El Real Madrid también tiene un crack brasileño
El pequeño jugador de gran corazón

Extremadamente veloz y con muslos envidiables: Roberto Carlos vistiendo la casaca blanca del Real Madrid.
Foto: DON BALÓN

El Real Madrid acometió en el verano de 1996 una importante campaña de fichajes para contentar a Fabio Capello. El italiano recomendó a Roberto Carlos, un brasileño desconocido en España que figuraba en las filas del Inter de Milán, y su adquisición se considera, analizado su rendimiento, como un notable acierto.

POR: JUAN CARLOS CASAS

El Real Madrid es un equipo feliz contando con Roberto Carlos en sus filas. En el momento de su fichaje, el presidente Lorenzo Sanz conocía que era un lateral izquierdo con un fuerte disparo... y pocos datos más. Lo verdaderamente importante para él era que su precio lo podía afrontar la tesorería del club: menos de 5 millones de dólares.

La primera temporada del internacional brasileño con la camiseta blanca ha sido aplaudida desde todos los rincones futbolísticos del país. Sobre el césped demostró ser un jugador fuera de serie, sin imitadores en España, ya que reúne una serie de cualidades que le hacen único en su puesto. La afición del Real Madrid quedó enamorada de Roberto Carlos tras observar sus primeras actuaciones en el estadio Santiago Bernabéu, hasta el punto que hoy día es, junto a Raúl González, el mayor ídolo de los madridistas.

Dios, el destino, la naturaleza, o, lo que es más seguro, la mezcla de los genes de su padre y su madre, han dado al fútbol un crack, aunque no actúe de delantero. Los doctores del Real Madrid, cada vez que le realizan pruebas analíticas, resultan impresionados con sus facultades físicas. Uno de sus datos más característicos, el perímetro de sus muslos, hizo que bastantes aficionados, del equipo blanco y de otros clubs, se frustraran al medir sus muslos y comprobar que no se aproximaban a los míticos 58 centímetros de Roberto Carlos.

Con unas piernas así, y un ídolo como Junior ¡aquel lateral que jugó en la selección canarinha, en el Flamengo, en el Torino...!, a nadie extrañó que su chut de zurda fuera demoledor. El único dato que a la afición del Real Madrid interesó de la etapa anterior del jugador en el Inter era que un día, jugando contra el Parma, se midió que un disparo suyo salió de su bota izquierda a... ¡150 km/h.! Poco tiempo tuvieron que esperar lo seguidores blancos para ver un chut de tal calibre. En la tercera jornada de la Liga 96-97, en el choque Betis-Real Madrid, el brasileño hizo un gol imprimiendo al balón una velocidad inicial de 140 km/h.

Roberto Carlos se impone al italiano Fuser en el Torneo de Francia de este verano.
Foto: BONGARTS

Y es que el internacional con Brasil es un atleta completo. En sólo 11 segundos recorre 100 metros; en los saques de banda es capaz de lanzar el balón a más de 30 metros; posee un salto vertical de 65 centímetros... Y además, le adorna un carácter gana dor, que le hace atacar de manera continua el sistema defensivo del equipo rival. En varios partidos de la temporada pasada, el Real Madrid levantó marcadores adversos gracias al coraje de Roberto Carlos, que contagió al equipo su fe y su ilusión por mejorar.

Lorenzo Sanz, el presidente del club, comprobó como el de Roberto Carlos había sido un fichaje de gran rentabilidad. Por ello, le propuso ampliar de inmediato su contrato con el club, que en un principio fue pactado hasta el mes de junio del año 2.000, y que en la actualidad ya ha sido ampliado hasta el mismo mes del año 2.002. En este nuevo contrato figura una cláusula por la que, si el jugador desea romper el vínculo laboral y abandonar el club, debería abonar 100 millones de dólares.

Sin embargo, lo mejor de Roberto Carlos no se limita a su actividad como futbolista, sino que ha dado muestras de ser una persona que se preocupa por los demás. El origen humilde de su familia ha marcado su carácter de una forma especial, ya que no le avergüenza reconocer, por ejemplo, que de pequeño no jugó con muchos juguetes porque sus padres no tenían dinero para comprarlos.

Cuando realizó los primeros entrenamientos con el Real Madrid en la Ciudad Deportiva, llamó la atención el comportamiento del brasileño. Mientras los otros jugadores del equipo, después de la sesión preparatoria, dedicaban un espacio de diez minutos a firmar autógrafos a la multitud de aficionados allí congregada, Roberto Carlos era capaz de estar con ellos 45 minutos, hasta que nadie más le solicitaba su firma. Así empezó a ganarse el corazón de la afición.

De profundas convicciones religiosas, lee la Biblia y cree que Dios es el responsable de todo lo bueno que le está ocurriendo en esta vida. Su mayor preocupación es el bienestar de Alexandra, su esposa, y sus hijas Roberta y Giovana, y a ellas dedica todo su tiempo libre... aunque es capaz de hacer huecos en su agenda. No se recordaba en la historia del Real Madrid que un jugador se acercara a las taquillas del estadio para mostrar su apoyo a los aficionados que esperaban su turno para comprar un ticket, y Roberto Carlos lo ha hecho.

Roberto Carlos Da Silva
10-04-1973.
Garca (Sao Paolo, Brasil)
1.68m/67 kg
31 partidos internationales
91-93/Uniao Sao Joao
93-94/Palmeiras/20 partidos/1 gol
94-95/Palmeiras/25 partidos/3 goles
95-96/Inter Milan/30 partidos/5 goles
96-97/Real Madrid/37 partidos/5 goles
Datos : 14 Agosto 1997

Un cuento madrileño
Cuando se disputan grandes partidos en el estadio Bernabéu, se forman filas en las taquillas tres días antes de su apertura, durante los cuales, los seguidores deben pernoctar en plena vía pública. Una de las citas más trascendentales para el seguidor blanco es recibir al FC Barcelona, y justo fue debido a una de las visitas del club azulgrana cuando el brasileño decidió presentarse, ante el asombro de los aficionados, en las taquillas del estadio. En media hora de autógrafos y saludos hizo felices a veteranos y noveles... tal y como reza el himno madridista.

Ya nadie duda en Madrid que Roberto Carlos actúa a impulsos de su corazón. Además, no todas sus acciones son públicas y recogidas por los medios de información. Es incalculable el número de pares de botas que el zurdo ha regalado a muchachos de la cantera del club, infantiles y juveniles, que se le acercan después de los entrenamientos a pedírselas como recuerdo, y quien sabe si algún un día para triunfar utilizándolas.

La cabeza de Roberto Carlos no está siempre inundada por el fútbol. Conoce los problemas de la sociedad actual, y está siempre pendiente de su familia en Brasil. Por ejemplo, uno de sus sueños es, algún día, construir en São Paulo un gran orfanato donde los niños huérfanos residan y estudien con ciertas comodidades. Pero más a corto plazo, el jugador posee otros planes, también relacionados con la juventud. Cuando observa felices a sus dos hijas, el brasileño recuerda lo diferente que fue su infancia. Por ello, siente una preocupación permanente por ayudar a los pequeños más necesitados, y su último plan es fundar varias escuelas de fútbol gratuitas en su país, para que en ellas aprendan los fundamentos básicos de este deporte. Con ideas como ésta, sin ánimo de lucro, se entiende el por qué los españoles, aunque simpaticen con otros colores, han empezado a adorar a Roberto Carlos.