O’Reilly aguarda un clásico caliente
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A diferencia de lo que sucede con otros atletas que participan en un Juego Olímpico, la mayoría de los futbolistas no sueña con batir ningún record personal. Sin embargo, la estadounidense Heather O'Reilly puede presumir de haber superado incluso sus propias expectativas: el pasado martes ante Nueva Zelanda, tardó 42 segundos en conquistar el gol más rápido en la historia de la competencia.

"La verdad es que no le doy mucha importancia a esa marca, aunque de seguro representa un hecho curioso y divertido. Nunca pensé ni me propuse lograr algo así, pero es bienvenido mientras gane el equipo. ¡Eso es lo único que importa!", reconoce con una franca sonrisa a FIFA.com.

Heather luce feliz en Shanghai. Y no es para menos: con apenas 23 años, participa de su segundo Torneo Olímpico y está cerca de colgarse una nueva medalla. Sin dudas, una marca que no muchos pueden equiparar. "Pese a ser mi segunda vez, la pasión y el entusiasmo se mantienen intactos. No hay nada como los Juegos: puedes ver otros deportes y otros atletas, se siente una adrenalina especial. No es difícil inspirarse en semejante contexto", reconoce la actual portadora del número 9 que alguna vez custodió nada menos que Mia Hamm.

Canadá, un clásico caliente
Sin embargo, para mantenerse firme en ese sueño por repetir la gesta de Atenas 2004, O'Reilly y Estados Unidos deben afrontar un duro compromiso contra una vieja conocida en cuartos de final: Canadá. "Tenemos una rivalidad especial con ellas, porque es un clásico regional. Siempre se dan partidos muy intensos y peleados. Ellas van a estar motivadas, pero nosotras también", afirma mientras, de fondo, suenan aplausos por la llegada del equipo masculino de Argentina al hotel.

Pero nada, ni la presencia de Lionel Messi, distrae a la delantera de la Universidad de North Carolina, quien comenta cómo ha sido la convivencia bajo el mismo techo con sus inminentes rivales: "Es un poco extraño porque nos vemos a la hora del almuerzo. Existe algún que otro cruce de miradas, pero todas sabemos que la competencia real empieza dentro del campo de juego. Una vez fuera, no hay nada especial".

Claro que lo especial correrá del lado canadiense: de sus 43 enfrentamientos cara a cara, las estadounidenses se han llevado 36 victorias, 3 empates y apenas 4 derrotas. ¿Se verán esas ansias de revancha en el campo? "Canadá saldrá a jugar con esa fuerza física que las caracteriza y de seguro que darán todo por vencernos. Pero nosotras sabemos cómo contrarrestarlas", advierte Heather, al tiempo que lamenta la eliminación del equipo masculino en primera ronda: "Hubiera sido lindo convivir con ellos aquí, de seguro que ahora la gente se volcará en seguirnos desde casa".

Por último, la joven récord de Estados Unidos se ilusiona con avanzar y colgarse la segunda presea dorada consecutiva en su corta pero exitosa carrera. Algo que, según sus propias palabras, "servirá a esta generación de jugadoras para demostrar que podemos ser número uno. En el Mundial conseguimos un tercer puesto que no esperábamos, pero ésta es la oportunidad de volver a lo más alto. Ojalá se concrete".