Alemania va por un premio consuelo
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No es la primera vez que las alemanas pasan por esta situación. Una vez más acudían al Torneo Olímpico de Fútbol femenino como las grandes favoritas, y una vez más han caído en la semifinal, lo que equivale al fin de sus aspiraciones al oro. El vigente campeón del mundo y de Europa registró en el 1-4 contra Brasil la mayor derrota de su historia en un gran campeonato desde la fundación de la Copa Mundial Femenina de la FIFA en 1991. En su próximo encuentro contra Japón, que por su parte perdió por 2-4 contra Estados Unidos, las alemanas quieren alzarse al menos con la medalla de bronce.

Una ley no escrita ha vuelto a demostrar su fuerza: el vigente campeón del mundo no puede coronarse campeón olímpico. Al igual que Estados Unidos en el año 2000, Alemania no pudo colgarse la medalla de oro en Atenas 2004 y tampoco ha podido hacerlo ahora en China.

"El equipo lo ha dado todo. Sencillamente, no ha alcanzado", comenta la seleccionadora alemana, Silvia Neid, en referencia a la derrota en Shanghai, y añade mirando al frente: "Sería magnífico regresar a casa con una medalla, pero aún no la hemos conseguido".

En efecto, no será una tarea fácil para el combinado teutón. Porque las japonesas desplegaron una gran actuación contra Estados Unidos, aunque al final cayeran derrotadas por un marcador demasiado abultado (2-4) para lo que fue la diferencia real. Como Alemania, las asiáticas se adelantaron en el marcador por mediación de Shinobu Ohno en el minuto 17. Sin embargo, las norteamericanas cambiaron el rumbo del partido poco antes del descanso y no dieron opciones a sus adversarias en el segundo tiempo. "Empezamos el partido dominando y marcamos el primer gol. Pero luego cometimos unos cuantos errores y Estados Unidos nos arrebató la ventaja", comentó la capitana nipona, Hiromi Ikeda.

En la segunda parte, Japón no encontró la manera de perforar la defensa estadounidense. El entrenador Norio Sasaki planteó el problema en los siguientes términos: "A mis jugadoras les faltó creatividad. Tenían que haberse aventurado más y haber sido más agresivas en la recuperación del balón". En cambio, la entrenadora del equipo contrario se volcó en elogios acerca del juego nipón. "En el futuro, la manera en la que las japonesas controlaron el balón podría convertirse en un ejemplo a seguir para el fútbol femenino", manifestó Pia Sundhage.

Pero las alabanzas no marcan goles. Si quieren imponerse a las germanas, las japonesas tendrán que subir el pistón, porque no les han ganado nunca. En los Juegos Olímpicos de 1996, las europeas vencieron por 3-2 con un equipo en el que todavía jugaba la actual seleccionadora, Silvia Neid, así como Birgit Prinz, entonces con 19 años. A propósito de Prinz: al anotar el gol en la semifinal contra Brasil, su primero en el certamen en curso, la delantera se ha convertido en la única futbolista que ha marcado en los cuatro Torneos Olímpicos de Fútbol hasta la fecha.

Ambas selecciones tienen ahora dos días de tiempo para preparar el duelo del jueves. Alemania viajará el martes a la Villa Olímpica de Pekín, donde Japón se encuentra desde antes de la semifinal. En el Estadio de los Trabajadores, ambos combinados se enfrentarán por la medalla de bronce el jueves a las seis de la tarde, hora local, y Birgit Prinz está dispuesta a darlo todo para llevársela: "Debemos asegurarnos de que ganamos el partido y el  tercer puesto, porque sabemos por experiencia que también nos gusta mucho la medalla de bronce".