La finalidad de varios cambios de las reglas
Los porteros no están por encima de las Reglas

El guardameta tiene un raro privilegio futbolístico: el uso de sus manos a fin de impedir que el balón entre en su meta, hecho que sería prácticamente imposible sin esta ventaja. Pero es un privilegio del que no se tiene que abusar.

POR: OSMOND O. DOWNER
(Trinidad y Tobago) es instructor de árbitros de la FIFA y de la CONCACAF.

Nunca se imaginó verdaderamente que el guardameta debería ser planificador e iniciador de ataques. Igualmente nunca se tuvo la intención de que el guardameta usase el priveligio de tomar el balón con sus manos y que lo retuviese para retardar el juego y perder tiempo, aventajando de esta manera su propio equipo.

Después de todo, el fútbol es esencialmente un juego de destreza. Pero no es destreza el simple hecho de estar parado y guardar la pelota en las manos - especialmente cuando las Reglas de Juego tienen disposiciones especiales que protegen la integridad del guardameta y dan muy pocas posibilidades o ninguna a un oponente que quiere arrebatarle el balón cuando lo tiene en las manos.

La pérdida de tiempo es una de las peores formas de conducta antideportiva, porque impide que un adversario tenga la posibilidad leal de usar un espacio temporal determinado y la destreza para ganar un partido. Como ha dicho frecuentemente el Secretario General de la FIFA, los espectadores no van a ver un encuentro de fútbol simplemente para ver a un portero parado con el balón en las manos y esperando absolutamente nada antes de jugarlo. Lo que quieren ver es habilidad, pases, regates, maniobras tácticas, remates a puerta y, por supuesto, brillantes atajadas del guardameta.

Lógicamente habrá menos tiempo para estas atracciones si dicho tiempo se pierde a ojos vistas cuando un portero pasivo retiene interminablemente el balón en sus manos. Así que el guardameta, cuando tiene una clara y amplia oportunidad de poner el balón en juego, debe hacerlo lo más rápidamente posibile "por el bien del juego", como dice el lema de la FIFA.

El juego del gato con el ratón
Los porteros siempre han utilizado diferentes tácticas (seguramente elaboradas con sus propios entrenadores) para explotar el privilegio del uso de las manos con la finalidad de perder tiempo. El International Football Association Board, el organismo "creador" de las Reglas, siempre ha tratado de contrarrestar esta actitud, lo que ha dado como resultado una lucha continua o un juego del gato con el ratón entre el Board y los goleros durante años.

Los reflejos y el dominio aéreo fueron siempre las virtudes más importantes de los guardametas....
FOTOS: KURT SCHORRER
Es muy fascinante pasar revista a esta historia y ver cómo se llegó a los últimos cambios introducidos por la FIFA el 1º de julio de este año.

La historia se inició a comienzos de los años 60, cuando el guardameta tenía permiso de retener el balón en sus manos todo el tiempo que desease, dando cuantos pasos quisiese, con la única condición de que debía hacerlo botar o lanzarlo al aire, atrapándolo de nuevo mientras se movía. En otras palabras, era libre de utilizar todo el tiempo y el espacio en el área penal que se le ocurriese. El intento por parte de un adversario de quitarle el balón de una manera leal y no peligrosa era virtualmente imposible.

Fue por esos años que, como el juego se frenaba y el privilegio se convertía en abuso sistemático, los legisladores sintieron que era necesario lanzar la primera salva en la batalla, introduciendo la regla de los cuatro pasos. Se le dio al guardameta la posibilidad de dar no más de cuatro pasos cuando retenía el balón en sus manos, haciéndolo rebotar o lanzádolo al aire y tomándolo de nuevo, antes de lanzarlo de nuevo al juego.

Los porteros y entrenadores reaccionaron como un rayo. Los goleros explotaron la nueva regla utilizando los cuatro pasos a su voluntad: retenían el balón, lo colocaban en el piso después de uno o dos pasos, dribleaban unos pocos metros y tenían todavía "un saldo" de dos o tres pasos cuando lo recogían nuevamente. Todo esto usando suficiente espacio y tiempo.

La reacción del Board
El Board contraatacó declarando que si el guardameta tomaba el balón con las manos y lo ponía luego sobre el terreno, no podía tocarlo de nuevo con sus manos hasta que no haya sido jugado por otro jugador.

