Muchos creen que Londres es la ciudad inglesa que acumula más éxitos futbolísticos, pero no es así. Ni siquiera la suma de los triunfos obtenidos por los equipos de Manchester y Birmingham puede igualar el palmarés de Liverpool, la capital del fútbol del país. La ciudad puede presumir de contar con dos de los equipos más famosos de Europa, el Everton y el Liverpool. Además, el título de liga ha viajado hasta Merseyside nada menos que en 27 ocasiones.

El Everton es miembro fundador de la liga de fútbol inglesa y su palmarés es impresionante. Con nueve títulos de liga, cinco Copas de Inglaterra y una Recopa de la UEFA en sus vitrinas, su estadio, Goodison Park, ha albergado a algunos de los jugadores con más talento del mundo del fútbol, como el legendario delantero William Ralph "Dixie" Dean, quien llegó a marcar 60 goles en una sola temporada.

Si cruzamos Stanley Park, el terreno que separa ambos clubes, nos encontramos con Anfield, el estadio del Liverpool FC. Los Reds son el equipo más laureado de Inglaterra, con más títulos que ningún otro. Entre ellos destacan 18 campeonatos de liga y cinco Copas de Europa, el récord británico.

Por todos estos aspectos, el clásico de Liverpool despierta tanta pasión. Y esta vez, le tocó festejar el Everton, que en su reducto de Goodison Park se dio el gran gusto de golear al Liverpool por 3-0, en un encuentro válido por la 4ta fecha de Liga Premier de Inglaterra. Tim Cahill y Andrew Johnsson (2) anotaron los goles del local, que registró su victoria más importante en los últimos 42 años. Ahora, en términos estadísticos, Liverpool registra 65 victorias contra 56 de Everton, con 54 empates.  Los Toffees, sin embargo, tienen una marca ganadora, con 33 triunfos contra 28 del Liverpool.

Everton y Everton Athletic
Bill Shankly, entrenador del Liverpool entre 1959 y 1974, declaró una vez con una sonrisa: "En Liverpool hay dos equipos: el Liverpool y los suplentes del Liverpool". De hecho, los dos equipos de la ciudad deberían haberse llamado Everton y Everton Athletic.

El Everton Football Club se fundó en 1878 y jugó en Anfield desde 1884. Siete años después, John Houlding, el arrendatario de Anfield, compró la totalidad del terreno y propuso incrementar el alquiler de 100 a 250 libras esterlinas al año. Los socios del Everton se opusieron, abandonaron Anfield y se trasladaron a Goodison Park. Con un estadio vacío y sólo tres jugadores en sus filas, Houlding decidió fundar su propio club de fútbol, y así nació en 1892 el Liverpool Football Club. Su nombre iba a ser Everton and Athletic Grounds Ltd, o Everton Athletic para abreviar, pero posteriormente se cambió por el de Liverpool.

En contraposición a muchas otras rivalidades futbolísticas, entre estos dos equipos no hay diferencias políticas, religiosas o geográficas. Por esta razón, y por la excelente relación existente entre sus respectivas aficiones, los encuentros entre los dos clubes de Merseyside se conocen como los "derbis amistosos". Además, en 1989, cuando 96 aficionados del Liverpool murieron en el estadio de Hillsborough, ambas hinchadas se convirtieron en una sola en lo que supuso un periodo de unidad sin precedentes. Una cadena de bufandas azules y rojas se extendió a lo largo de más de dos kilómetros a través de Stanley Park, desde las puertas de Anfield a Goodison Park, en recuerdo de los fallecidos.

No obstante, sobre el terreno de juego no hay lugar para sutilezas y el choque entre los dos clubes es siempre rápido y dinámico, lleno de pasión y espectáculo. A lo largo de los años ha habido algunos partidos memorables. Quizás el mejor de todos ellos fue el del 20 de febrero de 1991.

Una noche inolvidable en Goodison
En la quinta ronda de la Copa de Inglaterra, los dos rivales se enfrentaron en Anfield, pero el primer partido se saldó con un anodino empate a 0-0. Sin embargo, la vuelta fue totalmente distinta. Peter Beardsley adelantó al Liverpool dos veces en el marcador, pero Graeme Sharp logró la igualada en ambas ocasiones. Ian Rush, el máximo goleador de los derbis con 25 goles en 36 encuentros, remató de cabeza, batió a Neville Southall y volvió a dar la ventaja al Liverpool.

A falta de pocos segundos para el final del tiempo reglamentado, el reserva del Everton, Tony Cottee, logró el emocionante tanto del empate. Pero la batalla no había terminado. En el tiempo añadido, John Barnes puso al Liverpool por delante una vez más, aunque el Everton se negó a darlo todo por perdido y Cottee anotó nuevamente el que fue el último gol del encuentro. Los aficionados estaban sin resuello, los comentaristas sin palabras y el entrenador del Liverpool, Kenny Dalglish, dimitió al día siguiente.

Otro partido para recordar fue el de marzo de 1984, cuando 100,000 personas procedentes de Merseyside abarrotaron el estadio de Wembley para presenciar la final de la Copa de la Liga. En 90 años de derbis, era la primera vez que el Everton y el Liverpool se veían las caras en una final. Aunque el partido terminó en empate a cero, escuchar a las aficiones gritar "¡Merseyside, Merseyside!" tras el pitido final fue algo mágico. John Bailey, el defensa del Everton recordaba: "Me habría gustado trasladar el partido de Wembley a Liverpool y que tuviéramos un estadio más grande. Podríamos haberlo llenado con 200,000 espectadores de la ciudad". De hecho, ese encuentro marcó el inicio de la edad de oro de Merseyside, ya que ambos equipos dominaron el fútbol inglés hasta la década de 1990.

Benítez y Moyes: dos hombres con una misión
Desde los días gloriosos de los años 80, cuando Howard Kendall y Dalglish estaban al frente del Everton y del Liverpool respectivamente, los aficionados de la ciudad portuaria no habían tenido tanta fe en sus entrenadores como ahora.  

Rafael Benítez ya consiguió el trofeo de la Liga de Campeones de la UEFA con el Liverpool en 2005 y la Copa de Inglaterra en 2006. Por su parte, Moyes condujo a los Toffees hasta el cuarto puesto de la Premiership en la temporada 2004/2005. Desde su nombramiento, Moyes se ganó instantáneamente el corazón de los aficionados del Everton al declarar: "Me uno al club del pueblo en Liverpool. La mayoría de la gente que te encuentras en las calles de la ciudad es del Everton".

Sea o no cierta esta afirmación, Moyes sabe que la mayor parte del público presente en Goodison este fin de semana estará con él. Aunque el año pasado fue Benítez el que tuvo motivos de celebración, ya que el Liverpool ganó los dos partidos por 3-1.  

"No hay otro encuentro como éste", afirmaba con insistencia el defensa de los Reds Jamie Carragher. "Se juega a un ritmo increíble y todos estamos desesperados por ganar. Un empate supone una pequeña decepción para los hinchas, porque ellos quieren tener el derecho exclusivo de alardear frente a la afición contraria en los bares, las oficinas y las escuelas de toda la ciudad. Una victoria en el derbi significa mucho. Esta ciudad vive, come, duerme y bebe fútbol. No hay otro lugar en el mundo que se le parezca".

La ciudad de Liverpool se convertirá en la Capital Europea de la Cultura en 2008. El fútbol es una parte fundamental de esa cultura. El derbi de Merseyside ha formado parte de la vida de los habitantes de Liverpool desde hace de 112 años y siempre ocupará un lugar especial en el corazón de todos aquellos que han presenciado, jugado o arbitrado esos increíbles encuentros.