso me alegro más si cabe y lo considerogran honor.

*Lleva siete años jugando a un gran nivel en Italia. Se siente a gusto en ese fútbol...
*
Italia es uno de los países más bonitos de Europa, y ofrece todo lo que uno pueda imaginar: playa, montaña, lagos, una gastronomía deliciosa y un estilo de vida fantástico. También me gusta mucho la mentalidad de los italianos. Son personas abiertas y desenfadadas, en el sur incluso un poco más que en el norte, y además están locos por el fútbol. Es cierto que el balompié italiano es más táctico. Se le otorga más valor a buscar la perfección, y tal vez por eso no ofrezca el espectáculo al que nos tienen acostumbrados otras ligas. Pero los italianos adoran el fútbol, y eso se nota. Todos quieren opinar y todos creen que pueden opinar.

Otro país que vive el fútbol con extrema pasión es Brasil. Allí, Suiza desplegó un gran juego en la Copa Mundial de 2014. En líneas generales, ¿cree que la "nueva" selección helvética ha ganado en confianza desde la era del exseleccionador Ottmar Hitzfeld?
¡Por supuesto! El combinado suizo no tiene que esconderse. A excepción de la Eurocopa de 2012, no nos hemos perdido ningún gran torneo desde el año 2004, lo cual no deja de ser extraordinario para un país pequeño como el nuestro. Vamos por el buen camino y contamos con muchos jugadores de gran talento. Hitzfeld fue el precursor de todo esto y confeccionó un equipo muy joven. Aquel grupo se ha mantenido más o menos intacto desde entonces y eso nos ha permitido crecer juntos. El optimismo y la confianza actuales son consecuencia de conocernos todos tan bien. Dado que en la selección nos juntamos solamente cada dos o tres meses, es complicado encontrar los automatismos, tan importantes en el fútbol. Pero cuando te conoces desde hace años, esos procedimientos funcionan mejor y todo se vuelve algo más sencillo.

*¿Diría que el equipo tiene incluso una identidad nueva?
*
La identidad se define a partir de la calidad del juego. Los jóvenes juegan con descaro y mucha ilusión. En el aspecto puramente técnico, estamos a un nivel alto. No obstante, creo que todavía podemos aprender mucho en cuanto a personalidad.

*¿En qué se diferencia el nuevo seleccionador Vladimir Petkovic?
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Trabaja más la táctica que Hitzfeld, y por eso el equipo ha progresado también en esta faceta. Es un buen técnico, nos prepara de manera distinta para los partidos.

*¿Hacia dónde se dirige el fútbol suizo en los próximos años? ¿Todavía tiene margen de mejora?
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Es difícil pronosticarlo. Todo depende siempre de a quién te enfrentes. Yo soy de la opinión de que no jugamos un gran torneo en Brasil. En algunos partidos no ofrecimos nuestra mejor versión. Contra Argentina sí que completamos un encuentro excelente, pero por lo demás creo que no desplegamos todo nuestro potencial. Nuestro objetivo en los grandes torneos debería ser siempre alcanzar los octavos de final y, a continuación, los cuartos. Es factible, pero para ello necesitamos una mentalidad ganadora que todavía no hemos desarrollado. Tenemos que exprimirnos aún más y no contentarnos con lo que hemos logrado hasta la fecha.

Comparándola con grandes selecciones como la alemana o la española, ¿qué considera que le falta a Suiza?
Alemania y España son dos países dominantes en el mundo del fútbol que tienen además grandes clubes. Disponen de otros recursos y de una calidad superior. Son conjuntos que están poco menos que obligados a ganar siempre. El caso de Suiza es distinto, ya que nunca estamos entre los favoritos. De todos modos, debemos dar un paso al frente y subirnos el listón nosotros mismos. Ya no nos conformamos con dar simplemente una buena imagen; queremos conseguir cosas. La Eurocopa sería una gran oportunidad para hacerlo. Países más pequeños como Dinamarca y Grecia ya han demostrado en ese torneo que es posible conquistar el título aun partiendo desde segunda fila. Y con nuestras cualidades también podríamos hacerlo.**

¿Se imagina jugando también la Copa Mundial de Rusia 2018? ¿O pondrá fin a su etapa en la selección después de la cita de 2016?
Obviamente, mi objetivo primordial es la Eurocopa. Para entonces tendré 32 años, una edad aún buena para un futbolista. Estoy en muy buena forma, me encanta entrenar y por eso creo que físicamente todavía puedo rendir a un gran nivel. Mentalmente también me encuentro muy motivado. Sigo teniendo las mismas ganas que antes de jugar al fútbol.


*A pesar de la experiencia ¿sigue poniéndose nervioso cuando sale a jugar una final de la Liga de Campeones como la de este año en el Estadio Olímpico de Berlín? ¿Qué se le pasa a uno por la cabeza en esos momentos?
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La verdad es que el día del partido no estaba nada nervioso. Me sentía tranquilo y con mucha ilusión por jugar la final. Pensaba: "Dentro de dos horas ya sabrás el resultado". Pero durante toda la semana previa sí estuve más alterado que de costumbre. Le daba vueltas a lo de conseguir el trofeo. Todo gira en torno a ese partido y estás impaciente por que llegue el momento. Acudimos a la cita después de una magnífica temporada, ya teníamos dos títulos en el bolsillo y estábamos preparados para dar el gran golpe. Los aficionados y los jugadores queríamos hacer el sueño realidad. La Juve es uno de los mejores clubes de Europa, pero no está al mismo nivel que el Real Madrid, el FC Barcelona o el Bayern de Múnich, equipos que llegan a la final una y otra vez. Por eso yo tenía esa sensación de que iba a vivir algo único, sabía que era ahora a o nunca.

Después del partido estaba completamente abatido. Hoy, mirándolo con algo más de perspectiva, me alegro del gran éxito que conseguimos como equipo. Y también me siento orgulloso de mi rendimiento personal: jugué los 90 minutos en los 13 partidos de la máxima competición continental.

*¿Son precisamente estos partidos los que hacen el fútbol especial para usted? ¿Qué significa para usted este deporte?
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La mentalidad ganadora y la pasión son fundamentales en lo que uno hace. Yo juego al fútbol porque me encanta este deporte. Juego al fútbol por amor a él. Quería demostrarme a mí mismo que podía llegar a donde estoy ahora. Mi deseo es medirme a todos los rivales y conseguir grandes cosas con mi equipo. Pero lo que rodea al fútbol me importa menos: la atención que recibimos los jugadores profesionales, el trato especial que nos dan... Yo a eso no le doy importancia. Más bien al contrario: creo que las grandes cantidades de dinero que mueve el fútbol lo convierten en algo superficial. Y la presión social que existe, en la que todo el mundo se cree con derecho a opinar, hace más difíciles algunas cosas. Por eso siempre me gusta volver a Suiza, porque aquí soy yo mismo. Aquí no soy nadie especial por el hecho de ser futbolista profesional.

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