Los goleros respondieron tomando el balón con las manos y lanzándolo al defensor más cercano, algunas veces a sólo un metro o dos de él, quien lo devolvía al portero, repitiéndose todo el proceso una y otra vez. Otra manera de perder tiempo, absolutamente contraria al espíritu de la legislación de la FIFA.

De nuevo el turno de reaccionar le correspondió a los juristas, quienes indicaron que si el guardameta tomaba la pelota con sus manos y la ponía después en el piso, no podía nuevamente recogerla con las manos hasta que no fuese jugado por otro jugador de cualquiera de los equipos fuera del área penal. Esto significaba que los porteros se arriesgaban a que los pases cortos a sus compañeros pudieran ser interceptados por un atacante atento.

Esto no impidió que algunos guardametas abusaran del privilegio básico de controlar el balón con las manos y desarrollaron una nueva táctica: ahora sólo paraban el balón, en vez de atraparlo, incluso cuando no había impedimiento para ello. Simplemente golpeaban la pelota hacia abajo, avanzaban con ella en los pies, tomándose su tiempo, hasta el borde del área penal para finalmente recogerlo con las manos en el verdadero sentido de la palabra. Es evidente que el golero podía ser cargado por el adversario, pero en ese caso reaccionaba rápidamente tomando el balón con las manos, limitando así la efectividad de tal maniobra.

El Board contraatacó de nuevo con una regla "antitoque". Indicó que esa forma de tocar el balón con el propósito de evadir la regla debía considerarse como tomar el balón con las manos. La medida puso fin a esta táctica.

Pero los porteros continuaron a desafiar el espíritu de los legisladores en su lucha contra la pérdida de tiempo, utilizando ahora el infame pase hacia atrás. Los defensores devolvían el balón al guardameta, incluso desde la línea del medio campo, simplemente para explotar su especial privilegio de tomar la pelota con las manos y retardar todo movimiento en el juego. Esta frustrante táctica negativa fue muy difícil de erradicar y produjo enorme amargura en todos los que aman verdaderamente el fútbol por su habilidad y espíritu ofensivo.

La regla que sanciona el pase hacia atrás

...Con la introducción de la Regla del pase hacia atrás y las recientes modificaciones, el juego con el pie obtuvo asimismo enorme importancia
Entonces llegó la salva más potente del Board: la llamada regla del pase hacia atrás. En 1992, se instituyó que si un jugador deliberadamente pasaba el balón hacia su portero y que éste lo tocaba con sus manos o brazos, se cobraría un tiro libre indirecto contra el equipo del guardameta. Se permitió cabecear la pelota o jugarla con la rodilla, el muslo o el pecho hacia el portero, pues se sintió que en tales situaciones, donde falta la certeza del pase con el pie, se podría dar una posibilidad para que un adversario pudiera interceptar ventajosamente el pase hacia atrás.

Un par de días después de que se introdujo esta nueva y revolucionaria regla, los entrenadores reaccionaron y prepararon algunas absurdas tácticas para circunvalarla: los jugadores levantaban el balón con los pies, lanzándolo al aire, y lo cabeceaban en dirección del portero. O servían un tiro libre arrodillándose y entregando el balón con la rodilla al guardameta...

A los pocos días, la FIFA dejó claro que cualquier jugador que deliberadamente negase el espíritu de la nueva regla sería amonestado por conducta antideportiva y castigado con un tiro libre indirecto.

Este año, después de un largo debate, se decidió extender la exitosa regla del pase hacia atrás aplicándola también a los saques de banda, pero no se logró extenderla a todos los pases de devolución (con la cabeza, muslo, rodilla, pecho, etc.).

La batalla continúa con un importante elemento nuevo. Desde el 1º de julio, los árbitros recibieron instrucciones obligatorias en las que se les urgía a no permitir que los porteros den más de cuatro pasos mientras controlan el balón con sus manos, como lo indica la Regla 12, y a no permitir tampoco que el guardameta retenga el balón por más de cinco o seis segundos y, si esto ocurriese, sancionarlo como pérdida de tiempo con un tiro libre indirecto.

¿Se halló la solución definitiva?
¿Habrá logrado deshacer de manera definitiva el International Board este nudo constituido por los porteros que trababa su lucha contra la pérdida de tiempo? ¿O los guardametas y sus entrenadores están maquinando la última respuesta? De todas maneras, la FIFA siempre ha insistido en que no existe una conspiración deliberada contra los guardametas - sólo hay un deseo enorme de que el fútbol se desarrolle de la manera más fluida, hábil y atractiva posible.