Copa Libertadores

Luciana: "Dida y Taffarel me han inspirado mucho"

Luciana Dionizio of Ferroviaria celebrates after winning a semifina
© Getty Images
  • Atajó para Brasil en el Mundial Femenino de Canadá 2015
  • Hoy brilla en Ferroviaria, finalista de la Libertadores Femenina
  • Este domingo define el título contra América de Cali

Euclides de Alejandría escribió un libro sobre las excepciones matemáticas. Y ahora Luciana de Araraquara continúa con su secuela.

Lo cierto es que, si bien los aritméticos afirman que alrededor de un 75% de los penales se transforman, Luciana replica: “Estando yo aquí, no”. El jueves por la noche, justo en el final del choque y por enésima vez en su carrera, la jugadora de 33 años se erigió en la heroína de la tanda de lanzamientos desde los once metros, al neutralizar tres tiros, dando así a Ferroviária un puesto en la final de la Copa Libertadores.

Luciana, guardameta titular de Brasil en la Copa Mundial de la FIFA Canadá 2015™, ha hablado con FIFA.com del duelo que les espera ante América el domingo por la noche, su sobresaliente actuación de las semifinales, lo que ha aprendido de Dida y Taffarel, la afición del Ferroviária y un tatuaje especial.

En la muerte súbita, Rebeca Fernández dispuso de un penal que hubiera situado a Universidad en la final. ¿Qué le pasaba a usted por la cabeza mientras ella se disponía a lanzarlo?

Oí a Luana gritar: “No se ha acabado, Ana Alice”. Miré y vi que Ana Alice estaba angustiada. Luana le gritaba: “No llores [levanta más la voz], esto no ha terminado”. Yo me dije: “No puedo dejar que ocurra”. Ana Alice ha estado enorme para nosotras en esta Copa Libertadores, un partido tras otro. No podía dejar que fuera la mala, habría sido una gran injusticia. Estaba totalmente decidida a detener el disparo. Le recé a Dios, esperé hasta el último momento para poder lanzarme por el lado bueno y, gracias a Dios, conseguí pararlo.

¿Ana Alice le dio las gracias después del partido?

Vino a darme las gracias, pero le dije: “Soy yo quien tiene que dártelas a ti, nunca dejas que el balón se acerque a mi portería”. Las veces que el balón sí se acerca, tengo que emplearme al máximo, como hacen todo el tiempo Ana Alice, todas las defensas y el resto del equipo.

¿Qué sintió cuando paró el último penal, que metía a Ferroviária en la final?

Una felicidad inmensa. Mucha gratitud hacia Dios y mis compañeras. Habíamos perdido el primer partido 4-0. Estuvimos a un penal de perder [en la semifinal]. Te pasa todo eso por la cabeza. Qué momento…

¿Vio la reacción de su entrenadora, Lindsay Camila, cuando paró ese penal?

(Risas) ¡Sí, sí! Estaba de rodillas, llorando. Me pareció estupendo. El fútbol es muy emotivo. Al principio de la campaña recibimos muchas críticas, así que fue un momento de gran alivio, de felicidad. ¡Verla emocionarse me llegó al fondo!

¿Su habilidad en los penales es un don natural o se trata de algo que haya trabajado?

Los penales son decisivos en el fútbol, mucho. ¿Cuántas veces deciden campeonatos? Así que los he ensayado mucho, y también he estudiado mucho a algunos de los grandes paradores, también hombres, no solo mujeres. Siempre he admirado mucho a Dida. Dida siempre era muy poco emotivo, nunca se le notaba ninguna expresión en la cara. Creo que he conseguido algo de eso fijándome en él. Es una gran ventaja, porque cuando se está bajo los tres palos no hay que mostrar emociones, y menos aún en los penales. También admiro mucho a Taffarel. Soy vieja [risas], así que tuve la suerte de ver mucho a Dida y un poco a Taffarel. También he estudiado vídeos de Taffarel. Dida y Taffarel me han inspirado mucho. También me gustan Alisson, Weverton y Tadeu, y he procurado aprender de ellos. Creo que cuanto más se estudia y se practica, mejor se vuelve una.

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Ha recordado que perdieron 4-0 su primer encuentro y que estuvieron a punto de quedar eliminadas tras empatar en su segundo compromiso. ¿Se cree ya que hayan llegado a la final?

No esperábamos que nos vapuleasen en el primer partido. Pero en el fútbol esas cosas pasan. Podemos dejar que nos hunda o unirnos y decir: “Vamos a salir y arreglarlo”. Tuvimos una charla en el vestuario después del partido y nos hizo más fuertes. Nadie creía en nosotras, pero nosotras sí. El empate tampoco era el resultado que queríamos, pero antes del tercer partido estábamos tranquilas, con confianza, jugamos muy bien y conseguimos la victoria amplia que necesitábamos.

El Corinthians, gran favorito para ganar la Copa Libertadores, perdió en los penales de la semifinal. ¿Sintió alivio al no tener que ir a jugar contra un rival tan potente?

No, queríamos al Corinthians en la final, queríamos a otro equipo brasileño en la final. Tengo buenas amigas en el Corinthians y me dio mucha pena que no la alcanzaran. Y otro tanto con el Kindermann: siempre queremos que los equipos brasileños hagan un buen papel. El Corinthians es un equipo magnífico, no hay palabras para describirlo. Espero que logre reponerse y ganar el partido por el tercer puesto. Estoy segura de que va a animarnos mucho en la final. No importa si somos nosotras, el Corinthians o el Kindermann. Lo que importa es que el trofeo se vaya a Brasil.

¿Qué opinión le merece el América?

Un equipo muy correoso. Son unas guerreras, nunca se rinden, pelean hasta el final. Tienen mucha calidad y sabemos que tienen mucha guerra que dar, así que habrá que estar a la altura. Pero estamos convencidas de que vamos a acabar ganando.

¿Qué nos dice del cariño que le profesa la afición de Ferroviária?

Me conmueve mucho. Desde que llegué a Araraquara, en 2013, se ha portado muy bien conmigo. Cuando estuve mal y lo necesité, me mostró su cariño. Los hinchas de Ferroviária son muy especiales. La única palabra que se me ocurre para describir la relación que hay entre nosotros es “amor”. Me siento muy bien dándoles alegría, y ojalá podamos brindar este título a estos aficionados increíbles.

Uno de ellos, Rafael Zocco, tiene un tatuaje grandísimo de usted en una pierna…

(Risas) Es increíble. Me lo contaron y no me lo creí. Entonces me enviaron una foto de WhatsApp y seguí pensando que era falso, un Photoshop. No le di más vueltas, hasta que me lo enseñaron en persona… ¡y no daba crédito! Nunca jamás hubiera imaginado que un hincha fuese a hacerse un tatuaje mío, y menos uno tan grande. Me emocioné mucho cuando lo vi. ¡Qué honor!

Quizás nada de esto habría ocurrido si hubiera dejado el fútbol en 2015…

Me sentía muy triste, estaba muy deprimida. Lo había pasado mal. Estaba harta del fútbol. Quería dejarlo, pero mi familia lo evitó. Me apoyó mucho y, gracias a Dios, volví a entrenarme y ahora estoy aquí, muy contenta de hacer lo que me gusta. ¡Espero sentirme más feliz todavía después de la final!

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