Guerreros de bronce (2-0)
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La República de Corea derrotó a Japón por 2-0 y se colgó por primera vez en su historia una medalla olímpica en fútbol, al lograr la presea de bronce en el Torneo Olímpico de Londres 2012. La final de consolación se jugó el viernes 10 de agosto en el Estadio Millennium de la ciudad de Cardiff.

Los Guerreros Taeguk dominaron los primeros compases, aunque sin generar peligro genuino sobre el arco rival. De hecho, fueron los japoneses quienes enviaron la primera señal de alerta por intermedio de Keigo Higashi a los 17’, más allá de que su disparo, a la salida de un tiro de esquina, se perdiera dos metros afuera.

Dentro la paridad reinante, poco a poco los nipones fueron adueñándose del desarrollo, pero sin la claridad suficiente para complicar en los metros finales. Igualmente, el arquero Jung Sungryong intervino con acierto dos veces, primero ante un intento de larga distancia de Kensuke Nagai y luego frente a un cabezazo de Higashi.

Oportunismo y actitud
La República de Corea, en cambio, sacó el máximo rédito a su primera oportunidad. Todo fue mérito de Park Chuyoung, quien recibió en las cercanías del área, superó en velocidad a tres defensores y remató bajo al fondo del arco (1-0, 37’). Si no llegó al descanso con una diferencia mayor se debió a la falta de puntería de Yun Sukyoung, que marró por centímetros la portería japonesa 120 segundos después.

Los surcoreanos aprovecharon su buen cierre del primer tiempo y mantuvieron la presión en el comienzo del segundo. Así, poco le faltó a Chuyoung para capitalizar un mal pase hacia atrás de Yuhei Tokunaga a los 48’. El premio a su insistencia llegó cuando Koo Jacheol le ganó en velocidad a Daisuke Suzuki y dejó sin posibilidades a Suichi Gonda (2-0, 56’). 

Si bien una espectacular intervención de Gonda ante Bokyung Kim mantuvo a Japón en el partido, la República de Corea jamás perdió el control de las acciones, manteniendo siempre a raya a los correosos nipones. Cuando el árbitro anuló correctamente el tanto de Maya Yoshida a los 87’, la República de Corea empezó a sentirse de bronce, desatando luego el merecido festejo.