Guatemala es un país pequeño, pero con una pasión futbolística poco común. Y nada despierta más sentimiento que el Comunicaciones, uno de los dos grandes equipos del país. Cada vez que los cremas se enfrentan a sus archirrivales del Municipal, la nación entera se paraliza y, durante 90 minutos no hay nada más en la mente de los chapines.

Reciente campeón del torneo guatemalteco, un título de la Copa de Campeones de la CONCACAF y dos subcampeonatos son sus mejores tarjetas de presentación en el panorama internacional, y una fuente de orgullo para sus millones de aficionados que torneo tras torneo disfrutan del gran espíritu ofensivo de sus muchachos.

Nacimiento del club
Durante los años cuarenta existió en Guatemala un equipo llamado Hospicio. Necesitado de dinero, cambió de nombre a España, esperando así obtener patrocinio de la colonia española en el país. La iniciativa no fue exitosa, pero de ese fracaso surgió un grande. Carlos Aldana Sandoval, Ministro de Comunicaciones del país, decidió adoptar a esa escuadra huérfana, y en el año de 1949 comenzó la leyenda.

Los títulos no tardarían en llegar para un equipo que sumaba aficionados temporada tras temporada por su fútbol ofensivo. En 1956 consiguió su primer campeonato nacional, dos años más tarde sumó su segunda estrella y en 1960 volvió a dar la vuelta olímpica. En esa época adoptó el apodo de cremas, tomado del color de su uniforme, inspirado en el América de México, equipo con el que, hasta la fecha, se identifica la fanaticada del Comunicaciones.

Mitos y realidades de una pasión
Sin embargo, tuvieron que pasar nueve largos años para que los también llamados albos, consiguieran un nuevo título. Fue en la campaña 1968-1969 cuando gracias a un tanto de Carlos Rivas, la alegría volviera al Estadio Mateo Flores. Ese título fue, además, el inicio de la etapa dorada que se extendió por cuatro años más y que le dio muchas alegrías a los aficionados.

En la temporada 70-71 el equipo lo ganó todo: Liga, Copa, Campeón de Campeones y el Torneo de la Fraternidad Centroamericana. El siguiente torneo significó la sexta vuelta olímpica en el torneo local, donde los cremas perdieron sólo un encuentro. Un año más tarde, el Comunicaciones firmó el primer tricampeonato de su historia.

Tras los éxitos, llegó otra etapa negra, que terminó en 1977, año en que sumaron la octava estrella. Dos años más tarde llegó la novena, de los pies de Byron Pérez, el mejor jugador que ha tenido el equipo, y uno de los grandes futbolistas en la historia del país. El delantero encabezó a su equipo para ganar los títulos 11 y 12, con los que sumó su segundo tricampeonato. Ese mismo equipo consiguió el título de la Copa de Campeones de Concacaf en 1978, que compartió con la UdeG mexicana y el Defence Force trinitario.

Como de costumbre, tras la tempestad llegó la calma, y tras la gesta de 1982, los cremas sólo sumaron un título más en los ochenta (1985). En la década siguiente, sin embargo, volvieron los éxitos, y el escudo albo, de por sí abarrotado, tuvo que dejar espacio para seis estrellas más, incluido un tetracampeonato.

En la actualidad
El inicio del nuevo siglo fue muy alentador. El equipo sumó tres títulos en tres años y parecía destinado a cosas grandes. Sin embargo, una nueva sequía asoló el Mateo Flores, el mal rato duró cinco años y se rompió apenas en el recientemente finalizado Apertura 2008.

Y, no podía ser de otra manera, Comunicaciones volvió a lo más alto derrotando a su archirrival Municipal. Tras ganar el partido de ida de la final por 2-1, los cremas fueron emparejados gracias a un gol de Selvyn Ponciano. Sin embargo, apareció la gran figura del equipo, el costarricense Rolando Fonseca, para anotar el tanto definitivo y que estallara el júbilo en la tribuna crema.

El estadio
El Mateo Flores es el estadio más importante de Guatemala. Fue construido en 1948 y es la casa de los dos grandes del fútbol chapín, el Comunicaciones y el Municipal. Tiene un aforo para 30.000 espectadores y ha sido sede de Juegos Centroamericanos y diversos eventos internacionales.