Andrés Iniesta, Lionel Messi, Sebastian Giovinco y Marko Marin tienen algo en común: ninguno de estos extraordinarios futbolistas alcanza el 1,70 de estatura, lo cual no les impide descollar entre sus compañeros sobre el terreno de juego.

También en el pasado ha habido jugadores que, a pesar de su pequeña estatura, brillaron con luz propia en los estadios del mundo. Entre ellos cabe destacar a Diego Armando Maradona, Pelé, Alain Giresse o Thomas Häßler.

FIFA.com presenta a algunos de los jugadores más bajitos de todos los tiempos que, a pesar de su estatura, se encuentran entre lo mejorcito de su gremio.

Magia brasileña
Si nos fijamos en las décadas pasadas, llama la atención el hecho de que en el fútbol mundial siempre ha habido jugadores sudamericanos de escasa estatura que han destacado por sus actuaciones tanto con sus clubes como con sus selecciones. Pelé (1,73 m), Diego Armando Maradona (1,66) o el legendario Garrincha (1,69) impresionaron a entrenadores, compañeros y aficionados con su increíble talento.

Garrincha, por ejemplo, fue campeón del mundo en dos ocasiones (1958 y 1962) y marcó 232 goles en 581 partidos con el Botafogo. Todavía hoy muchos brasileños consideran que el ariete fallecido en 1983 ha sido el mejor futbolista de todos los tiempos, por delante incluso de Pelé. El propio Pelé posee unas cifras incluso mejores. Sus 470 goles en 412 partidos con el Santos FC constituyen un récord para la eternidad, como lo son también todos los tantos que anotó de cabeza esta leyenda que ha cumplido ya los 68 años. Un tercer campeón del mundo brasileño a tener muy en cuenta entre los pequeños grandes hombres es Romario. A pesar de su 1,69 m de estatura, el goleador fue elegido Jugador Mundial de la FIFA en 1994 y forma parte de la lista "FIFA 100", que incluye a los 125 mejores futbolistas de todos los tiempos.

Pasado y presente en Argentina
No sólo Brasil es famoso por sus bajitos inmensos. También Argentina ha dado jugadores que han maravillado al mundo del fútbol a pesar de su escasa estatura. Diego Armando Maradona (1,65) y Lionel Messi (1,69) son los más conocidos de entre los nacidos en este país, cuya selección absoluta ha alzado en trofeo de la Copa Mundial de la FIFA en dos ocasiones.

Maradona, actual seleccionador de la Albiceleste, ha sido sin lugar a dudas uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. El argentino jugó con su selección entre 1977 y 1994 y logró su mayor éxito en la Copa Mundial de la FIFA México 1986 al proclamarse campeón del mundo. Con alcanzar cotas tan altas en el futuro sueña el excepcional jugador del Barcelona Lionel Messi. Los problemas de crecimiento que sufrió durante su infancia obligaron a su familia a trasladarse a España, donde el club catalán se interesó por el joven talento. El delantero, de 63 kg de peso, agradece ahora tanta dedicación con sus grandes actuaciones en la Primera División y en la Liga de Campeones de la UEFA. Cabe destacar aquí también a Maximiliano Moralez (1,61) y Diego Buonanotte (1,57), que semana tras semana brillan en la Primera A con Vélez Sársfield y River Plate, respectivamente.

Pequeños artistas franceses
Si comparamos a Bixente Lizarazu (1,69) con Alain Giresse (1,62), al ex lateral del Bayern de Múnich hay que contemplarlo desde una órbita distinta. No en vano, Giresse, actual seleccionador de Gabón, es con diferencia el mejor de entre los jugadores bajitos que ha dado Francia. El galo jugó en el FC Toulouse, Olympique de Marsella y Girondins de Burdeos, y en la década de 1980, junto con Michel Platini y Jean Tigana, formó parte de la selección francesa que se proclamó campeona de Europa en 1984.

También Lizarazu ha protagonizado una exitosa trayectoria. Aún hoy el francés puede considerarse uno de los mejores laterales zurdos que el fútbol ha conocido. En 1998 se proclamó campeón del mundo en su país, y dos años después conquistó la Eurocopa. Ludovic Giuly (1,64) juega como profesional desde 1994 y ha defendido los colores de clubes de la talla de AS Mónaco, al que capitaneó hasta la final de la Liga de Campeones, y FC Barcelona, con el que ganó dos ligas españolas.

Grandes de las islas
Uno de los jugadores más populares y queridos de Escocia fue Jimmy Johnstone, conocido cariñosamente como Jinky. En 2002, el escocés fue elegido mejor jugador de todos los tiempos por la afición del Celtic de Glasgow. Este centrocampista de 1,57 de estatura formó parte del equipo que conquistó en 1967 la Copa de Europa. El ex internacional escocés falleció el 13 de marzo de 2006 a la edad de 61 años.

Con su metro sesenta y ocho, Alan Ball no forma parte de los "grandes" futbolistas de Inglaterra, pero eso no le impidió proclamarse campeón del mundo en 1966 en su país. A lo largo de sus 22 años como profesional, el inglés anotó más de 180 goles y fue internacional en 72 ocasiones.

Grandes talentos en pequeños alemanes
También de Alemania han salido pequeños jugadores que han llegado a lo más alto: Thomas Häßler (1,66) y Pierre Littbarski (1,68). Los dos se proclamaron campeones del mundo en Italia 1990 y triunfaron tanto en la Bundesliga como en el extranjero.

En la actualidad, el más pequeño entre los "grandes" del fútbol alemán se llama Marko Marin, actualmente el internacional alemán de menor estatura (1,69)  junto con Piotr Trochowski. Con sólo 20 años, Marin, de cuya capacidad para convertirse en profesional dudaron en las categorías inferiores del Eintracht de Fráncfort, es actualmente una de las grandes esperanzas del Borussia Mönchengladbach en su lucha por mantener la categoría.

Pequeños diamantes del resto del mundo
También en otras partes del amplio mundo del fútbol brillan con luz propia jugadores bajitos. Allan Simonsen, ex internacional danés e integrante del legendario Borussia Mönchengladbach de los setenta, medía sólo 165 centímetros, lo que no le impidió convertirse en el único jugador que ha visto puerta en tres finales europeas: la final de la Copa de Europa, de la Copa de la UEFA y de la Recopa.

El portero bajito más famoso es de México. Nada menos que en 130 ocasiones defendió Jorge Campos la portería de la selección de su país, casi siempre ataviado con una llamativa vestimenta multicolor. A pesar de su 1,73 de estatura, el guardameta era uno de los puntales de su equipo.

Zhao Dayu fue en su época el mejor delantero de la RP China. Pese a que sólo medía 162 centímetros, alcanzó con su selección el subcampeonato de la Copa Asiática 1984 y el título de máximo goleador de la competición.

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