• Moses Dyer reemplazará a Clayton Lewis como capitán del sub-20
  • Lewis e Ingham dejan Corea para ir a la Copa Confederaciones 
  • El objetivo de Dyer: batir un récord y alcanzar los 4tos de final
Nueva Zelanda, que busca su mejor actuación de la historia en una Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, se ha visto obligada a efectuar una cierta remodelación en su plantel esta semana. Normalmente, los obstáculos con los que se topa una selección durante un torneo de calendario ajustado son las lesiones y las sanciones, pero esta vez la causa es otra, y despierta sentimientos encontrados.

El combinado absoluto de los All Whites se prepara para competir en la Copa FIFA Confederaciones 2017 en junio, y dos de las piezas más destacadas del conjunto sub-20 —Clayton Lewis, capitán, y Dane Ingham— han tenido que renunciar a seguir disputando el certamen de la República de Corea para reforzar a su país en Rusia.

"Ya sabíamos que existía la posibilidad de que Anthony Hudson convocase a algunos jugadores nuestros", explicó Darren Bazeley después de su último partido de la fase de grupo. "El plantel lo sabía, y todo el mundo quería ser seleccionado para ir a la Copa Confederaciones".

Antes de hacer las maletas, Clayton habló acerca del que ha sido uno de los mayores momentos de su carrera hasta ahora. "Es un privilegio enorme", explicó a FIFA.com. "Creo que todo el mundo, de niño, sueña con representar a su país y ser el capitán, así que es un grandísimo honor y un verdadero privilegio. Liderar a los compañeros aquí ha sido enorme".

Las dos marchas dejaron un importante hueco que cubrir contra Francia y, ahora, en el duelo ante Estados Unidos de octavos de final. Nueva Zelanda aspira a adentrarse en un territorio desconocido para ella, los cuartos de final. Moses Dyer ha tenido que dar así un paso al frente.

"Ya me lo esperaba", dice riendo al preguntársele si la designación lo tomó por sorpresa. "Me sentí bien cuando [el seleccionador] vino y me lo dijo. Es increíble. Vestir el brazalete y hacer todo lo que hace un capitán ha sido asombroso, mi mayor honor".

"¡Una sensación irreal ser capitán del All Whites sub-20, que vengan los 16vos!  

En cierto modo, nació para ocupar este puesto. "Mi madre siempre me dijo que quería que fuese un líder, ¡por eso me puso Moses!", cuenta. Moses es Moisés en inglés. "No creo que tenga que gritar mucho dentro de la cancha siendo capitán, lo único que debo hacer es manifestarlo con mi lenguaje corporal, mi energía, mi lucha dentro del terreno de juego. Ahí es donde demuestro mi liderazgo".

Y el reto que espera ahora a los neozelandeses es hacer historia en el Mundial Sub-20. La experiencia de hace dos años, cuando alcanzaron la fase de eliminatorias en su país, será clave para poder conseguirlo, ya que tanto su nuevo capitán como el que acaba de decir adiós jugaron aquel torneo.

"Ya se sabe que la nuestra es una nación de rugby, así que poder superar la liguilla y hacer historia representó muchísimo para nosotros", afirmó Lewis. "El mero hecho de pasar a octavos, y de vencer a Myanmar en el último partido de la fase de grupos, prácticamente cambió el fútbol en Nueva Zelanda".

Y su sucesor coincide plenamente con que ese hito provocó todo un cambio de actitud. "Hemos cambiado de mentalidad, ya no partimos como el equipo modesto", señala Moses. "Ese último Mundial me aportó muchísima confianza, hizo que me diese cuenta de que si nos mantenemos unidos, como equipo, podemos conseguir todo lo que nos propongamos".