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Rossi, el emperador de los aficionados chinos

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  • El chino Li Wengang es más conocido como Rossi en su país
  • Organizó la primera peña de aficionados de la selección china
  • Ha seguido casi todos los partidos en casa de China desde 1982

Rossi no es un nombre chino. Sin embargo, es un apelativo muy popular entre los aficionados chinos al fútbol. Si te topas con un hincha de este país y le preguntas por Rossi, la respuesta probablemente será: “¿Rossi? Lo conozco, es el emperador de los aficionados”.

Todo empezó en la Copa Mundial de la FIFA España 1982™, cuando Paolo Rossi marcó 6 goles para erigirse en el máximo artillero del campeonato y ayudar a Italia a conquistar su tercer título mundial. De la noche a la mañana, el nombre de Rossi estaba en boca de los amantes del fútbol de toda Anshan, una ciudad industrial situada a unos 650 kilómetros al noreste de Pekín.

Li Wengang era entonces un empleado de una subestación eléctrica de 38 años, famoso por su pasión futbolística entre los hinchas locales. Durante aquel Mundial estuvo sumamente ocupado, ya que después del trabajo se iba a la reunión de los aficionados en vez de a su casa. Allí le necesitaban para resumir los partidos de la jornada, y respondía a cada pregunta de sus entusiasmados colegas; muchas de ellas sobre Rossi.

Por sus envidiables conocimientos futbolísticos y su parecido con la leyenda italiana, no tardó mucho tiempo en cuajar el apodo de Rossi.

El camino hasta convertirse en “emperador”

Li se obsesionó con el fútbol. Empezó a soñar que algún día la selección de China emularía la gesta de Italia y se proclamaría campeona mundial. Así, decidió mostrar su apoyo a la selección siguiendo todos sus partidos en casa.

Rossi pidió permiso a su jefe para viajar por todo el país para asistir a los compromisos del equipo nacional. Por el camino fue haciéndose amigo de seguidores de todas partes de China, y siempre era el centro de atención en las reuniones de los aficionados.

“Durante todos estos años desde 1982, he intentado seguir a la selección en todos sus partidos en casa, perdiéndome sólo 6 encuentros”, revela a FIFA.com.

Aunque acabaría perdiendo su trabajo, abrió un restaurante, el ‘Rossi Pub’, que inmediatamente sirvió para albergar las reuniones de los hinchas. Allí ofrecía cervezas y comidas gratis a otros fanáticos como él –fuesen amigos o desconocidos– que viajaban desde lejos para verle.

“Gané dinero, pero gasté mucho más en recibir a esos aficionados y amigos. Era el fútbol lo que nos unía”, subraya.

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Sus mayores logros:

  • Fundó la primera peña de aficionados de la selección de China en 1986
  • Atravesó más de medio país en bicicleta entre 1992 y 1993 para mostrar su apoyo al fútbol
  • Fue bautizado como el “emperador de los aficionados” en un acto nacional para hinchas en Chengdu, en diciembre de 1992
  • Ha acudido a cinco Copas Mundiales de la FIFA, incluida Rusia 2018

Después de que China dejase escapar por poco la clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990, Li decidió hacer algo para levantar la decaída moral de aficionados y jugadores. Emprendió un gigantesco viaje en bicicleta en el que atravesó más de medio país durante 16 meses, entre 1992 y 1993, conociendo a miles y miles de aficionados a los que pidió su apoyo.

Ese sensacional periplo acabó abonando el terreno para su condición de figura simbólica de los aficionados chinos. En un encuentro nacional de hinchas en Chengdu, en diciembre de 1992, fue nombrado unánimemente como “Rossi, el emperador de los aficionados”.

Hoy, su apodo es tan famoso que pocos saben siquiera cuál es su nombre real. Se ha convertido en la encarnación de los aficionados chinos por su amor por el fútbol. Aparece en televisión como comentarista invitado durante los partidos importantes de la selección, y está presente en los grandes campeonatos futbolísticos. Asimismo, el año pasado publicó su biografía, y su característico sombrero de cowboy, engalanado con la bandera nacional de China, se conserva en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA.

“He hecho muchos sacrificios para luchar por mi sueño como aficionado al fútbol. Pero ha merecido la pena. He presenciado un montón de partidos grandiosos, he seguido a la selección nacional durante muchísimos años y, sobre todo, he hecho muchísimos amigos”, resalta Li.

“Puede que mi mujer me haya dejado [por mi pasión por el fútbol], pero en el fondo de mi corazón hay una chica de 18 años con la que estoy esperando casarme: eso es el fútbol”, concluye.

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