Brasil prefiere los metales nobles
© Foto-net

Nadie puede acusar a Brasil ni a Dunga, su entrenador, de tomarse a la ligera el Torneo Olímpico de Fútbol. Ronaldinho, Jugador Mundial de la FIFA en dos años consecutivos, acudió a la convocatoria de la selección olímpica como jugador mayor de 23 años, al igual que Diego, el elegante creador del Werder Bremen. Alexandre Pato, el niño prodigio del AC Milan, estaba allí, y también Anderson, del Manchester United. Éste no es un equipo de segunda mano.

Dunga quería el oro y dejaba así bien claro que en sus planes no entraba irse sin él. Ahora, ¿qué pensará realmente la selección brasileña de lo que sus compatriotas consideran una campaña "fallida"?

"Hemos ganado cinco partidos y perdido uno solo. Pero, aunque sufras una única derrota, la gente tiene que señalártela siempre", declaró Diego en exclusiva a FIFA.com después de la victoria por 3-0 contra Bélgica en Shanghai. "Me vuelvo a casa bien contento. Es mejor salir de aquí con una medalla de bronce que con las manos vacías. Lógicamente, queríamos ganar el oro, pero no pudo ser".

Balbuceante Seleçao
Los hombres de Dunga no estuvieron precisamente convincentes al principio de su andadura por la fase de grupos. Primero se impusieron con un único y tardío gol a una Bélgica reducida a nueve hombres. A pesar de que se despacharon a gusto y sin muchos problemas con sus otros rivales del grupo, Nueva Zelanda y China, nunca se vio sobre el terreno de juego el clásico Brasil que todo el mundo espera.

En cuartos de final, la Seleçao tuvo serias dificultades para derrotar a Camerún, un equipo que se había reservado gran parte de las fuerzas en su último choque de grupos, contra Italia. Para sorpresa de todos, Dunga omitió de la alineación inicial al joven Alexandre Pato, y Brasil perdió mordiente y empuje en el área contra los resolutivos africanos, reducidos a diez hombres a principios de la segunda parte y sin su destacado mediocampista Stephane Mbia durante la mayor parte del encuentro.

Sólo después de que Thiago Neves saltara al terreno de juego desde el banquillo, Brasil comenzó a cuajar jugadas, y pudo sacar ventaja a su superioridad numérica en el tiempo añadido. Dunga debió de quedarse especialmente satisfecho con el segundo gol de sus hombres, resultado del mejor trabajo en equipo que ha ofrecido Brasil en este torneo.

Agonía contra Argentina
En semifinales, Brasil se topó con su eterna rival de Sudamérica, Argentina, y todo se fue al derrumbe. ¿Fue sólo una burla del destino que, para su desgracia, le tocara enfrentarse precisamente Messi y los suyos en tan decisivo choque? ¿Presentó Dunga un sistema demasiado defensivo contra los hombres de Sergio Batista, en el que no hubo lugar para Alexandre Pato ni Thiago Neves, de nuevo abocados al banquillo? ¿Habrían cambiado mucho las cosas si hubiera entrado el fabuloso tiro libre de Ronaldinho en el minuto 65, en vez de estrellarse en el poste?

Sea como sea, la historia sólo recordará la contundente derrota por 3-0 que sufrió la Seleçao a manos del equipo contra el que más detesta perder.

"Es muy dolorosa la derrota a manos de un rival tan encarnizado como Argentina. Pero es un gran equipo, y nosotros tardamos sólo cinco minutos en perder el partido", añadió el astro del Werder Bremen. "Así es el fútbol, unas veces se pierde y otras se gana. Por desgracia, era una fase eliminatoria de un torneo, y nos quedamos fuera".

Futuro incierto
¿Y ahora qué será de Dunga y Brasil? Sin lugar a dudas, será fundamental que Ronaldinho se recupere en su nuevo club, el AC Milan, si desea que su aportación al equipo resulte de nuevo decisiva durante la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Pese a algunos ramalazos de fulgor en China, el gaúcho ha dejado en mucha gente la sensación de que todavía no ha conseguido recuperar su forma habitual, y no digamos ya su mejor forma.

Los analistas, tanto en Brasil como en el resto del mundo, han destacado el juego físico que la Canarinha desplegó en algunos momentos de la semifinal. ¿Tendrá que arrastrar Dunga como una cruz las acusaciones de artífice del "fútbol negativo", que implican una condena automática desde el punto de vista de cualquier aficionado brasileño que se precie? Diego no lo ve así, y además opina que de esta experiencia se pueden sacar muchas lecciones positivas.

"Yo no creo que nuestro fútbol haya sido negativo. Aquí nos han pasado muchas cosas buenas. Para mí y para todo el grupo, participar en los Juegos Olímpicos ha sido una experiencia única, algo muy grande. ¡Hemos ganado la medalla de bronce! Además, como todo el mundo ha podido ver, teníamos un equipo muy unido", concluyó.

¿Bastará para aplacar a los airados hinchas que les esperan en casa? Sólo el tiempo lo dirá.