El guardameta de la selección de Omán Ali Al Habsi es uno de los mejores futbolistas árabes de su generación, y milita en la Premier League inglesa, una de las ligas más exigentes del mundo. Sin embargo, la trayectoria de este portero de 29 años no ha sido sencilla. Tuvo que afrontar varios retos antes de hacerse un sitio como cancerbero del Wigan, donde ha sido elegido mejor jugador del equipo esta temporada. 

En 2003, Al Habsi se convirtió en el primer jugador omaní que recalaba en el fútbol europeo. Durante tres temporadas, defendió la camiseta del Lyn de Oslo noruego, y a continuación fichó por el Bolton de la liga inglesa, toda una novedad para un súbdito del pequeño sultanato. Mientras el portero se iba abriendo camino, algunos se preguntaban por los problemas que podría tener a la hora de adaptarse a la cultura europea. 

FIFA.com conversó con Al Habsi sobre el racismo, las formas de luchar contra esa lacra y las dificultades con las que se ha topado en el Viejo Continente. 

FIFA.com: Ali, el racismo está ganando terreno en algunos países, sobre todo con relación a los jugadores árabes. ¿Qué le parece esa situación?
Ali Al Habsi: Personalmente, nunca me he encontrado con problemas de ese tipo. En cualquier caso, pienso que el racismo es algo deleznable. Mi religión, el islamismo, prohíbe cualquier discriminación; da igual en lo que se base: ya sea por cuestión de creencia, sexo, pertenencia a una etnia o color de la piel. 

¿Ha sido testigo de actos o de declaraciones racistas durante su carrera? 
Para ser sincero, siempre me han recibido muy bien desde mi primer día en Inglaterra, tanto en el Bolton como en el Wigan. Lo más importante para mí ha sido el respeto a mi religión. Durante mis ocho temporadas como futbolista en los estadios europeos, nunca he tenido problemas. Al contrario, los aficionados de los clubes en los que he jugado siempre han sido respetuosos con los jugadores y sus diferencias. 

¿Se ha encontrado con dificultades para la práctica de su religión en Europa, especialmente durante el mes del ramadán? 
No, nunca me han marginado por eso; es algo que respetan mucho. Por ejemplo, cuando jugaba en el Bolton, el club dispuso un lugar para la oración. Fue un detalle que me inspiró mucho respeto. En Noruega y en Inglaterra he concedido varias entrevistas que daban especial importancia a mis prácticas religiosas. Incluso me sacaron una foto en una mezquita. 

Una cierta cantidad de jugadores árabes han sufrido problemas de racismo en los estadios ingleses. ¿Qué opinión le merece eso?
Personalmente, no sabría darle detalles sobre ese tema, porque nunca he sido víctima de ese tipo de situaciones. Me parece vergonzoso que haya aficionados que se comporten así, sobre todo con jugadores que lo dan todo sobre el terreno de juego y que están ahí para garantizar el espectáculo. 

¿Qué puede hacer el mundo del fútbol para combatir ese fenómeno? 
Hay varias cosas que se pueden hacer para luchar contra esa lacra. Pero lo más importante es hacer una campaña de sensibilización en los medios de comunicación, pues éstos tienen una importante función que cumplir. También se podrían organizar partidos amistosos que reúnan a grandes figuras con la lucha contra el racismo como tema. Igualmente, los jugadores podrían ir a los colegios para hablar con los niños de este problema, con el fin de despertarles la conciencia desde pequeños. 

¿Qué tal fueron sus comienzos en la liga noruega, al principio de su trayectoria en Europa? 
Para todos los jugadores, los primeros años son los más difíciles. Pero yo logré adaptarme enseguida al clima y a la cultura del país. A pesar de las circunstancias, puedo decir que lo conseguí. 

A muchos futbolistas árabes, y en especial a los que vienen de Asia, les cuesta hacerse un sitio en las ligas europeas. A su modo de ver, ¿cuáles son los motivos? 
Creo que, para cualquier experiencia nueva, la paciencia es un factor clave. Seguramente, a esos jugadores les ha costado adaptarse al clima y a la cultura del país de acogida. Pero cuando eres un profesional, tienes que ser paciente. Algunas temporadas me he pasado muchas horas en el banquillo, pero nunca dejé que eso me afectara. 

¿Qué consejos les daría a esos jugadores?
Podría darles muchos consejos, sobre todo a los que están empezando. Lo más importante es trabajar duro y armarse de paciencia. Ser un futbolista profesional en Europa exige mucho esfuerzo y perseverancia. Hay que concentrarse en tu objetivo e ir paso a paso.