Zesh Rehman ocupa un lugar excepcional en el fútbol inglés, no en vano se trata del primer futbolista de ascendencia asiática que ha jugado en la Premier League inglesa. El expeditivo central, nacido en el Reino Unido, formó parte del Fulham entre otros clubes ingleses y recientemente ha fichado por el Pahang de Malasia, tras su paso por Tailandia y Hong Kong.

El internacional de Pakistán trabaja con pasión en su propia Fundación, dedicada a ayudar a los británicos de origen asiático en las comunidades menos favorecidas a superar las barreras culturales y religiosas a través del fútbol. Rehman, un hombre que se entrega con pasión a la causa de la justicia social, ha conversado con FIFA.com para hablar de sus propias experiencias con el racismo y la discriminación, y explicar qué se puede hacer para combatir el problema.

¿Ha sufrido el racismo en su persona durante su carrera futbolística, dentro o fuera de los terrenos de juego?
He vivido en primera persona el racismo durante mis días en el fútbol base inglés, cuanto tenía entre 9 y 13 años. Sufrir el maltrato racial, dentro y fuera del terreno de juego, puede resultar muy desmoralizante y desalentador cuando se es joven, pero mis padres me enseñaron a no dejarme intimidar. Mi hermano Riz y yo éramos los únicos niños asiáticos de toda la liga del fútbol base de Surrey a principios de la década de 1990, y las pasamos canutas. Conforme te haces mayor, vas comprendiendo que el racismo nace de la ignorancia y de la falta de educación.

¿Le afectó alguna de aquellas experiencias?
Mi encuentro con el racismo me hizo comprender que iba a toparme con más barreras de las habituales en mi trayectoria futbolística y que debía trabajar muchísimo, además de ser muy fuerte mentalmente para lidiar con todo ello, y seguir luchando para hacerme profesional. Todos los jóvenes dudan de su capacidad para triunfar en lo más alto, o no suelen mantener el deseo de triunfar o simplemente la capacidad necesaria. En mi caso, sin embargo, las dudas iban dirigidas más bien a mi herencia cultural. Los entrenadores me aconsejaban siempre que me dedicara al críquet en vez de al fútbol, pues existe esta creencia recurrente de que los asiáticos no jugamos al fútbol, que nuestra cultura y nuestra dieta no se adecúan a las exigencias del juego. Pero yo sentía esta pasión desde muy temprana edad, y esto era de verdad lo que quería hacer. Me lo tomé por el lado positivo y me propuse sentar un precedente para los jóvenes asiáticos como yo mismo, y demostrar que podemos convertirnos en profesionales y que es una opción realista. Puedes desarmarte, hundirte y aceptar los comentarios, o bien puedes sobreponerte, arremangarte y dejar que tu trabajo sobre el terreno de juego hable por ti.

¿Qué consejo daría a los jóvenes futbolistas que sufren racismo? ¿Cómo deberían reaccionar?
Mi consejo sería que lo usaran como motivación y estímulo para rendir cada vez más y ganarse el corazón y la mente de quienes los insultan, de manera que esas personas se den cuenta de que no los pueden abatir porque seguirán jugado al fútbol contra viento y marea. Yo he afrontado problemas muchas veces en mi carrera cuando he visto que todo se me volvía en contra, pero nunca he puesto como excusa ni mi raza ni mis creencias culturales, y por eso animo a los demás a que adopten la misma postura. Los futbolistas más jóvenes tienen que aprender a no preocuparse por lo que no pueden controlar. Sin embargo, si sufren racismo, es importante que lo denuncien en sus clubes a través de los procesos de información apropiados.

Usted es el primer jugador de origen paquistaní que ha disputado la Premier League. ¿Cree que, en el futuro, el fútbol inglés será realmente multicultural?
El hecho de que yo siga siendo el único futbolista paquistaní que ha jugado en la Premier League inglesa significa que queda mucho trabajo por hacer para cambiar la mentalidad de las nuevas generaciones de jóvenes talentos asiáticos, y también en la educación de quienes ocupan cargos decisorios. Estoy convencido de que llegará el día en el que habrá muchos más. Ése es el desafío, y a mí me motiva a continuar trabajando para que, en el futuro, los niños puedan seguir mis pasos. Creo que es realista pensar que podrán forjarse una carrera en el Reino Unido y en el extranjero. Hay un par de jóvenes en los clubes profesionales que tienen posibilidades de salir adelante. Ojalá que estos muchachos llegue lejos y empujen a los niños de origen asiático a jugar al fútbol. Tener una gran estrella en la máxima categoría no cambia una generación: necesitamos que salgan más futbolistas en todas las categorías del juego, incluso fuera de las ligas.

¿Qué puede hacer el fútbol para combatir el problema?
En mi opinión, muy probablemente el fútbol ha hecho mucho más para combatir el racismo que ninguna otra institución de esta sociedad. El fútbol se ha convertido en un deporte mundial, con jugadores de inmensa relevancia en todos los rincones del mundo, muy bien situados para convertirse en ejemplos y difundir mensajes en contra del racismo. Con todo, estoy convencido de que hay que garantizar que reciban más educación e información todos aquellos que se inician en el fútbol en las bases, pues ellos son los futuros jugadores, entrenadores y administradores del juego, y deben ser conscientes de los efectos negativos que tienen el racismo y el lenguaje discriminatorio. El fútbol es un reflejo de la sociedad, de manera que necesitamos utilizar un planteamiento de abajo a arriba, empezando por las bases.

¿Hay otros aspectos de la discriminación que el fútbol pueda ayudar a combatir?
El fútbol tiene el poder de unir a las personas de todos los orígenes y culturas, y de plantar a cara todo tipo de desigualdad. La homofobia y el antisemitismo están cada vez más extendidos, y se impone mantener conversaciones sobre cómo podemos luchar contra su difusión. Es importante que no muera el debate sobre estos temas y que busquemos la forma de trabajar por un fútbol libre de discriminación. En los últimos tiempos, uno de los objetivos principales ha consistido en conseguir que la gente conozca la verdad sobre ciertos mitos que existen sobre los jugadores con creencias religiosas, un tema al que se dedica mi fundación.

¿Cree que, por su atractivo en el mundo entero, el fútbol se encuentra en una situación inigualable para plantear y abordar el tema de la discriminación?
Sin duda alguna. El fútbol es muy importante en la vida de muchísima gente. He jugado profesionalmente en Inglaterra, Tailandia, Hong Kong y en partidos oficiales por todo el mundo con Pakistán, y he visto cómo las diferentes nacionalidades colaboraban para alcanzar un objetivo común. No podemos subestimar el poder que tiene el fútbol como motor de cambios positivos en nuestra sociedad, pero debemos asegurarnos de que todo el mundo aúne sus fuerzas por un objetivo común. Los equipos del mundo entero están formados por jugadores de varias culturas y orígenes diferentes, que conviven diariamente. Los futbolistas pueden ayudar a cambiar actitudes en las gradas uniéndose entre ellos para celebrar las diferencias, en lugar de considerarlas una barrera.