Un tema complejo: los derechos económicos de futbolistas en manos de terceros

FIFA Vice-President Geoff Thompson speaks during the 64th FIFA Congress
© Getty Images

Como parte del orden del día del 64º Congreso de la FIFA, Geoff Thompson, presidente de la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA y miembro de la Comisión del Estatuto del Jugador de la FIFA, presentó a los delegados un resumen sobre el tema de la propiedad de los derechos económicos de futbolistas por parte de terceros y la labor que lleva a cabo la FIFA al respecto. Esta cuestión se debate actualmente en varios sectores de la comunidad futbolística y la FIFA dirige las discusiones en el ámbito internacional. En efecto, se ocupan del asunto algunas de sus comisiones permanentes, como la Comisión de Fútbol, la Comisión del Fútbol de Clubes y la Comisión del Estatuto del Jugador.

En cuanto al marco regulador internacional, la FIFA mantiene la postura de prohibir que terceros puedan influir en asuntos de los clubes, tal como estipula el art. 18 bis del Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA (RETJ).

Los debates de las comisiones permanentes han confirmado que se requiere un análisis más amplio y detallado de los aspectos asociados al fenómeno y sus repercusiones en el fútbol mundial, tanto desde el punto de vista económico como en lo que se refiere a la integridad del deporte. Asimismo, la mayoría de partes interesadas en el fútbol reconoció que es un tema complejo que requiere más consultas para hallar una posible alternativa que permita reglamentar tal propiedad, considerando además que no se ha llegado a un consenso sobre cómo abordar el tema.  

En vista de la complejidad de esta práctica, la escasez de datos económicos disponibles y el hecho de que la relevancia de esta cuestión varía en todo el mundo según el nivel del fútbol profesional, la FIFA encomendó dos estudios cuya finalidad general era recabar información que aportaría más datos para respaldar los debates de los órganos competentes de la FIFA, así como en el contexto de la labor que se llevará a cabo en el futuro.

El informe general al respecto ofreció a los delegados las conclusiones principales de los dos estudios.

Algunos de estos resultados son:

  • La gran mayoría de las 106 asociaciones miembro que participaron en el primer estudio ha adoptado sin enmiendas el art. 18bis del RETJ o permite que se aplique directamente; tres asociaciones prohíben la práctica y cinco asociaciones la restringen, en el sentido de que sólo permiten a los clubes ser propietarios de los derechos económicos de los futbolistas y excluyen a terceros como empresas o inversionistas del sector privado.

  • La importancia de la práctica en cuestión depende en gran medida del grado de profesionalidad del fútbol, es decir, ni el fútbol aficionado ni el entorno general fomentan su desarrollo.

  • Están implicadas partes interesadas muy heterogéneas, por ejemplo, jugadores, clubes, agentes de jugadores e inversionistas en general.

  • Las operaciones giran en torno a pocas personas que poseen un poder de mercado considerable y crean situaciones de un posible conflicto de intereses.

  • El porcentaje de pagos por transferencia adeudados a terceros, cuando estos están implicados, oscila entre un 10 y un 40 %.

  • Se estima que el valor económico del fenómeno asciende a 360 millones de USD anuales, lo cual representa el 9.7 % del importe de pagos por traspasos internacionales.

  • Solamente tres asociaciones cuentan con sistemas de registro de jugadores o de terceros que son dueños de los derechos económicos de futbolistas.

El objetivo prioritario de la FIFA es abordar este problema partiendo de una base sólida que tenga en cuenta todos los aspectos vinculados a esta práctica, de modo que sea posible aportar soluciones en el marco de un proceso participativo y bien documentado que incluya a las partes más relevantes de la comunidad futbolística.

En este sentido, se anunció la creación en la Comisión del Estatuto del Jugador de un grupo de trabajo especializado en la materia, cuya finalidad será analizar las posibles opciones reguladoras y formular propuestas que se presentarán al Comité Ejecutivo de la FIFA en septiembre próximo a fin de que este órgano decida el planteamiento adecuado, cuyos pormenores técnicos desarrollará el grupo de trabajo.

Notas recomendadas