En un final increíble, con dos goles en el tiempo agregado al adicional, Emiratos Árabes Unidos rescató un milagroso empate 2-2 ante a Sudáfrica en la apertura del Grupo F de la Copa Mundial de la FIFA Egipto 2009. El partido se jugó este domingo 27 de septiembre en el estadio de Alejandría de la ciudad homónima.

Sin ser espectacular, el primer tiempo resultó cuanto menos de ida y vuelta. Los dos buscaron constantemente la meta rival, cada uno a su manera: mientras los sudafricanos subían el balón con pases cortos y triangulaciones, sobre todo en los pies del chiquitín Thulani Serero, los emiratíes eran más verticales e incisivos, siempre de la mano del inquieto Ali Mabkhoot.

La diferencia estuvo en los acompañantes de cada uno. Porque al mediocampista africano le faltó alguien que lo interpretara, entonces cada ataque se diluía a medida que se acercaba al área rival. El delantero asiático, en cambio, siempre contó con la presencia cercana del armador Theyab Awana y de su compañero de ataque Ahmed Khalil. Así, si bien Sudáfrica tuvo más tiempo el balón (54% contra 46%), las mejores situaciones le correspondieron a Emiratos Árabes Unidos.

De hecho, salvo aquellas apariciones consecutivas por la izquierda que tanto Kemit Erasmus como Sibusiso Khumalo no supieron resolver para los sudafricanos, Emiratos siempre estuvo más cerca del gol. La más clara de todas le correspondió a Kalhil, quien recibió en soledad absoluta un gran centro de Awana pero elevó su disparo desde una inmejorable posición.

Un final de película
Pero otra fue la historia en el arranque de la segunda mitad. Creció Erasmus, George Maluleka se mostró más activo y Serero encontró los socios que buscaba. Sudáfrica no sólo mantuvo su dominio del balón, sino que le agregó profundidad a su juego, y rápidamente tuvo dividendos, cuando Erasmus recibió por el medio un pase de Maluleka y definió sin dudar (54', 0-1).

Los Bafana Bafana no se conformaron con la ventaja y siguieron atacando. Contó con tres oportunidades claras en siete minutos, entre los 57' y los 64', pero recién amplió el marcador cuando una nueva combinación entre sus tres figuras terminó en el segundo tanto de Erasmus (72', 0-2).

Ahora sí Sudáfrica retrocedió para sostener el resultado, y lo pagaría carísimo. Con el corazón en la mano, Emiratos fue para adelante y alcanzó el descuento por intermedio de su capitán Hamdan Al Kamali, quien cambió por gol un penal que le habían cometido a Ahmed Ali (90' + 1', 1-2).

Los sudafricanos pudieron liquidar el pleito, pero Serero falló en la puntada final. Aún así nadie imaginaba lo que estaba por pasar: en la última jugada del encuentro, Ali desbordó por izquierda y sirvió un centro perfecto para Awana, quien conectó de cabeza a la carrera para el milagroso empate (90' + 3', 2-2).