“¡Somos grandes! ¡Muy grandes! ¡Vamos Colombia!”. Los gritos que retumbaban fuerte en el vestuario colombiano, minutos antes de que el equipo de Eduardo Lara saltara al campo de juego para empezar a jugar su Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, no provenían del entrenador. Tampoco de Luis Muriel, el goleador del equipo. El encargado de arengar a sus compañeros no era otro que Pedro Franco, el sorpresivo capitán cafetero en el encuentro contra Francia.

El marcador central, que ya ha debutado en la primera división del Club Millonarios, llevó la cinta que muchos imaginaban en el brazo de James Rodríguez y dejó en claro rápidamente, con su enorme personalidad en el campo de juego, los motivos de la decisión.

“Para mí es un orgullo, una bonita responsabilidad que hay que saber afrontar. Estoy muy agradecido al cuerpo técnico y a mis compañeros por haberme dado esta posibilidad. Es un verdadero orgullo ser el capitán de esta selección”, explica Franco a FIFA.com con la goleada ante Francia aún caliente en el imponente Campín.

Y pese a estar acostumbrado a jugar en ese estadio, este admirador de Mario Yepes nunca olvidará lo que significó portar el brazalete en una ocasión tan especial. “Como jugador de fútbol nunca había tenido la posibilidad de vivir algo así, fue un marco verdaderamente espectacular”, explica. ¿El motivo? “Soy de Bogotá y sé que siempre se ha acogido bien a la selección aquí, pero lo que hizo la gente esta noche fue muy fuerte. El sólo pensar lo que resultó cantar el himno con ese marco hace que se me erice la piel. Uno se siente más colombiano que nunca”, agrega.

Capitán tiempo completo
A los 20 años, Franco puede mirar hacia atrás y sonreír con satisfacción: de aquel niño que soñaba con ganarse la vida jugando al fútbol, hasta el defensa central que hoy emociona a toda una nación han pasado muchas cosas. Entre otras, 11 años enrolado en Millonarios, distintos procesos de selecciones juveniles y la última etapa de preparación previa a la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Todo para protagonizar la resonante goleada ante Francia en el debut del Grupo A. ¿Objetivo cumplido? No para el capitán, que se prepara ahora para jugar su rol antes del próximo juego.

“Es importante que el grupo mantenga los pies sobre la tierra. Seguro que la gente debe estar muy contenta, pero nosotros tenemos que estar tranquilos. Hasta ahora sólo hemos ganado el primer partido, pero el martes tenemos otra final”, aclara.

Esa otra final no es otra que el duelo ante Malí, que cayó en su debut ante la República de Corea. Pero Franco, que declara con una madurez llamativa, mantiene la calma: “Es un equipo rápido con jugadores veloces. El número 9 es muy grande (Kalifa Coulibaly), por lo que tendremos que estar muy concentrados para que no encuentre espacios en el juego aéreo”.

De lograrlo, claro está, Colombia tendrá una gran parte del duelo resuelto. Y Franco, que admite soñar con recalar algún día en Manchester United, Chelsea o FC Barcelona, estará a un partido menos de su sueño más próximo: ser el primer colombiano en la historia que levante una Copa Mundial Sub-20 de la FIFA.

“Hoy entendimos que no somos 11 sino 46 millones de colombianos los que estamos haciendo fuerza por esta selección. La gente debe estar tranquila y seguir apoyando, este equipo dejará todo en la cancha cada vez que salga a jugar”, reflexiona. Franco, como lo indica su apellido.