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Los clubes que enarbolan la bandera LGBTI en Australia

Flying Bats Women's Soccer Club
© Others
  • Los clubes LGBTI de Australia aportan diversidad al fútbol base
  • Dos equipos de Sydney no dejan de crecer
  • El Sydney FC, de la A-League, brinda su apoyo

El deporte es, desde hace ya mucho tiempo, un agente para el cambio, cuya capacidad para derribar obstáculos y fomentar el entendimiento entre culturas y contextos diversos no ha dejado de reconocerse.

Hace cuatro años, el Sydney FC, club de la A-League, instauró una jornada de partidos anual dedicada a la comunidad LGBTI (el colectivo de lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales), con el objetivo de concienciar y promover su inclusión. Y ese reconocimiento se ha contagiado a otros países.

Jugar al fútbol puede entrañar dificultades para la comunidad LGBTI en algunos países. Por eso, se están brindando espacios seguros en el fútbol base para sus integrantes, al mismo tiempo que se intenta sensibilizar respecto a sus problemas y se transmiten un mensaje de integración a la sociedad en general.

En Sydney, el Flying Bats Women’s Soccer Club lleva más de tres decenios trabajando en este ámbito.

“El club se fundó teniendo entre sus principales objetivos la creación de un espacio seguro para que las lesbianas jugasen al fútbol”, explica a FIFA Danielle Warby, expresidenta y promotora del fútbol femenino.

“Creo que su mera existencia es toda una declaración. No hay murmullos, porque estamos ahí, simplemente, orgullosas y a la vista de todo el mundo. En nuestra equipación aparece el arco iris, así que somos inconfundibles”.

“El deporte siempre ha sido un espacio seguro para las lesbianas en su conjunto. Hace décadas sí tuvimos problemas con algún rival, pero en general el deporte siempre ha sido un lugar aceptable”, señala.

“Cuando yo llegué al club en 2002, había muy pocos problemas dentro del terreno de juego, porque llevábamos aquí desde 1985, y de hecho nuestras integrantes tuvieron un papel fundamental en la creación de la asociación local de mujeres. Aun así, parece que hubo que oír muchas estupideces al principio, la mayoría de las veces por parte de padres o de novios”.

“Tenemos una política de diversidad de sexo y de género, y las reacciones que recibimos son muy positivas. La realidad es que a la gente transgénero y diversa normalmente se la excluye del deporte. Aquí pensábamos que la diversidad y la hospitalidad eran algo importantísimo”.

Al otro lado de la ciudad, el Sydney Rangers tiene una historia mucho más corta, aunque similar. El club jugó como tal por primera vez el año pasado, pero ya cuenta con cinco equipos, y también ha competido en la Copa de la Federación Australiana.

“La gente viene aquí por todo tipo de razones, y creo que cada vez menos por sentirse incómodos al jugar en sus equipos de la infancia”, afirma Mark Robinson, Presidente del Sydney Rangers. “Los jugadores buscan un entorno social tolerante, en el que puedan divertirse, llevar un estilo de vida saludable y conocer a personas que sean como ellos. Somos un club gay inclusivo, y la sexualidad, la edad, los orígenes y el nivel de habilidad que se tenga no suponen ninguna barrera”.

Recibe un apoyo importante de la Asociación de Fútbol del Distrito de Canterbury (CDSFA), a la que pertenece. Y algo muy gratificante es que, según cuenta Robinson, los casos de homofobia son relativamente escasos, lo que indica que la concienciación y el respeto están cada vez más presentes. Incluso él mismo describe sus experiencias personales a ese respecto como probables “despistes a la hora de elegir los términos que se utilizan”.

“En los ocho años que llevaré jugando aquí, solo he visto un par de incidentes más significativos de lenguaje homófobo. En los dos casos los denunciamos a nuestra asociación, la CDSFA, que sancionó a los jugadores, y en uno de ellos el responsable vino un par de semanas más tarde con una caja de cervezas para disculparse personalmente, dijo que se había equivocado por completo al usar esas palabras y que lo sentía mucho”.

“En nuestro equipo tenemos gente formada en labores de apoyo y defensa capaz de llamar a las cosas por su nombre en los partidos, y en muchas ocasiones que ha pasado el jugador y sus compañeros se quedaron horrorizados al darse cuenta de lo que habían dicho. Luego reflexionan a fondo sobre cómo hablan. El lenguaje es algo muy poderoso, y el lenguaje homófobo, del tipo que sea, resulta muy hiriente”, concluye.

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