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Shea Groom, en misión en Etiopía

Shea Groom training youngsters in Ethiopia
© Allen Stanley
  • En diciembre, Groom visitará Etiopía por tercera vez de manera altruista
  • La delantera del Reign FC viaja en representación de ‘Athletes in Action’
  • Groom entrenó en una cancha de roca volcánica en la capital del país

Hace dos años, las futbolistas del FC Kansas City se reunieron para una sesión de lectura de la Biblia. En ese momento, alguien habló de un grupo llamado Athletes in Action (Deportistas en acción). Esta organización internacional afirma estar “orientada a equipar a deportistas, entrenadores y gente del deporte en general para que cultiven su relación con Jesús y multipliquen su vida con la de los demás”.

Del debate inicial se pasó a la misión que la organización iba a llevar a cabo en Etiopía. Aquello despertó la curiosidad de Shea Groom, delantera del Reign FC y participante en dicha sesión.

Un mes más tarde, Groom —natural de Liberty, Misuri— ya estaba en Adís Abeba, la capital de Etiopía, en el marco de un programa deportivo de capellanía para algunos de los equipos de fútbol de la zona. Una vez allí, surgió una nueva misión: aportar una perspectiva nueva del deporte rey en aquel rincón del mundo. A Groom le impresionó tanto la experiencia que, el año pasado, decidió hacer una segunda visita en sus vacaciones. Y volverá el próximo diciembre.

“La zona en la que estuvimos no cuenta con demasiados recursos ni tiene el acceso al conocimiento que muchos entrenadores estadounidenses sí tienen”, explica a FIFA.com. “Fui con varios jugadores y dirigimos una formación de cuatro días de duración para más de 60 entrenadores”.

“Les explicamos lo que sería una semana normal, lo que trabajamos en los apartados técnico y táctico, aunque la barrera del idioma era un obstáculo. Pero también fue muy gratificante ver que el idioma del fútbol es universal. Y, aunque no pudiéramos contarnos cómo nos había ido el día, nos entendíamos en la cancha”.

Groom reconoce que no fue fácil introducirse así en el mundo de los entrenamientos, porque era la primera sesión que dirigía en toda su carrera. Allí estaba ella: una mujer diciéndole a 60 hombres lo que tenían que hacer, y en un país en el que el fútbol femenino todavía está poco desarrollado. Pero gracias a su experiencia como futbolista y a su capacidad para demostrar de lo que es capaz en el terreno de juego, Groom despejó rápidamente cualquier duda.

Intimida bastante intentar enseñarles algo de fútbol a 60 hombres. Pero el primer día decidí que, en cuanto me vieran en la cancha, iban a respetarme”, explica. “Enseguida se dieron cuenta de que tenía algo que ofrecerles y fueron muy respetuosos conmigo”.

Durante su estancia en Etiopía, Groom también entrenó dos días con el Saint George’s Soccer Club, que cuenta tanto con un equipo masculino como femenino. Allí tuvo la oportunidad de intercambiar impresiones con algunas de las mujeres y las niñas vinculadas al club, y descubrió algunos de los retos a los que se enfrentan simplemente para entrenar.

Groom recuerda que hicieron un rondo, un ejercicio de entrenamiento que normalmente practica en grupos de cinco contra cinco. En esta ocasión, fueron diez contra diez, y corrió casi 13 kilómetros.

En cualquier caso, lo más importante fue la interacción con la gente del club, que dejó una huella imborrable en Groom. Sobre todo cuando vio la equipación de que disponen para entrenar. Es el motivo por el que volverá en diciembre. La jugadora está decidida a servir de inspiración a más futbolistas en la capital etíope.

“Fue increíble poder hablar con todas esas mujeres”, asegura. “Tendríais que ver las botas con las que juegan. Creo que eso fue una de las cosas que más me impactó. Algunos de los equipos juveniles juegan simplemente con las medias. Otra de las cosas que más me impresionó fue cuando agaché la cabeza y vi a un niño pequeño, con una sonrisa de oreja a oreja, pese a que llevaba una media enorme por encima de la bota para que no se le saliera, porque no tenía cordones”.

“Pero no se quejan. Jugamos en una cancha de roca volcánica, pero nadie habría notado la diferencia: todos sonreían. Fue una experiencia que me llenó de humildad”.

“Me hace mucha ilusión volver, porque sé que aportará algo distinto, y estoy preparada. Tengo ganas de enseñar a las niñas que, aunque no jueguen al fútbol, pueden conseguir muchas cosas, sea en el ámbito que sea”.

Es una manera de devolverle algo a este deporte que adoro".

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