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Mustafi: "Será difícil igualar lo de este año"

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A pesar de que sólo tiene 22 años, Shkodran Mustafi ha vivido muchas aventuras y momentos muy intensos en su corta carrera profesional. Nacido en Alemania, Mustafi, hijo de padres albanos, abandonó a los 17 años la escuela del Hamburgo para continuar con su formación en la cantera del Everton inglés. Tres años más tarde se marchó a Italia para vestir los colores del Sampdoria, club con el que logró el ascenso a la Serie A en su primera temporada.

Pero lo que le ha ocurrido al central alemán en el 2014 supera con creces todo lo anterior. En primer lugar, Mustafi logró consolidarse en el Sampdoria y convertirse en titular indiscutible. Pero además, las buenas actuaciones en la élite italiana de este campeón de Europa sub-17 en 2009 no pasaron desapercibidas para el seleccionador alemán Joachim Loew.

Y así fue como Mustafi, que ha pasado por todas las categorías inferiores de la Mannschaft desde la sub-16, fue convocado por el entramado absoluto por primera vez en febrero de este año. No obstante, su debut no se produjo hasta mayo, en un amistoso contra Polonia que se disputó precisamente en Hamburgo y que acabó con empate a cero en el marcador. A pesar de que el nombre de Mustafi no estaba en la agenda de muchos expertos, Loew decidió incluirlo en su lista provisional de 30 jugadores para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™.

Aquí terminó, al menos en un primer momento, la ascensión meteórica de este defensor de 1,84m de estatura, ya que no fue incluido en la lista definitiva para la prueba reina. Sin embargo, la grave lesión sufrida por Marco Reus poco antes de que arrancara el torneo le permitió tomar el último tren con destino a la Copa Mundial. Y todos saben cómo acabó la historia: Mustafi saltó al campo como suplente en dos ocasiones, jugó de inicio en el choque de octavos de final y acabó festejando el título mundialista.

Poco tiempo después fichó por el Valencia CF, donde también se ha consolidado como titular. En su entrevista exclusiva con FIFA.com, un emocionado Mustafi repasa un 2014 vibrante y plagado de éxitos.

Señor Mustafi, ¿se ha aclimatado ya a la vida en Valencia?Sí, ya estoy mucho más asentado. Al principio no lo tuve fácil por la lesión que arrastraba desde el Mundial, pero ahora me va todo genial. Ya me he aclimatado y estoy encantado en esta ciudad.

Le han pasado muchas cosas en 2014. ¿Qué siente al recordar todo lo sucedido?Siempre que lo pienso llego a la conclusión de que sólo en este año me han pasado tantas cosas como a cualquier otro futbolista a lo largo de toda su carrera, a lo largo de muchos años. En cambio, en mi caso, las cosas fueron sucediendo una detrás de otra. Ha sido un año espectacular, increíblemente exitoso. Y he crecido como persona y como jugador. Será difícil igualar lo de este año.

¿Ha notado también un cambio en el aspecto personal?Es imposible no cambiar cuando uno vive todas estas cosas y gana semejante título. De un día para otro, estás mucho más presente en los medios de comunicación y el público te observa con mayor atención. Todos quieren algo de ti, y eso es algo a lo que debo aprender a acostumbrarme. Pero también me servirá para madurar.

¿Le costó mucho asimilar que era campeón del mundo y que había fichado por el Valencia?Todavía necesitaré un poco de tiempo para hacerlo. Ha pasado todo tan rápidamente que no he tenido tiempo para recapacitar con tranquilidad. Una cosa llevó a la otra, y todo me vino a gran velocidad. Tuve dos semanas de vacaciones a mediados de año y las pasé debatiendo sobre cuál iba a ser mi futuro. Todavía era jugador del Sampdoria, pero entonces me llegaron otros asuntos de los que preocuparme y que no podía dejar de lado. Y así hasta ahora. Cada fin de semana tenemos partido, y mi obligación y mi deseo es concentrarme siempre al cien por cien. Por eso no me ha quedado más remedio que apartar de momento mis reflexiones sobre el Mundial para centrarme al máximo en mi día a día con el Valencia. Supongo que todavía necesitaré tiempo para entender realmente todo lo que pasó en Brasil.

En ese caso, seguro que estará deseando que lleguen las vacaciones navideñas para poder echar la vista atrás tranquilamente.Sí, volveré a casa para estar con mi familia. Y no pienso hacer otra cosa. Yo creo que es lo mejor, y me hace mucha falta. Ellos son muy importantes para mí.

¿Cómo se sintió cuando no vio su nombre en la lista definitiva de 23 jugadores para la Copa Mundial?Sinceramente, yo ni siquiera contaba con estar entre los 30 primeros. Antes sólo me habían convocado para el partido contra Chile en marzo, así que pensé: "Bueno, está muy bien figurar ahí y que el cuerpo técnico me tenga en su agenda. Ya veremos qué pasa luego". Y, de repente, me vi dentro de la lista provisional de 30 futbolistas. La verdad, no me lo esperaba. Y claro, a partir de entonces empecé a pensar en el Mundial. Cuando uno ha llegado hasta ahí, lo único que quiere es alcanzar el objetivo último.

En cualquier caso, siempre tuve muy presente que con la primera convocatoria para la absoluta ya había conseguido mucho más de lo que me había propuesto en 2014. Mi meta no era otra que consolidarme en el Sampdoria, ser una pieza importante en el equipo, y solamente la llamada para jugar con la Mannschaft ya superaba todas mis aspiraciones. Pero cuando uno está tan cerca de alcanzar su objetivo y no lo consigue, sí que siente tristeza. Aún así, yo soy positivo y tengo una gran familia que siempre me apoya. Por eso tampoco fue ningún drama.

Si tuviera que quedarse con dos momentos de este año, ¿cuáles serían?El Mundial es, sin duda, el número uno. El segundo sería mi irrupción en el Sampdoria. Con el cambio de entrenador, cuando [Sinisa] Mihajlovic tomó las riendas, logré dar un salto de calidad que, finalmente, me permitió formar parte de la selección alemana.

¿Qué instante de la Copa Mundial le marcó más? ¿Saltar a la cancha durante el partido contra Portugal, entrar en el estadio como titular contra Argelia, o la final y la entrega del trofeo?El punto álgido fue cuando agarré la copa con las manos y la levanté al cielo. En ese momento sentí tantas emociones que no sabría expresarlas con palabras, y todavía necesitaré tiempo para asimilarlo todo. Pero, por suerte, no fue el único gran momento. La primera vez que entré en sustitución de un compañero, el primer partido como titular... Son experiencias fantásticas. Ser titular con 22 años en un partido de octavos de final de un Mundial con Alemania es algo grandioso y que nunca olvidaré, pero no puede compararse con el instante en que agarré esa copa.

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