The Best FIFA Football Awards™

The Best FIFA Football Awards™

Jueves 17 de diciembre de 2020

#UnDíaComoHoy

Weah, convertido en rey del mundo

George Weah FIFA World Player 1995
© Others
  • Hace 25 años, era elegido Jugador Mundial de la FIFA
  • Fue el primero y hasta hoy único africano en lograrlo
  • Hoy preside a Liberia y lamenta no haber jugado un Mundial

El 16 de diciembre de 2020, Timothy Weah marcó un golazo para el Lille contra el Dijon, unos días antes de enfrentarse al París Saint-Germain. En la rueda de prensa posterior al partido, un periodista preguntó al delantero si su padre, un tal George Weah, estaría en las gradas para ver a su hijo jugar contra su antiguo club. “¡En absoluto! Mi padre ni siquiera sabe que vamos a jugar contra el París”, respondió. ¿La razón? Mister George tiene una agenda muy apretada, pues tiene un Estado que dirigir…

El ex ariete, presidente de la República de Liberia desde enero de 2018, se ha convertido casi en un asiduo de los momentos históricos. No en vano, hace exactamente 25 años, recibía el trofeo de Jugador Mundial de la FIFA 1995, convirtiéndose en el primer africano –y, a día de hoy, el único– en ganar ese prestigioso galardón individual.

“Cuando empecé, mi sueño era ser futbolista profesional. Ese era mi sueño. No soñaba con ganar el Balón de Oro o el premio al Jugador Mundial de la FIFA. Quería ser profesional y llegar lo más lejos posible”, declaró en su momento a FIFA.com.

El amor por el fútbol

Y llegar lo más lejos posible, cuando el punto de partida es el Mighty Barrolle de su Liberia natal, implica un camino largo y lleno de obstáculos. Weah pasó sucesivamente por el Invincible Eleven de Monrovia y por el Tonnerre de Yaundé camerunés antes de incorporarse al AS Mónaco en 1988. Tras haberse fijado en él Arsène Wenger, Weah no dejó nunca de rendirle homenaje durante toda su carrera.

Así, aquel 8 de enero de 1996 en Milán, cuando recibió su premio de manos del Presidente de la FIFA de entonces, João Havelange, el liberiano invitó espontáneamente a Wenger a subir al escenario para ofrecerle su medalla. “Él cambió toda mi vida. Se lo debo todo. Es como mi padre, al que perdí cuando era muy pequeño. Arsène, que fue el único al principio que vio algo en mí, tomó el relevo y nunca me abandonó. Nunca. Siempre estuvo apoyándome. Sobre todo al principio”, contaba recientemente el hoy Jefe de Estado.

Weah pasó cuatro temporadas en el conjunto monegasco antes de fichar por el París Saint-Germain. Tras ganar la liga francesa en 1994, alcanzó el punto culminante de su carrera en la temporada siguiente. El equipo parisino se adjudicó la Copa de Francia y la Copa de la Liga, Weah fue el máximo goleador de la Liga de Campeones de la UEFA y, a la postre, cosechó múltiples galardones individuales: mejor jugador africano del año, el Balón de Oro y –sobre todo– Jugador Mundial de la FIFA.

“Me movía simplemente el amor por este deporte. Luego, claro, ganar los premios fue muy especial. Creo que fue en reconocimiento a todo el trabajo que realicé durante mi carrera”, comentaba el hombre que, aquel año, superó claramente a Paolo Maldini y Juergen Klinsmann en la votación.

Un pesar y un orgullo

Posteriormente, siguió brillando con el AC Milan, con el que ganó 2 Scudetti en 1996 y 1999, y donde siguió encadenando actuaciones épicas, como el golazo que marcó al Verona tras una fantástica cabalgada iniciada desde su propia área. Tras jugar también en las filas de Chelsea, Manchester City, Olympique de Marsella y Al Jazira, Weah acabó colgando las botas en 2003.

Pero si en el fútbol de clubes acaparó la atención, su selección de Liberia rara vez tuvo ocasión de brillar en la escena internacional. “Estoy muy orgulloso de ser liberiano. Amo a mi país y a su gente. Evidentemente, me habría encantado disputar el Mundial”, admitía, teniendo en cuenta que los Lone Stars estuvieron a un solo punto de lograr una histórica clasificación para la cita mundialista de 2002. “La única decepción es que muchos otros jugadores liberianos ni fueron al Mundial ni tuvieron el éxito personal que tuve yo”.

Decepcionado por no haber podido hacer brillar a Liberia con el balón en los pies, Weah no dejó de implicarse para ayudar a su país una vez colgadas las botas. En diciembre de 2014, logró un escaño en el Senado liberiano, convirtiéndose en el primer deportista elegido para un cargo legislativo en el país africano; y luego pasó a presidir la Comisión de Deportes.

El mítico liberiano, que hoy ocupa el más alto cargo político de su país tras haber alcanzado la cúspide del planeta fútbol, no ha olvidado el discurso que mantenía tras su elección como mejor jugador del mundo: “El deporte es importantísimo para la gente. Tiene la capacidad de ayudar a las personas. Si he llegado hasta donde estoy hoy es gracias al fútbol y, si puedo devolver algo al pueblo liberiano, estoy dispuesto a hacerlo”, señalaba.

Un cuarto de siglo más tarde, el traje ha sustituido a la camiseta y el pantalón corto, pero Weah sigue cumpliendo su promesa, y justificando su lugar privilegiado en la historia del fútbol y de Liberia.

George Weah and Nelson Mandela in 1996
© Getty Images

Explora este tema

Notas recomendadas