Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Francia 2018

Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Francia 2018

5 agosto - 24 agosto

Cinco maravillas bretonas

France 2019 Venues: Rennes
© Others

Un año antes de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2019™, Francia organizará también la novena edición de la cita mundialista sub-20 de la disciplina. Y si bien el torneo de la categoría absoluta se celebra en nueve sedes repartidas por todo el país, el certamen de las pequeñas estará concentrado en una sola región, que ciertamente no ha sido elegida al azar: Bretaña. FIFA.com ha seleccionado cinco maravillas de la región, ¡de visita o degustación ineludible!

Mont Saint-Michel

El Mont Saint-Michel, una de las joyas de Francia, es un islote rocoso de 960 metros de circunferencia situado en la desembocadura del río Couesnon, en la Mancha, en la frontera entre Bretaña y Normandía. Su punto más alto alcanza los 150 metros, e incluye la abadía construida en la cumbre del cerro y la estatua de San Miguel que la corona. Está en medio de una gran llanura arenosa y constituye un monumento histórico que figura en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El Mont Saint-Michel es un lugar de obligado paso por su abadía, sus restaurantes y, sobre todo, sus imponentes vistas a la bahía. Los días de mareas fuertes, el Mont Saint-Michel se convierte en una isla, y el mar se retira y regresa en un tramo de unos diez kilómetros “a la velocidad de un caballo a galope”, como suelen decir sus habitantes.

Pointe du Raz

La Pointe du Raz, un promontorio rocoso situado en el extremo occidental de Bretaña, cerca de la localidad de Plogoff, es una obra maestra de la naturaleza y también uno de los lugares más visitados de la región. Allí, los visitantes se sienten como si estuviesen en el fin del mundo. El acantilado se hunde de forma abrupta en un mar magnífico, y el paisaje es más impresionante si cabe cuando las aguas están embravecidas. Realzan su belleza las costas próximas que serpentean al norte, a lo largo de una gran playa de arena. Vale la pena ir a Bretaña tan solo por ver la Pointe du Raz, esculpida por el océano y los vientos.

Rennes

Rennes, capital de Bretaña y con fama de joven y dinámica, está situada a tres horas de París. Es una ciudad de arte e historia, que irradia su dinamismo por toda la región. Cultura, festividades, arquitectura… Esta urbe bretona tiene numerosos rostros, y descubrirlos requiere un tiempo. Entre sus lugares de obligada visita están la catedral de Saint-Pierre, el Hôtel de Ville (ayuntamiento), las portes mordelaises, la Place des Lices o el Museo de Bellas Artes.

Gastronomía

La autenticidad de la cocina bretona procede a la vez de la tierra y el mar. La leche, generosamente transformada en mantequilla salada, el pescado, el marisco o el alforfón son pues ingredientes naturales de cualquier menú bretón que se precie. Además de la crêpe, plato “estrella” de la región, confeccionado a base de trigo candeal (crep dulce) o sarraceno (crep salada), la cocina bretona posee muchas otras especialidades y particularidades. Entre las dulces se encuentran el Kouign-Amann, literalmente “pastel de mantequilla”; el flan bretón con ciruelas pasas hecho con ingredientes sencillos, como huevos, mantequilla, harina, leche y azúcar; o el famoso pastel bretón, un bizcocho esponjoso de corteza dorada y decorada. Los platos salados incluyen las ostras, la torta con salchicha —una especie de perrito caliente bretón— y el embutido de Guémené, que encantarán a todos los paladares.

Isla de Bréhat

Belle-Île-en-Mer, Île aux Moines, Île de Batz, Île de Groix… Son muchas las islas bretonas que vale la pena visitar, pero la isla de Bréhat es sin duda de las más bellas. También conocida como “isla de las flores” por la variedad de su flora, es verdaderamente un rincón paradisíaco. Está situada en las inmediaciones de Paimpol, a diez minutos en barco de la costa, y ofrece dos caras: la isla norte, muy silvestre, con su vegetación de landa repleta de brezos, y la isla sur, más florida, unidas ambas por el célebre puente de Vauban. El silencio está garantizado, ya que los coches están prohibidos en la isla, lo que permite oír los cánticos de las numerosas especies de pájaros que la habitan. Los lugares más pintorescos son la playa principal de Guerzido, las distintas casas solariegas y varias otras construcciones, como la cruz de Maudez o el faro de Paon.