Fútbol Mundial

La otra final: Cuando los dos 'peores' equipos se encontraron

The Other Final (2003)
© Hans van der Meer
  • La otra final se estrenó en 2003
  • El documental muestra el extraordinario choque entre Bután y Montserrat
  • Su director, Johan Kramer, cuenta la experiencia a FIFA.com

En el fútbol, no todo es ganar o perder. Es un deporte con el que pueden aprenderse muchas otras lecciones, y el maravilloso documental "La otra final" es un claro ejemplo de ello.

El director neerlandés Johan Kramer se asoció con Matthijs de Jongh, compañero suyo en su agencia KesselsKramer. A ambos les unía la decepción de que Países Bajos no lograra clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA 2002™, y se les ocurrió la idea de organizar un partido entre las selecciones que ocupaban los dos últimos puestos de la Clasificación Mundial de la FIFA, que en aquel momento eran Bután y Montserrat. El encuentro se disputaría el 30 de junio de 2002, el mismo día que la final de la Copa Mundial.

“Pensé que sería interesante hacer un documental sobre la derrota”, explica Kramer a FIFA.com. “Siempre me han gustado las historias de los actores secundarios del fútbol. Bután y Montserrat formaban una combinación distinta, porque son dos países que no tienen nada en común. ¿No sería genial que jugaran un partido? Era una idea muy inocente”.

The Other Final (2003)
© Hans van der Meer

Según Kramer, fue una historia surgida de la nada. El propio Kramer y De Jongh enviaron sendos faxes a las dos federaciones miembro para evaluar su interés en disputar un partido, porque internet todavía no era omnipresente ni en Bután ni en Montserrat. “Montserrat respondió ese mismo día con mucha ilusión, mientras que Bután tardó unas tres semanas, porque, como buenos sabios budistas, debían pensarlo detenidamente”.

De Jongh, que fue el productor del proyecto, es budista practicante y ya había estado en Bután, por lo que pudo contarles detalladamente la idea a sus contactos.

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Trailer de la película "La otra final"

A partir de ahí, todo sucedió rápidamente. Era como si estuviera predestinado. La idea nació en diciembre de 2001, lo cual fue más bien una ventaja, apunta Kramer, porque “la gente no tuvo mucho tiempo para pensárselo”.

Todo el documental tiene algo de onírico, y esa era precisamente la intención de Kramer, que funde elementos de fantasía con la realidad. De hecho, hay unas escenas que muestran los sueños de los capitanes en la noche previa al partido.

Además, las culturas de Bután y Montserrat son muy distintas. Los jugadores de Montserrat acudieron a la biblioteca municipal para buscar Bután en el atlas y en la enciclopedia. Ver a ambos países unidos es algo muy especial, y Kramer capturó ese aspecto con sumo cuidado.

El documental fue muy difícil de producir. El viaje de Montserrat — Bután fue elegido como local gracias a sus mejores condiciones para albergar el encuentro y a una reciente erupción volcánica en Montserrat— es digno de admirar: de Montserrat a Antigua, de Antigua a San Martín, de San Martín a Curazao, de Curazao a Ámsterdam, de Ámsterdam a Bangkok, de Bangkok a Calcuta y de Calcuta a Timbu.

La FIFA tuvo un papel determinante a la hora de encontrar un árbitro para el partido con muy poco margen de maniobra. Finalmente, el elegido fue Steve Bennett, exárbitro de la Premier League. "¡Le dio un toque de intriga al documental!". El organismo rector del fútbol mundial también procuró que el duelo contabilizara para el ranking de la FIFA.

“Me resultó conmovedor ver cuánto esfuerzo dedicaron ambas selecciones, pero que tu isla no disponga de una buena cancha complica un poco la situación”, señala Kramer. “Mi máxima admiración por las dos selecciones. Creo que mucha gente a la que no le gusta el fútbol disfrutó del documental, porque la historia que cuenta es humana y no tanto de fútbol”.

Además, el partido originó iniciativas muy destacables: los colegios de Bután y Montserrat trabajaron juntos en distintos proyectos e incluso publicaron un sello conjunto. “Eso es lo bonito del fútbol”, subraya Kramer. “Conecta a todo el mundo. Es el lenguaje universal. Para mí, es el deporte más bonito que existe”

The Other Final (2003)
© Hans van der Meer

El partido

La comodidad de jugar en casa, así como la altitud a la que se disputó el encuentro, favorecieron claramente a Bután. Su capitán Wangay Dorji no tardó en adelantar a los anfitriones, y con el resultado de 1-0 se llegó al descanso.

"La mitad de la población de Timbu asistió al partido", cuenta Kramer. "Lo que pasó en la segunda parte fue asombroso. Bután iba ganando, pero el público se sentía un poco culpable, porque según su mentalidad budista no debía haber un ganador. Para ellos, el empate habría sido el resultado idóneo, y por eso se pusieron a animar al adversario".

Dorji acabó firmando una tripleta en el triunfo por 4-0 de Bután. Acabado el partido, en un momento de comunión y camaradería, los jugadores de Bután se congregaron y cantaron una canción que sus homólogos de Montserrat les habían enseñado: Hot, Hot, Hot, del artista de Montserrat Arrow, en un bonito homenaje a sus rivales.

Más tarde, aquel mismo día, ambas selecciones se juntaron en Timbu para ver por televisión la final de la Copa Mundial de la FIFA 2002 entre Brasil y Alemania.

The Other Final (2003)
© Hans van der Meer

"Personalmente, me dio un poco de miedo, porque, cuando lo acabé, la gente me decía que ya podía jubilarme, porque era el proyecto más especial de toda mi vida", recuerda Kramer. "Era algo que no me hacía gracia oír en aquel momento, porque todavía quería hacer muchos filmes. Pero, ahora que han pasado 18 años, creo que tenían razón. Es el proyecto más especial que he hecho. Toda la energía que hay en él es auténtica. Se dieron instantes extraordinarios, tantos momentos especiales que sería imposible mencionarlos todos".

Kramer contactó con la FIFA para trasladar la idea de repetir el concepto de La otra final cada cierto tiempo, y es algo que podría darse en el futuro. Por lo pronto, podemos soñar con una final entre Anguila y San Marino el 18 de diciembre de 2022.

The Other Final (2003)
© Hans van der Meer

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