Serbia apunta alto
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Un combinado ambicioso, al que avala la condición de tapado que le otorgan los expertos, se ha propuesto descollar en el Extremo Oriente. La selección serbia, compuesta por una prometedora generación de jugadores jóvenes, ha reforzado su autoestima en los últimos tiempos y quiere llegar a lo más alto.

Serbia afronta el Torneo Olímpico de Fútbol maculino de Pekín 2008 como subcampeona de Europa Sub-21. La todopoderosa Holanda, que se impuso por 4-1 en la final europea, privó al equipo balcánico del título continental el año pasado. Sin embargo, la clasificación para la cita olímpica bastó para amortiguar la tristeza por su derrota sufrida a manos de los anfitriones. "El resultado ha unido más al equipo y ha creado un ambiente fantástico entre los jugadores. Estamos preparados para grandes desafíos. Nuestros hombres han demostrado que se merecen el máximo respeto y que forman un equipo a tener en cuenta", aseguró el entonces seleccionador Miroslav Djukic.

Slobodan Krcmarevic, el actual director técnico del combinado serbio, quiere que el buen trabajo realizado en Holanda se repita en Pekín. Su equipo llega a la competición olímpica como uno de los favoritos en la sombra. Además, Serbia se ha propuesto mejorar la triste actuación que ofreció en Atenas hace cuatro años. En 2004 (entonces todavía junto a Montenegro), tres derrotas seguidas, 14 goles en contra y sólo 3 a favor en la fase de grupos impidieron el avance del combinado balcánico. Desde entonces, Serbia ha evolucionado hasta convertirse en una selección temible.

Talentos de prestigio
Aleksandar Kolarov (defensa), Stefan Babovic (mediocampista) y Zoran Tosic (delantero) son las tres figuras que forman el esqueleto del combinado serbio, y su estado de forma será decisivo para el rendimiento del equipo en la cita olímpica.

Kolarov, de 22 años, que la próxima temporada disputará la Liga de Campeones de la UEFA con su actual club, el Lazio italiano, es un zaguero con vocación ofensiva que se suma al ataque en cuanto tiene ocasión. En 2006, el defensa Kolarov anotó diez goles en 63 partidos de la liga serbia con el OFK de Belgrado.

En la medular, Babovic es la segunda pieza básica de la columna vertebral del equipo. Este mediocampista ofensivo fichó a principios de año por el Nantes, de la primera división francesa, y debutó con la selección serbia en noviembre de 2007. En sus botas nace el ataque del combinado serbio.

En la vanguardia, el tercer pilar es Tosic. Este artillero de 21 años e inmenso talento milita en el Partizán de Belgrado desde julio de 2007, por el que se decantó tras haber recibido ofertas de los grandes del fútbol europeo. El gran mérito de este zurdo es que puede jugar tanto de delantero centro como de extremo izquierdo, una facilidad de adaptación muy útil para Krcmarevic.

Serbia quiere irrumpir en el panorama internacional
Además de sus tres piezas clave, Serbia cuenta con varios futbolistas muy prometedores, cuatro de los cuales formaron parte del once estelar del Campeonato Sub-21 de la UEFA. Además de Kolarov, los elegidos fueron el guardameta Damir Kahriman, Branislav Ivanovic y el mediocampista Bosko Jankovic. Buena muestra de la clase individual que atesoran los talentos serbios es el fichaje de Ivanovic por el Chelsea, que en enero de 2008 pagó 12,2 millones de euros por su contrato.

El fútbol serbio, o mejor dicho, el yugoslavo, fue famoso por su calidad técnica. Su estilo de juego, con sus regates y situaciones de uno contra uno, sorprendía y descolocaba al adversario. Sin embargo, en los últimos años, dada su solidez defensiva, el equipo ha perfeccionado el contraataque, de modo que los rivales de la cita olímpica tendrán que vérselas con una Serbia de sólida retaguardia y contragolpes fulgurantes, para los que será decisiva la velocidad de hombres como Marko Pantelic, del Hertha de Berlín.

Serbia comenzará el 7 de agosto contra Australia su andadura por el Torneo Olímpico de Fútbol masculino y, tres días después, se enfrentará a Costa de Marfil. Lo más probable es que, en su tercer y último partido de la fase de grupos, se juegue el pase contra Argentina, la vigente campeona olímpica y principal favorita al título, en cuyas filas destacará la presencia de figuras de la talla de Lionel Messi, del Barcelona.

Si logran desplegar su mejor fútbol en su primera participación olímpica y superar la complicada fase de grupos, los jóvenes serbios podrían repetir la gesta de la Eurocopa 2007 y subirse al podio olímpico.