Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Canadá 2014

Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Canadá 2014

5 agosto - 24 agosto

COPA MUNDIAL FEMENINA SUB-20 DE LA FIFA 2014

Cuéllar, una dinastía entregada al fútbol femenil

Padre e hijo. Hijo y padre. En sus manos, el presente y el prometedor futuro del fútbol femenil mexicano. Aprovechando la presencia del Tri, ya fuera del torneo, en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA Canadá 2014, FIFA.com tuvo la oportunidad de charlar con Leonardo Cuéllar, seleccionador del combinado absoluto, y su hijo Christopher, técnico del equipo sub-20, para conocer más detalles sobre la evolución del fútbol femenil mexicano y las ventajas y desventajas del trabajo ‘en familia’.

“Él es el jefe”, señala Christopher apuntando hacia su progenitor, quien se entrega con pasión a su tarea desde que a finales de los 90 recibiera el encargo de la Federación Mexicana de poner en marcha un proyecto para desarrollar el fútbol femenil en el país. “Hay mucha gente trabajando en esto, pero él es el que más ganas le ha echado para que nuestro fútbol se vaya desarrollando y mejorando”, continúa.

Y tanta pasión le pone que le cuesta desconectar. “Mi papá es bastante obsesivo con el trabajo. A veces estoy en casa, intentando desconectar después del trabajo, y suena el teléfono y es él diciéndome ‘oye, ¿y si hacemos esto o lo otro en la práctica de mañana?’ ¡Incluso cuando estamos en la playa está pensando en fútbol!” A lo que Leonardo, encogiéndose de hombros, replica divertido: “¡Pero es que el fútbol es mi vida!”

¿Quién es el jefe?
Eso sí, por mucho que Leonardo sea el coordinador y ‘alma mater’ del proyecto, el verdadero ‘jefe’ en Canadá ha sido Christopher. “Aquí el que manda es él”, nos aseguraba el patriarca de los Cuéllar días antes de la eliminación del Tri. “Yo vine como asistente y él tiene toda la libertad para tomar decisiones y desarrollar su proyecto”.

Pero alguna indicación le hará… “No me da la lata”, afirma Christopher, aunque Leonardo le interrumpe entre risas confesando lo contrario. “Bueno, creo que le incordio más yo cuando soy su asistente en la selección mayor”, zanja Christopher. “Lo bueno es que tenemos una relación en la que él sabe que yo no le voy a decir ‘sí’ a todo y viceversa. Son muchos años ya trabajando juntos”, asegura.

Concretamente desde 2005. Christopher había dejado atrás su carrera como futbolista por las lesiones, y trabajaba en una oficina de leyes en Los Ángeles, pero mataba ‘el gusanillo’ entrenando equipos juveniles de chicos. “En México no es fácil encontrar gente interesada en el fútbol femenil y yo necesitaba gente para mi proyecto. Me gusta mucho su capacidad analítica, así que le invité a venir”, resume Leonardo. Y como suele pasar en estos casos, ser ‘el hijo de’ abre puertas, pero también suscita recelos. Por eso Christopher puntualiza. “Empecé como voluntario, tuve que hacer méritos y fajarme bien. Fui desde abajo hasta aquí”.

“Chris es una pieza fundamental del proyecto. De hecho, cuando he tenido ofertas para marcharme al fútbol varonil, en la Federación me han dicho que si me quería ir la condición era que él se quedase”, apunta Leonardo con ‘orgullo de padre’. No parece, sin embargo, que haya riesgo de fuga por parte de ninguno de los dos, porque no hace falta pasar mucho tiempo con ellos para descubrir la pasión con la que viven su trabajo.

Evolución constante
“Intentamos reinventarnos constantemente. Estamos cerca de Estados Unidos, una de las grandes potencias del fútbol femenino, y estamos en la obligación de no separarnos de lo que hacen, porque competimos con ellas por los boletos mundialistas”, explica el mayor de los Cuéllar. Y ahí la labor analítica de Christopher es clave. “Anda todo el día con sesiones de vídeo, y eso está muy bien para luego enseñarle a las jugadoras”. 

La creación de una selección sub-15, que debuta estos días en el Torneo Olímpico Juvenil de Fútbol de Nankín, es el último logro de los Cuéllar, siempre con una idea en mente: enriquecer a la selección absoluta. “Del actual equipo mayor, sólo dos jugadoras no vienen de las categorías inferiores”, comenta Leonardo. Y en ese equipo ya están jugadoras que han estado presentes estos días en Canadá 2014, como la arquera Cecilia Santiago.

A sus 60 años Leonardo ya no luce la cabellera a ‘lo afro’ que le hiciera famoso en su época de jugador, allá por los 70 y 80 –“ya no le crece así”, murmura su hijo entre risas-, pero su vitalidad y sentido del humor siguen intactos. “Después de haber tenido esa apariencia, difícil poderle decir algo a las jugadoras cuando adoptan un look extravagante”, admite. 

Antes de despedirnos, le pedimos Christopher que le pregunte algo a su padre: “¿Tendré vacaciones cuando acabe el torneo? Y mira que esto va a quedar grabado”, dice entre risas. El ‘jefe’, abuelo feliz desde hace unos meses, asiente. “Le voy a dar unos días para que atienda debidamente a mi nieta”. Con México fuera ya de Canadá 2014, imaginamos a Christopher descansando en unos días... pero con el teléfono bien cerca por si le llama el jefe para hablar del próximo reto.

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