Steven Pienaar nació cuando Sudáfrica atravesaba los años más oscuros de la segregación, por lo que conoce la sensación que otorga la libertad como solo puede hacerlo una persona que ha estado privada de ella. El astro pasó su infancia en Johannesburgo, en un distrito segregado habitado únicamente por personas "de color" o de raza mixta, en una época en la que el racismo legal del apartheid agrupaba a la población según el color de su piel. Las cosas han cambiado mucho desde entonces, y así lo cree también el propio Pienaar. En 1994, cuando se abolió el antiguo sistema, él solo era un niño de 12 años que crecía en las polvorientas calles de Westbury. Pero, a pesar de su corta edad, era lo suficientemente maduro para darse cuenta de lo que su país había conseguido.

En la actualidad, la figura del Tottenham está convencido de que el mundo es un lugar mejor gracias a los sacrificios que hicieron personas como Nelson Mandela, que salió de la cárcel en 1990 tras pasar 27 años preso por protestar contra el régimen, y otros muchos que pagaron con sus vidas y su integridad física. Sin embargo, Pienaar es consciente de que todavía queda un largo camino por recorrer antes de ganar la batalla contra la discriminación, y nos asegura que su mayor inspiración es Madiba, el cariñoso sobrenombre con el que se conoce al anciano estadista. En el emblemático Mandela, ve a una persona que siempre antepone las necesidades de su pueblo a las suyas propias y, al igual que muchos de sus compatriotas, no repara en halagos cuando habla del hombre que se ha convertido en todo un símbolo internacional de la libertad.

Según Pienaar, otro símbolo de Sudáfrica, la Copa Mundial de la FIFA 2010™, fue un momento decisivo para todo el continente y para la lucha contra la discriminación. El fútbol tiene el poder de unir a las personas, y él se ha convertido en la estrella más rutilante de su país tras el reinado de Lucas Radebe y Benni McCarthy. El mediocampista no solo ha asumido la responsabilidad en calidad de capitán de la selección absoluta, los Bafana Bafana, sino que además se ha comprometido a ayudar a mejorar la calidad de vida de los africanos. Pienaar ha comprobado de primera mano cómo el deporte puede transformar una sociedad. Por ejemplo, recuerda el profundo cariño que la afición de los distritos segregados profesaba a Neil Tovey, un jugador blanco que contribuyó en gran medida al triunfo de Sudáfrica en la Copa Africana de Naciones 1996, solo dos años después de la instauración de la democracia.

El deporte es lo que más une a la gente. Nelson Mandela nos enseñó que el deporte puede cambiar la mentalidad de las personas y unirlas como una familia feliz. 

El gobierno legalizó el racismo y la segregación y, durante décadas, el mundo entero se hizo eco de la situación de Sudáfrica. En última instancia, el país fue expulsado de la FIFA. No obstante, en los últimos 15 años se ha convertido en un ejemplo de cómo personas que antes peleaban en bandos opuestos, pueden vivir juntas y en unión en lo que Desmond Tutu y Nelson Mandela denominaron la “Nación del Arco Iris”. La historia de Steven Pienaar trata de la manera en la que el fútbol puede ayudar a acelerar ese proceso.

Steven Pienaar, en retrospectiva, ¿qué opina de la historia de Sudáfrica y de la discriminación organizada?
Durante mi niñez en Sudáfrica, un país que durante muchos años padeció la lacra de la discriminación racial, me mantenía ocupado con el fútbol e intentaba no pensar en el apartheid que me rodeaba. Fueron tiempos muy duros, y mucha gente inocente sufrió bajo el régimen, pero tenemos que olvidar el pasado y apostar por el futuro.

¿Cuál fue la importancia de Madiba en esta lucha por mirar hacia adelante, en lugar de hacia atrás?
Nelson Mandela es el "Padre de la Nación", y desempeñó un papel fundamental a la hora de terminar con la discriminación en Sudáfrica y en todo el mundo. Ni siquiera cuando estaba en prisión dejó de batallar por la libertad y por nuestros derechos. Nos mostró que todos tenemos que luchar para lograr una vida mejor, la libertad y el fin de la discriminación en el mundo.

Hablemos de la Copa Mundial de la FIFA del año pasado, ¿cree que el hecho de que el mundo entero pudiese visitar y disfrutar del certamen celebrado en suelo africano fue un paso significativo?
Mucha gente, especialmente en Europa, pensaba que no conseguiríamos organizar un Mundial. Y al final les demostramos que se equivocaban. Todo el planeta celebró una fantástica Copa Mundial en el continente africano, con una afición entusiasmada y el inolvidable sonido de las vuvuzelas. El futuro nos dirá si podemos mantener el espíritu de la Copa Mundial, pero estoy convencido de que lo lograremos. Creo que celebrar el Mundial en mi país fue una oportunidad fantástica para nosotros y para el pueblo africano, que nos permitió enviar un mensaje alto y claro a favor del fin de la discriminación.

¿Cómo cree que el fútbol y el deporte en general encajan en esa lucha?
El deporte es lo que más une a la gente. Nelson Mandela nos enseñó que el deporte puede cambiar la mentalidad de las personas y unirlas como una familia feliz. Recuerdo el Mundial de rugby en nuestro país, cuando él aunó a toda la nación. El deporte tiene la capacidad de cambiar la mentalidad y los prejuicios de la gente, y no solo en Sudáfrica, sino en todas partes.