Un gol de Alexander Esswein en el tiempo añadido permitió a Alemania vencer 2-1 a Ghana y conquistar el tercer puesto de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Corea 2007.

Un cielo azul y los aplausos del público recibieron a Ghana y Alemania cuando ambos equipos saltaron al campo para decidir la tercera plaza de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. Después de caer en semifinales a manos de España y Nigeria respectivamente, las dos selecciones estaban resueltas a no morder el polvo en esta contienda. De forma comprensible, en los primeros compases imperó la cautela, sin que apenas se produjesen ocasiones claras en el cuarto de hora inicial.

Sascha Bigalke remató de cabeza a los brazos de Joseph Addo desde una distancia de diez metros, mientras que Ransford Osei envió un balón al lateral de la red tras una buena jugada combinativa. Transcurridos quince minutos, Alemania pudo adelantarse a raíz de un pase bombeado de Bigalke al área con el que logró conectar Richard Sukuta-Pasu. Sin embargo, el esférico se marchó fuera. El gol estaba rondando, y sería de muy bella factura.

En una falta cometida a veinte metros de la portería, que le valió una tarjeta amarilla a Philip Boampong, Toni Kroos, el capitán germano, ejecutó un lanzamiento con efecto que superó la barrera de cuatro hombres y se introdujo entre los tres palos. Era su quinta diana en el torneo, un tanto de gran calidad que no hizo sino realzar el potencial exhibido por el centrocampista del Bayern de Múnich a lo largo del certamen.

Los muchachos de Heiko Herrlich pudieron ampliar su ventaja a medida que se acercaba el descanso. Jonas Strifler rozó la meta con un potente disparo lejano, y Kevin Wolze desaprovechó luego una buena opción. Ghana casi no llevaba peligro, exceptuando un tiro de Enoch Adu sin demasiada intención desde la frontal del área, que Vollath detuvo sin problemas.

Al principio del segundo período, Alemania avanzó ligeramente su defensa, y a los africanos les resultaba difícil crear ocasiones. Tan sólo se aproximaron Ishamel Yartey y Abdul Naza Alhassan, que había comenzado como suplente, a pesar de que Ghana dominaba en cuanto a posesión de la pelota. No obstante, el conjunto entrenado por Sellas Tetteh obtuvo su merecida recompensa cuando Ransford Osei cabeceó al fondo de las mallas un centro de Abeiku Quansah a falta de 23 minutos.

Alemania incrementó la presión para inclinar definitivamente la balanza, y Kroos obligó a emplearse a fondo por dos veces a Joseph Addo. El triunfo alemán se materializó en el tiempo añadido. El mediapunta se encontró con espacio en el centro del campo y arremetió contra la retaguardia ghanesa, para ceder el balón al suplente Esswein, quien no perdonó. Esswein vio la cartulina roja por doble amonestación, aunque eso no deslució la agónica victoria de los europeos.