Joseph-Antoine Bell emigró a Europa a una edad en la que muchos futbolistas ya están pensando en la jubilación. Para el guardameta camerunés, sin embargo, fue el comienzo de una formidable trayectoria de ocho años que sólo concluyó a los 39, en 1994, después de jugar para el Olympique de Marsella, el Toulon, el Burdeos y el Saint Etienne franceses.

Quien fuera uno de los primeros porteros africanos en desempeñar su oficio en la élite del fútbol europeo, ha hablado con FIFA.com acerca de la discriminación y el racismo con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial de las Naciones Unidas, que se celebra el 21 de marzo.

¿Qué es para usted la discriminación?
Siempre que se selecciona o no se selecciona a alguien por algo que esa persona no puede cambiar, hay discriminación. Cuando alguien dice: "Sólo necesito tipos altos", eso es discriminación contra los que no son altos. Es lo mismo que cuando alguien dice que necesita contratar jugadores blancos, o que no quiere contratar jugadores negros. Eso es discriminación. Y es evidente que es una injusticia, porque le estás echando la culpa a alguien de algo que él no puede cambiar y de lo que no es responsable.

¿Fue usted discriminado a lo largo de su carrera?
Sí, claro que sí. No realmente cuando todavía jugaba, posiblemente porque jugaba tan bien que no podían decir que no me necesitaban. Pero me daba cuenta de los prejuicios de la gente, como por ejemplo cuando pensaban que no podía hacer o que no haría ciertas cosas por alguna razón o por otra. Pero no creo que sufriera discriminación por parte de la gente de verdad, de la que de veras importa. Si la discriminación proviene del público, en cierto modo no puedes echarle la culpa, porque no es el responsable de cambiar las cosas. Sí, sufrí discriminación, tal vez por parte de algunos jugadores. Pero ahora que lo pienso, yo era tan fuerte cuando la sufrí que no sentí que la sufría. Cuando me topé con la discriminación, siempre me dio por pensar que las personas que la ejercían no eran muy inteligentes, obviamente. Y la pregunta es entonces: ¿cómo se puede echar la culpa de algo a alguien por no ser inteligente? ¡No se puede!

¿Trató de cambiar la forma de ser de esas personas?

Por supuesto. Hay que hablar con la gente y tratar de cambiar esa actitud, pero no sólo hablando del tema, sino mediante tu comportamiento y tu forma de pensar. Los que discriminan no entenderán el error que cometen por mucho que se lo expliques. No sirve de nada ir y decirles que has hecho esto o lo otro. ¿Por qué te van a escuchar? Si ya te están discriminando, no van a cambiar porque te pongas a hablar con ellos. Lo que les cambiará será la forma en la que te comportes y lo que hagas, porque para solucionar el problema hay que entenderlo. Si la gente no lo entiende, no puede comportarse como es debido. De manera que lo primero que hay que hacer es cambiar su forma de pensar.

¿Cómo puede el fútbol ayudar en la lucha contra la discriminación?
Aplicando bien las reglas. Pero no son las reglas las que cambian a las personas, porque son las personas las que aplican las reglas. Por eso es importante que todas las partes involucradas conozcan el problema. Si no apruebas la violencia, no puedes consentir que los jugadores se comporten violentamente. Si dices que no te gustan los tramposos, no puedes dejar que los jugadores hagan trampas. Si tú mismo eres un tramposo, tus jugadores también lo serán. Lo mismo ocurre con la discriminación. Todos aquellos que forman parte del fútbol deben ser plenamente conscientes de eso, y de que debemos tener cuidado de no enviar el mensaje equivocado.

¿Fue más fácil jugar en Francia?
No, yo fui el primer portero negro allí. No fue más fácil para mí, pero sí lo fue para los que me siguieron. En mi época, a nadie le cabía en la cabeza que un hombre negro pudiera ser lo bastante listo o lo bastante serio para ser guardameta. Pensaban: "No te puedes fiar de un portero negro, no vale". No concebían que un hombre negro pudiera ser un buen arquero. Pero como yo lo fui, ahora pueden fichar a cualquier jugador negro. Por eso digo que son las acciones lo que cambia a la gente. Quienes creían que un hombre negro no podía tomarse las cosas lo bastante en serio para ser un buen portero tenían razón desde su punto de vista entonces, porque nunca habían visto uno. Pero en cuanto vieron el primero, supieron que estaban equivocados. Mis acciones les hicieron cambiar de opinión.