LA ENTREVISTA

Almeyda: "Me encantaría volver a un Mundial para vivirlo con felicidad"

San Jose Earthquakes coach Matias Almeyda
© imago
  • El técnico argentino ha entrenado en Argentina, México y ahora en EEUU
  • En pocos meses ha revolucionado la dinámica del San José Earthquake en la MLS
  • Su filosofía de juego, el trato al jugador, el Bushido... y más en esta charla exclusiva

Matías Almeyda sabe de reconstrucciones. Su todavía joven carrera de entrenador se ha basado en curar heridas para luego resurgir. Lo vivió en River Plate, donde debutó en 2011, después en Banfield y también en las Chivas de Guadalajara. Con los tres fue campeón.

A comienzos de 2019 asumió en San José Earthquakes, el peor equipo de la temporada pasada de la MLS: último a 7 puntos del penúltimo. Hoy, gracias al trabajo del exmediocentro argentino, los californianos pelean por un lugar en los play-offs.

FIFA.com habló con el Pelado para descubrir sus secretos y su filosofía, que incluye la admiración por el Bushido, el famoso código samurái de conducta.

Su carrera ha tenido una constante: llega a equipos con necesidades, pero finalmente logra éxitos. ¿Qué es lo primero que trabaja para salir del pozo?

Lo que trato es que el jugador sienta felicidad por lo que hace. Que esté tranquilo, que sepa que se pueden cometer errores. Y yo trato a todos por igual, sean mejor o peor sus características. No existen las estrellas. Cada vez me convenzo más de eso y creo que el jugador lo valora. Tratamos de ser una familia de deporte.

En San José el cambio se notó muy rápido. ¿Por qué?

Conseguimos todo gracias al esfuerzo y la unión de los chicos. Fue más rápido de lo que pensábamos por cómo había sido la temporada pasada y también por el inicio nuestro. Trabajamos mucho para poder instalar nuestro sistema de juego, pero más que nada en devolverle la confianza a los jugadores mediante un armado global con cuerpo técnico, psicólogo, alimentación...

¿Tácticamente cuál fue el mayor desafío?

Cambiar la manera de entrenar e imponer una nueva manera de jugar. Estaban acostumbrados a jugar en línea, a retroceder, a jugar de contragolpe. Nuestro sistema es todo lo contrario: más ofensivo, más dinámico, más agresivo. Llevó un tiempo convencer que podíamos quedar defendiendo mano a mano, achicar en campo rival… Yo aseguro que así el jugador corre menos y se divierte más.

¿Diversión como objetivo lúdico o como vía para que el jugador juegue mejor?

En principio es una idea futbolística. Como jugador he pasado por lindos equipos donde lamentablemente nos hacían jugar 4-4-2 y la pelota no debía pasar por el medio. ¡Cómo nos hicieron desperdiciar tanto! Teníamos monstruos que jugaban y que necesitaban tocar la pelota. El fútbol de ayer, hoy y mañana es el de cuando tenía 5 años: el que me sacaba una sonrisa. ¿Cuál es la sonrisa? Tocar la pelota. Quiero que los jugadores toquen la pelota, que haya diálogo. Creo que disfrutan más así que ganando todos metidos atrás. No es la verdad, sólo que a mí me gusta esto.

¿Qué más aplica hoy como entrenador de su paso por el fútbol europeo?

Hay una cosa fundamental. Cuando era jugador nos juntábamos 5 o 6 argentinos en el mismo lugar a entendernos solo nosotros. Y teníamos a dos yugoslavos que hablaban entre ellos, no los entendíamos y ya nos perseguíamos. A veces la gente no se habla y después por una mirada o gesto tal vez no se quiere. Acá la mitad del equipo habla español y quiero evitar eso. Es mejor una mesa con todos intercambiados y que se manejen en inglés, que en el autobús vayan poniendo música de cada nacionalidad.

Hay 12 nacionalidades diferentes en el plantel e intentamos que entablen amistades. Cómo unir esas vidas diferentes, y hacerlo en inglés, que todavía no hablo bien, es exponerme a que mi cabeza se siga abriendo para crecer como entrenador y como ser humano. Eso me da felicidad.

Eres seguidor del Código de Bushido. ¿Intentas transmitirlo a tus jugadores?

Es una búsqueda personal que no es fácil. Habré hablado una o dos veces del tema porque me muestro tal cual soy, Es algo que tengo y lo transmito a todos. También al que barre o al que cuida la entrada. Me ayuda a tratar a todos por igual. Pero a los jugadores no les hablo del pueblo samurái en un discurso, les hablo de fútbol. Aunque yo los quiero convertir en guerreros, porque esos guerreros dejaban todo por amor, por dignidad, honestidad. Son valores que en el fútbol y en la vida se ven cada vez menos.

¿Estás cerca de convertirlos?

¡Ya son! El cambio es increíble. Vimos cómo salían antes con una derrota, les hicimos un estudio. Y hoy se van enojados porque empataron. Alguna fibra interior se está moviendo. Las primeras fechas le preguntabas a cualquiera contra quién querían jugar y te decían San José. Hoy preguntaría quién quiere jugar contra nosotros. Hay muchos que lo van a pensar.

Con Chivas ha ganado la Liga de Campeones de CONCACAF. Ahora que respira MLS, ¿por qué los equipos de esa liga no consiguen llegar a la Copa Mundial de Clubes de la FIFA?

Acá hay muy buenos jugadores, buenos de verdad. Falta que las Ligas arranquen iguales: cuando se juega la Concachampions, los mexicanos o de otros países ya están rápidos. Los de la MLS tienen una semana de llegados de la pretemporada y muchas veces quedan afuera de entrada. Falta eso y convencerse un poco más de que hay con qué ganar.

Head Coach of the Chivas de Guadalajara of Mexican soccer, Matias Almeyda (C), celebrates with the trophy
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¿Qué pides para tu carrera?

Recién la estoy construyendo, pero me gustaría hacer una parecida a la que hice de jugador. Va a ser difícil, porque tuve posibilidades de jugar en grandes equipos, dos Mundiales, unos Juegos Olímpicos… Es difícil que se te dé todo eso, tenés que andar muy bien.

¿Ser seleccionador está entre tus objetivos a corto o mediano plazo? ¿O piensas que es un puesto para alguien de más edad que no quiera la adrenalina del día a día?

¡Me encantaría! No creo que seas seleccionador y estés de vacaciones en tu casa. No tenés la práctica de todos los días, pero hay mucho trabajo para hacer diario. Muchos partidos para ver, estar en contacto con el jugador, estar al tanto de su vida personal...

Para ti sería la posibilidad de volver a un Mundial…

Ir a un Mundial es la fiesta más grande que podés tener en el fútbol. Me encantaría volver a uno para disfrutarlo y sentir eso tan especial. Los dos Mundiales que jugué, se ve que tenía algunos cables cruzados, no quise que viajara ningún familiar porque quería estar aislado, sólo concentrado en el fútbol. Ahora lo viviría con felicidad, sería cumplir a pleno mi carrera como entrenador.

England's Paul Ince runs after the ball with Argentina's Matias Almeyda
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