Las carencias de las selecciones asiáticas
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Cuarenta años después de que Japón se colgara el bronce en México 1968 (un hito histórico que sigue siendo el mejor resultado de una selección asiática en una cita olímpica masculina), los cuatro representantes de la AFC se han estrellado en la fase de grupos.

Hace sólo cuatro años, Irak, sin ser favorita, causó sensación en Atenas. Tras deshacerse de equipos de la talla de Portugal o Marruecos, los iraquíes alcanzaron las semifinales (el segundo mejor resultado en la historia del torneo masculino para una selección asiática). Con ese grato recuerdo aún reciente, los cuatro combinados asiáticos (incluido el país anfitrión, China) encararon la competición con grandes esperanzas de emular el resultado obtenido en 2004 por Irak.

"Una medalla sería suficiente para dejar satisfecha a la afición china", declaró un mes antes del certamen el entonces seleccionador principal de China, Ratomir Dujkovic. A pesar de las expectativas y del tremendo apoyo del público local, la selección anfitriona dejó patentes sus carencias de principio a fin. Así, únicamente sumó un punto frente a una Nueva Zelanda con 10 jugadores, antes de sufrir sendas derrotas a manos de Bélgica y Brasil.

"Nuestros rivales son más fuertes que nosotros tanto física como técnicamente, y este resultado refleja la disparidad en los puntos fuertes de ambos equipos", reflexionó el seleccionador chino, Yin Tiesheng, tras perder por 3-0 ante Brasil en la última jornada.

En 1968, Japón conquistó la medalla de bronce gracias a Kunishige Kamamoto, que marcó los dos tantos del 2-0 ante México, el país anfitrión. En China 2008, los nipones se han vuelto a casa con las manos vacías, después de tres derrotas seguidas. A Australia le ha ido ligeramente mejor. En su primer partido forzó un empate ante Serbia (1-1), pero no pudo ver puerta contra Argentina ni contra Costa de Marfil, y en ambas ocasiones cayó por 1-0.

La República de Corea, con Park Sung-Hwa como seleccionador, fue la que más cerca estuvo de sellar el pase a cuartos de final, después de obtener un triunfo ante Honduras en su último partido del grupo (la única victoria de los cuatro contendientes asiáticos).

"Las selecciones asiáticas suelen quedarse cortas en las competiciones internacionales, sobre todo cuando nos medimos a africanos y europeos", afirmó Park a FIFA.com. "Los jugadores asiáticos son rápidos y flexibles, pero esas ventajas no contrarrestan la fortaleza física de nuestros oponentes".

Problemas en la definición
Todos los afectados reconocieron que, en gran medida, cabría atribuir su eliminación a su ineficacia ante la portería contraria, con una escasa cosecha de 5 goles en un total de 12 encuentros. Toda la creatividad de las formaciones asiáticas en la medular se quedó en nada, ya que sus respectivas andaduras se vieron aquejadas de nerviosismo y de falta de precisión en el remate.

"Hemos adolecido de falta de experiencia en el área, y hemos desperdiciado demasiadas ocasiones claras", concluyó tristemente el seleccionador de Japón, Yasuharu Sorimachi, tras perder su equipo por 1-0 ante Holanda. "Hemos demostrado que, ofensivamente, somos un equipo decente, pero nuestros jugadores jóvenes necesitan pulir su remate".

En la misma línea que Sorimachi se expresó su homólogo de Australia, Graham Arnold, quien rápidamente reconoció los problemas de los Olyroos a la hora de definir, tras la derrota por 1-0 ante Costa de Marfil: "Estamos teniendo problemas para ver puerta con este equipo. En general, es un problema que afecta a las selecciones australianas de todas las categorías".

"Incluso contra Brasil creamos buenas ocasiones de gol, pero nuestros problemas en el remate marcaron la diferencia. Es una lección que debemos aprender", concluyó Yin Tiesheng.