Ejecutar así una pena máxima se considera un acto de gran seguridad en uno mismo. Puede que no requiera mucha destreza, dado que se trata simplemente de hacer un globo y, delicadamente, enviar el balón hacia la mitad de la portería, pero ninguna otra jugada precisa tanta sangre fría. Un penal al estilo Panenka.

Hoy en día esta técnica es habitual, pero su nacimiento se remonta a la osadía de Antonin Panenka, nada menos que en la final de la Eurocopa d 1976. Así el checoslovaco dejó una huella indeleble en el fútbol.

En el día del 66 cumpleaños del mítico Panenka, FIFA.com recuerda a algunos de los que intentaron seguir la estela del gran pionero, con más o menos fortuna.

Los orígenes
La táctica saltó al imaginario colectivo por primera vez en el transcurso de un partido rebosante de tensión como pocos. Después de que Checoslovaquia empatara a 2-2 con Alemania en el choque por el título continental de 1976, Panenka se dispuso a acometer su lanzamiento de la tanda penal con la corona en juego.

Con Sepp Maier bajo los palos de la meta rival, el mediocampista tomó carrerilla y suavemente dirigió el balón al centro de la portería, mientras el guardameta alemán se estiraba hacia la izquierda. “Sospecho que probablemente no le guste oír mi nombre. Nunca quise ridiculizarle”, declaró Panenka a UEFA.com. “Al contrario, elegí esa forma de tirar un penal porque me di cuenta de que era el camino más fácil y simple para marcar un gol”.

Según Pelé, semejante acción solo podía ser obra de “un genio o un loco”, pero como demostró Pirlo, ha generado una legión de seguidores, y desde su debut hace más de 35 años, resurge de vez en cuando en partidos de gran relevancia.

El principal escenario donde hemos visto esta técnica es sin duda la final de la Copa Mundial de la FIFA™, donde el inigualable Zinedine Zidane la elevó a un nuevo umbral de perfección. Solo habían transcurrido seis minutos de juego en el duelo entre Francia e Italia cuando el astro del Real Madrid tuvo la ocasión de abrir el marcador desde los 11 metros.

Con su habitual aplomo, Zizou picó el balón casi a cámara lenta sobre Gianluigi Buffon y lo estrelló contra la cara interior del larguero. La pelota rebotó apenas unos centímetros más allá de la línea de meta, poniendo así a los franceses por delante. Aquel sería el último partido de la carrera del legendario cerebro creador de origen argelino, y aquella jugada condensó a la perfección su capacidad para conjugar estilo y eficacia.

De genios y locos
Zidane es indudablemente el ”genio” al que se refería Pelé. Pero con un apodo como el Loco, el delantero uruguayo Sebastián Abreu bien podría haber entrado dentro de la segunda categoría al ejecutar su versión del Panenka cuatro años después en Sudáfrica.

Tras empatar a 1-1 con Ghana, Uruguay estaba a un penal de distancia de su primera semifinal en 40 años. La técnica se basa en la suposición de que, las más de las veces, el arquero se lanza a un costado. Por suerte para Abreu, eso es precisamente lo que hizo Richard Kingson. De este modo, la Celeste se colocó entre las cuatro mejores del mundo.

"No es algo que se prepare previamente, sino que se elige en el momento. Uno tiene que analizar el momento psicológico del portero y del partido", explicaba el goleador a FIFA.com. "No es lo mismo hacerlo a los 10 minutos de juego que en una definición. De todos modos, la adrenalina está en patear y ver que el balón va a la red, independientemente de la forma en que se haya ejecutado", completó. Y habrá que creerle: en 2011, jugando para Botafogo, remató así... ¡dos penales! La suerte fue dispar: falló el primero y convirtió el segundo, colaborando para la victoria 3-2 sobre Flamengo.

Varios años antes, en 2004, Inglaterra cayó por penales en manos de la anfitriona. Con un 5-4 en contra, Hélder Postiga se dispuso a lanzar su pena máxima con todo el peso de la nación sobre sus hombros. Sin embargo, el entonces jugador del Tottenham Hotspur mantuvo la calma, dejó a David James clavado e introdujo la pelota por el centro del arco. Los portugueses terminaron ganando por 6-5.

El maestro brasileño Djalminha también anotó uno memorable para el Deportivo de La Coruña en 2002, ante un jovencísimo Íker Casillas (21 años). Los gallegos iban perdiendo por 2-0 contra el Real Madrid, pero aquél tanto cambió las tornas del partido, que acabó en empate. No obstante, en esta historia también abundan los que lo intentaron y fallaron, con el consiguiente sonrojo, claro está.

No está tirado
Está demostrado que probar suerte en una final de copa puede asegurar al osado jugador la categoría de leyenda, siempre y cuando todo salga bien. Lamentablemente, el capitán del Nantes, Mikel Landreau, no tuvo tanta fortuna en la Copa de la Liga 2004. Todo lo que el guardameta tenía que hacer era marcar en los penales para hacerse con el codiciado título. Pero su intento de sombrero no confundió a su homólogo Teddy Richert, que atajó otro más a los pocos minutos y propició el triunfo del Sochaux.

La superestrella brasileña Neymar también ha sufrido lo suyo a causa de Panenka. Después de fallar uno en 2010 en un amistoso de pretemporada con el Santos, el chaval decidió intentarlo de nuevo semanas más tarde, nada menos que en la final de la Copa de Brasil. El árbitro pitó una pena máxima en la primera parte y Neymar se preparó para ejecutar, pero su globo fue a parar a las manos del agradecido arquero del Vitória. Ni que decir tiene que la afición local no se lo tomó nada bien. Por suerte para él, el equipo se las arregló para alzarse con el trofeo tras vencer por 3-2 en el resultado global.

Un año después, otro brasileño mucho más certero desde los 11 metros falló con un disparo elevado en la misma competición. El portero Rogério Ceni es un consumado especialista en jugadas a balón parado, pero encontró la horma de su zapato cuando el São Paulo se midió al Santa Cruz en la segunda ronda. El internacional con Brasil envió la pelota justo al centro de la meta rival, sin embargo Tiago Cardoso la detuvo en un alarde de acrobacia, aunque el São Paulo logró finalmente el pase (2-1).

Errar un penal al estilo de Panenka no siempre supone perder un partido. Aun así, no resulta una experiencia especialmente agradable para ningún jugador. Peter Crouch iba camino de adjudicarse su primera tripleta con Inglaterra en un amistoso de preparación para Alemania 2006 contra Jamaica cuando le tocó pasar por el trance. El luminoso reflejaba un 5-0 cuando se dispuso a ejecutar su lanzamiento con la esperanza de sumar el ansiado tercer tanto. Pero lo único que consiguió fue una fuerte dosis de bochorno, dado que puso demasiado impulso al picar la pelota y esta se fue por encima del larguero. Aunque el espigado delantero logró finalmente llevarse el balón a casa, el fallo sirve a todos de lección: no es tan sencillo como parece.