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Martino: "Trato de ser autocrítico en todo"

Argentina's coach Gerardo Martino talks to Argentina's forward Gonzalo Higuain
© AFP

*El banquillo de la selección argentina no parece haber cambiado a Gerardo Martino. Al menos, eso es lo que el *Tata transmite en sus palabras. En lo futbolístico, sus respuestas reflejan la misma convicción que tenía tanto al comienzo de su carrera como luego en el seleccionado paraguayo o en el mismísimo FC Barcelona. Así, hablará varias veces de su "idea" dando por asumido que, a esta altura de su trayectoria, todos la conocen: arriesgar en la salida, hacer un culto de la posesión, presionar alto y, sobre todo, jamás resignar el protagonismo.

Lo de la convicción también aplica a lo personal. Así, confiesa que, desde su asunción del cargo -en agosto de 2014-, no ha dejado de hacer las cosas que le gustan, como ir al cine o a comer con amigos, y que incluso en su Rosario natal, donde se vive una de las rivalidades futboleras más encarnadas de Argentina, ni su clara identificación con Newell's Old Boys le genera problemas. "Mi trayectoria y conducta me permiten hasta el respeto del hincha de Rosario Central", asegura con una pizca de orgullo.

Si bien aclara que le gustan las entrevistas "cuando se habla mucho de fútbol", el técnico de 52 años no pone reparos a la hora de conversar con FIFA.com sobre cuestiones más personales, ni al ser invitado a comparar el vestuario del Barcelona con el argentino, ni a las prontas exigencias de resultados que tendrá por delante.

Gerardo, lleva ya siete meses como seleccionador de Argentina. ¿Cómo lo trata la exposición que eso conlleva?
Es un tema que tiene que ver con el lugar que uno ocupa, pero también con la forma de vida que uno tiene. Mi manera de vivir hace que no sienta mucho el cambio de ser una persona común a ser el entrenador de la selección. Mi vida siempre ha sido tranquila, de poca exposición y, si bien entiendo la exposición que conlleva el cargo, no necesito cambiar demasiado.

En este tiempo que acumula en el puesto, ¿ha visto algo de ese desgaste que acusaron todos sus antecesores? Desde Marcelo Bielsa nadie completa un ciclo de cuatro años en el cargo...
*Es un lugar desgastante con un peso específico importante, pero no veo una cuestión general al respecto. El común denominador de los seleccionadores de Argentina han completado su labor, algunos en ocho años, otros en cuatro. Casi en ningún caso han estado menos tiempo, salvo los últimos entrenadores, y por cuestiones puntuales. Cada uno está en todo su derecho de determinar hasta cuándo puede o no, si tiene las energías o no, o si es necesario cortar y en el momento que sea. Cuando uno cree que no está con todas las fuerzas para llevarlo adelante, es mucho más honesto dar un paso al costado.
*

Después de su paso por Barcelona se lo vio hacer una profunda autocrítica, algo poco común para el medio. ¿Es así en todos los órdenes de su vida?
Trato de ser autocrítico en todo. Después depende de cuál sea la conclusión sobre la autocrítica, pero tampoco estoy dispuesto a disfrazarla si me lleva a encontrar errores en mi gestión en cualquier circunstancia de la vida. En el caso del Barça la diferencia es que lo comento públicamente. Otros quizás hacen lo mismo, pero prefieren callarse la boca.

*Una de las pocas cosas que rescató de su experiencia allí fue "el aprender a convivir con estrellas", según sus palabras. ¿Se puede comparar aquel vestuario del Barcelona con el de Argentina?
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Es similar en cuanto a las cualidades de los futbolistas, pero varían las condiciones. Para el jugador argentino venir a la selección es único y lo hace bajo cualquier circunstancia, ya sea sabiendo que jugará o que no lo hará. Acepta las decisiones porque convive con gente de sus mismas capacidades, y porque el orgullo está por encima de todo. En un club como el Barcelona, lo diferente es que se compite en intervalos cortos, y el técnico termina descubriéndose rápido ante el plantel, porque además pesan las características distintas de los rivales. Entonces, cuando uno rota para que todos se sientan cómodos y motivados, eso se va al diablo ante el primer partido importante: ahí el jugador dice 'la realidad es ésta, la rotación es linda pero en los partidos cruciales, el equipo será éste'. Y eso lo traslada a la parte final de cada torneo: 'Yo en los partidos importantes no voy a jugar porque es lo que me demostró en la décima fecha cuando jugamos con el Real Madrid'.

A usted le ha tocado entrenar a equipos humildes con planteles cortos, a una selección de Paraguay que atravesaba un proceso de recambio y al estelar Barcelona. ¿Qué es más difícil, dirigir en la abundancia de jugadores o en la escasez?
Bajo todo punto de vista, hay más chances de hacer un ciclo ganador a partir de la abundancia. También tiene sus complejidades, pero está claro que es más llevadero. La escasez no te permite recurrir a nada. Cuando no hay, no hay. Lo otro es gestionar, tratar de mantener a todo el plantel ilusionado, hacerles ver a todos que son importantes, que van a participar... La escasez es terrible, pero tiene algo en cuanto al reconocimiento: instalados una forma de jugar y un compromiso con la idea, se nota mucho más el éxito que en aquellos equipos plagados de figuras.

*¿Cómo se mejora a una selección que resultó finalista de un Mundial?
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Nosotros en principio tenemos una vara muy alta, es un logro muy importante que te obliga a estar a la altura de las circunstancias en las próximas competencias. Pero también es cierto que el camino futbolístico que deseamos recorrer tiene diferencias con el camino del ciclo anterior. Hay mucho por hacer porque es tan diferente la forma de juego que, evidentemente, necesitamos desarrollar una idea. Y esto con una buena cantidad de futbolistas que, con la otra idea, tuvieron un logro importante. Es muy interesante ver la transformación y evolución que muestre el equipo acercándose a esta forma de jugar.

Lo meto en una cuestión puntual: las jugadas a balón parado. ¿Qué papel les asigna durante el trabajo diario?
Son algo muy importante, pero no excluyente como el saber a qué vamos a jugar. No he visto equipos que tengan cero funcionamiento y ganen por la pelota parada. Dentro de un equipo que logra funcionamiento, la pelota parada es un condimento para prestarle atención. Me alejo de aquellos que piensan que el trabajo de un entrenador pasa pura y exclusivamente por tirar bien un centro, un córner o un saque de banda. No es más que una forma de demostrar aquel trabajo.

*En los próximos 18 meses afrontará dos Copas América, las eliminatorias para Rusia 2018 y los Juegos Olímpicos, y es aquella misma vara alta la que le pedirá resultados. ¿Es una complicación que toda esa exigencia llegue tan pronto en su ciclo?
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Se juegue más espaciado o en forma continua, los entrenadores generalmente vivimos de los resultados. Y siempre son necesarios, más en Argentina. Lo placentero sería llegar a los resultados con una idea de juego comprendida, que se lleve a cabo, con la cual todos estemos comprometidos y nos guste, y así superar al rival. Lo que tiene de bueno esta seguidilla es que el contacto con los jugadores va a ser mucho más estable y continuo, y ésa será una gran ventaja para imponer la idea.

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