En algunas sociedades como la asiática, los hombres de edad gozan de respeto absoluto. En otras, la llegada de los años provoca todo lo contrario. El planeta fútbol pertenece al primer grupo: con el paso del tiempo, al igual que el vino, muchos jugadores han encontrado sus mejores rendimientos. Talento, experiencia y arrugas... un menú inmejorable para varias estrellas.

"¿El viejito todavía juega?"
Con su aparición explosiva en el escenario internacional, el brasileño Pelé se ganó el apodo popular de "perla negra". Lo que pocos saben es que dicho honor proviene en realidad de otra perla, una bastante más antigua: el marroquí Larbi Ben Barek. El atacante nacido en Casablanca en 1917 es una leyenda tanto en el Atlético de Madrid como en el Olympique de Marsella. Allí se retiró a los 40 años, cuando todavía mostraba destellos de su depurada técnica y olfato goleador. "Si yo fui el Rey, él fue Dios", declaró Pelé en más de una oportunidad...

Nombramos a un jugador de la clase Pelé, por lo que no podemos dejar fuera a Platini. Aunque no se trate de Michel, sino de Aldo, su padre. El progenitor del astro francés jugó para el Joeuf de su ciudad hasta pasadas las cuatro décadas: "Recuerdo estar viéndolo junto a mi madre en el estadio", rememora Michel. "Mi padre se preparaba para ejecutar un tiro libre cuando comenzaron a burlarse desde las gradas. ‘¿El viejito todavía juega?', preguntaron. A mí me dio un poco de vergüenza, pero mi padre ejecutó el tiro libre y marcó el gol. En su festejo, buscó en la tribuna y gritó ‘¡Ahora ya sabes lo que hace este viejito!'.

Y en el club de los 40 podemos mencionar a otros laureados como el brasileño Donato, quien supo convertirse en una marca registrada del Deportivo La Coruña. Apodado El Abuelo, disputó 466 partidos y marcó 49 tantos, incluyendo el que lo convirtió en el goleador de mayor edad en la Liga. Se retiró a los 40, bajo el respeto y aplauso de todas las aficiones.
Otro gran ejemplo de explosión en la madurez es el camerunés Roger Milla: con su magia intacta, se las arregló para marcar 4 tantos y un estilo en la Copa Mundial de la FIFA Italia 1990. Cuatro años más tarde, con 42 abriles cosechados, establecería un récord: anotó ante Rusia en EEUU y se convirtió en el goleador de mayor edad en la competencia.

En nombre... del hijo
Suele decirse que la madurez exacta de las mujeres llega a los 30 años. Para los porteros, en cambio, hay que esperar un poco más. Buena cuenta de ello pueden dar algunos ingleses como Peter Shilton, David Seaman y, cómo no, el italiano Dino Zoff, campeón del mundo con 41 años en 1982.

Quizás menos famoso, pero igual de vigente, fue Carlos Fernando Navarro Montoya. El Mono, sucesor de otro veterano como Hugo Gatti, fue figura excluyente de Boca Juniors en la década del 90'. Se retiró en julio de 2009, a los 43 años y tras padecer algo insólito: recibió goles de Jorge Nicolás y Gonzalo Higuaín... ¡padre e hijo! El Pipa mayor lo batió en 1990, mientras que el actual atacante del Real Madrid hizo lo propio en 2006. "A cierta edad uno conoce mejor el puesto y los espacios, ¡aunque ya no es tan simple levantarse después de cada volada!", bromeó el Mono en más de una oportunidad.

En Perú, el Cienciano de Cusco hizo historia cuando Juan Carlos Bazalar, capitán de su selección en la última Copa América, se dio el lujo de jugar en Primera División junto a su hijo Carlos Alonso. Fue en mayo de 2008, y emocionó a todo el país: "Esto ha representado un orgullo incomparable, se dio todo como lo soñé", argumentó el experimentado volante entre lágrimas, a los 40, tras la victoria 3-2 sobre Juan Aurich.

Siempre vigentes
Por su parte, el británico Teddy Sheringham está en conversaciones con el humilde Bekcenhan a sus 43 años. ¿Extenderá su récord de haber sido el hombre de mayor edad en jugar en las cuatro divisiones del fútbol inglés? Y hablando de delanteros atrevidos, el diminuto colombiano Anthony De Ávila regresó al América de Cali el pasado fin de semana... ¡a los 45 años! El Pitufo llevaba 12 años de inactividad e ingresó a los 76 minutos ante Deportivo Pasto en su búsqueda de afianzar su marca récord de goles con esa camiseta: 201 festejos y contando... "Estaba más nervioso que asustado, como la primera vez. No sé cuánto tiempo jugaré, pero quiero aportar lo mío para ayudar al club en este momento", comentó.

El reciente retiro del eterno Paolo Maldini, elegancia en su máxima expresión a los 41 años, o el sorprendente retorno de Sócrates en el Garforth Town en 2004, son historias que merecen ser mencionadas.

También la de Russell Latapy, entrenador y jugador del seleccionado de Trinidad y Tobago que busca un lugar en Sudáfrica 2010; o la del interminable egipcio Hossam Hassan, quien se mostró más lúcido que muchos de sus jóvenes compañeros de selección en la CAN 2006: "Hicimos una apuesta con mis amigos: no jugué los dos primeros partidos y perdí una oportunidad clara en el tercero. Por eso me apostaron que no marcaría goles, pero en el siguiente lo logré. Nadie espera que uno juegue tan bien a los 40, ¡así que fue una buena apuesta!", cuenta a FIFA.com. Su compañero, Mido, rubrica el sentimiento de todos: "Yo tenía dos años cuando él empezó a jugar en 1985. ¿Pueden imaginarse cómo me siento ahora a su lado? Es una gran experiencia.
La lista es larga y los recuerdos, abundantes. La experiencia, incomparable.

Como manifestó el dramaturgo francés Jules Renard alguna vez: "En plena madurez es cuando se dice ‘nunca me sentí tan joven'". Ellos son un buen ejemplo.

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