No es ninguna exageración decir que Ernst Happel fue un entrenador legendario. Porque el austriaco no sólo despertó pasiones con el balón en los pies sino también al mando de los banquillos. Después de su carrera como futbolista (1942-1959), a lo largo de la cual llegó a ocupar el tercer podio de la Copa Mundial de la FIFA 1954 con la selección de su país y se convirtió en popular figura del Rapid de Viena, su decisión de dedicarse a entrenar no pudo ser más acertada.

Ya fuera como seleccionador nacional de Holanda y Austria o como técnico de grandes clubes europeos de la talla del Hamburgo, el Sevilla o el Feyenoord de Rotterdam, el otrora defensa central no cesó de cosechar éxitos y títulos como estratega. Happel se proclamó campeón de liga en cuatro países distintos, subcampeón del mundo con la Naranja Mecánica (1978), y campeón de la Copa Intercontinental con el Feyenoord (1970), además de levantar otros trofeos.

Pero el austriaco no sólo es uno de los grandes de su gremio por su trabajo como entrenador; también su lengua y sus palabras fueron proverbiales. En el marco de esta serie mensual, FIFA.com ha reunido a continuación las mejores citas de este técnico genial fallecido en 1992, que no sólo fue elegido mejor entrenador del siglo en Austria, sino que además ha dado nombre al principal estadio de Viena.

"Para mí todo ha merecido la pena, y no me arrepiento de nada".
Happel acerca de su trayectoria como entrenador

"Cuando uno se para a pensar en alguna de sus opiniones, normalmente encuentra otra mejor".
Happel sobre la capacidad crítica

"Los especialistas del fútbol sólo son útiles en determinadas posiciones. Eso me intranquiliza. Los diletantes son útiles en todas. Eso me tranquiliza".
Happel en contestación a la pregunta de si prefiere determinados tipos de jugadores

"El primer maestro que tuve como entrenador me djio: '¡No tengas miedo, Ernst! Bien mirado, muchos toros bravos se arrugan ante un pequeño buey inofensivo'".
Happel acerca de sus comienzos como entrenador

"La palabra miedo no aparece en ninguno de mis diccionarios".
Happel, antes de un partido decisivo, a la pregunta de si tenía miedo

"Para mí lo importante era cómo estaba administrado un club. Cuantas menos personas hubiera en la junta directiva, mejor. Si había 18, no me interesaba para nada".
Happel sobre sus criterios para aceptar o no un cargo de entrenador

"Si se juega con marcaje al hombre, se acaba con once burros sobre el campo".
Happel sobre el planteamiento táctico

"No me gustaría que el fútbol fuera mi hobby. Eso me dejaría poco tiempo para coleccionar sellos".
Happel a la pregunta de si había hecho de su hobby su oficio

"Un buen centrocampista tiene ojos en la espalda. Ése es todo el secreto".
Happel sobre las prestaciones de un buen centrocampista

"Yo no soy amigo de los jugadores. Trabajo a distancia".
Happel sobre la relación entre el entrenador y los jugadores

"Tengo entendido que Max Merkel me ha propuesto como seleccionador nacional de Austria. Aceptaré el cargo sólo si Merkel trabaja para mí de utillero".
Happel bromeando sobre sus planes de futuro

"No es que haya que construir un muro alrededor del hotel de los jugadores. Pero siempre hay que tener un par de ladrillos a mano".
Happel contesta así a la pregunta de en qué medida debe vigilarse a los jugadores

"Son siempre los pequeños dogmatismos los que acaban con los grandes amores".
Happel en referencia a algunos problemas surgidos en el club que entrenaba

"No hubo mala suerte en el partido. Mala suerte hay si te rompes un pie".
Happel tras una derrota en Copa del Hamburgo bajo su dirección

"Prefiero un 5-4 a un 1-0".
Happel sobre su filosofía futbolística

"¡Seis años en el Hamburgo son suficientes! No quiero que mis nietos estén hablando siempre del abuelito Hamburgo…"
Happel sobre las razones de su marcha del Hamburgo

"Un día sin fútbol es un día perdido".
Happel acerca de su pasión por el balompié

"Si queremos conseguir algo, tenemos que correr riesgos".
Happel sobre su filosofía futbolística

"Este oficio requiere un talento natural. No se puede aprender científicamente".
Happel en torno al trabajo del entrenador

"Si quiere usted hablar, hágase vendedor de aspiradoras. Yo sólo necesito futbolistas".
Happel a su jugador Hansi Müller, después de que éste le pidiera tener una conversación con él

"Hemos vivido tantas cosas que tengo que parar. Cuando se gana demasiado, la disciplina se resiente. Nos hacemos demasiado amigos. Sufrimos y lloramos, reímos y ganamos juntos. Y eso no puede durar mucho".
Happel sobre los motivos que le impulsaban a dejar el Feyenoord de Rotterdam holandés a pesar de los grandes éxitos cosechados

"A la gente le gusta la fantasía de los jugadores; después de todo, los espectadores quieren recibir algo a cambio de lo que dan. Y como el fútbol es un juego, también quieren pasárselo bien".
Happel sobre la fascinación del fútbol