Fútbol Mundial

Harder y Eriksson, orgullo y poder

Magdalena Eriksson and her girlfriend Pernille Harder kisses
  • Son pareja y dos jugadoras de talla mundial
  • Una foto suya besándose en Francia se hizo viral
  • Hoy son referentes del colectivo LGTBI

Fue un simple beso. Esa misma escena, esa misma muestra de cariño tiene lugar después de cada partido de un gran campeonato cuando los futbolistas se reúnen con sus seres queridos.

Pero de lo ordinario surgió algo extraordinario. Pernille Harder se empezó a dar cuenta de que algo estaba ocurriendo esa misma noche, cuando su teléfono empezó a vibrar incesantemente. “Cuando lo miré, tenía 3.000 seguidores más en Instagram”, recuerda riendo.

Harder, estrella de la selección de Dinamarca y del Wolfsburgo, había sido una mitad de ese beso ahora famoso. La otra era la defensa del Chelsea Magda Eriksson, cuya selección de Suecia acababa de vencer a Canadá en el Parque de los Príncipes para acceder a los cuartos de final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™.

Ambas fueron compañeras de equipo en el Linkopings, y nunca habían mantenido en secreto el hecho de que estaban juntas. Pero tampoco se habían molestado en anunciar públicamente su relación ni su sexualidad.

Fue esa venturosa foto, y las reacciones que produjo, lo que convenció a ambas jugadoras de que una mayor notoriedad podía reportar beneficios imprevistos.

Magdalena Eriksson of Sweden and Pernille Harder of Denmark during the Algarve Cup match between Sweden and Denmark on March 7, 2020 in Faro.

“Todo el asunto fue realmente inesperado”, señala Harder a FIFA.com. “En primer lugar, no sabía que había un fotógrafo allí, así que ni siquiera sabía que existía la foto. Y luego, la reacción fue sencillamente increíble”.

“Fue bueno constatar lo masivas y positivas que fueron las reacciones, y cuántos comentarios agradables hubo de todas partes del mundo. Provocó mucho debate, con muy poca negatividad, y eso estuvo realmente genial”, añade.

“Además, eso hizo que Magda y yo nos diésemos cuenta de que somos referentes no solamente en el fútbol, sino también en este ámbito. Es algo que hemos aceptado, porque sabemos que somos afortunadas por sentirnos seguras y tranquilas a la hora de mostrarnos abiertas sobre nuestra relación”, resalta.

“Si podemos ayudar a otras personas a ser ellas mismas –y a sentirse bien por ser ellas mismas–, deseamos de veras hacerlo”, asegura Harder.

La imagen de dos jugadoras de élite mostrando su cariño de una forma tan abierta, natural y desenfadada había resultado inspiradora.

“Muchísimas personas me escribieron en Instagram diciendo que nos admiraban y lo mucho que las habíamos ayudado”, afirmó Eriksson posteriormente. “Ahí es cuando comprendí que éramos verdaderamente poderosas juntas”.

Ahora, la pareja ejerce ese poder a través de las redes sociales y a través de ‘Play Proud, una campaña para apoyar y empoderar a jóvenes del colectivo LGTBI.

A Harder le atrajo el hecho de que se centrase en la educación a una edad temprana. “Es mucho más difícil cambiar la mentalidad de alguien acerca de la homosexualidad cuando tiene veintitantos años que cuando está en su niñez y puede comprender que simplemente es algo normal”, explica la danesa.

Naturalmente, aunque fue la normalidad de la relación de Harder y Eriksson –y la de aquel beso– lo que despertó conciencias, ambas tienen que hacer frente a algunas dificultades singulares. La primera y más evidente es la distancia, ya que Harder juega en el mejor equipo de Alemania, mientras que Eriksson brilla en el flamante campeón de Inglaterra.

Pero más inusual es el hecho de que ambas hayan tenido que enfrentarse directamente en algunos de los partidos más importantes para sus respectivos equipos.

Y mientras que la gran artillera Harder marcó y salió vencedora en las semifinales de la Liga de Campeones Femenina de la UEFA en 2018, la defensa Eriksson ayudó a mantener su portería a cero en Viborg para que Suecia se clasificase para Francia 2019 en detrimento de Dinamarca.

¿Y qué le parece a Harder la experiencia de jugar contra su pareja?

“No me gusta”, apunta sonriendo, “¡pero sólo porque Magda es un fastidio como defensa! Sinceramente, una vez que estamos en el campo, no supone ningún problema. Me olvido de que es mi novia, y ella lo mismo. ¡Definitivamente, no se corta ni un pelo!”.

“El único momento que puede resultar un poco extraño es después de los partidos, porque, como bien dices, nos hemos enfrentado en algunos encuentros realmente importantes y trascendentes, lo cual significa mucho para ambas. Pero creo que las dos sabemos ganar y sabemos perder, y nos apoyamos mucho sea cual sea el resultado. Eso nunca nos ha causado problemas entre nosotras”, asegura.

Una barrera más importante para la felicidad surgió recientemente en forma del maldito COVID-19. Las consiguientes restricciones a los viajes postergaron aún más un reencuentro que ya venía retrasándose, y la pareja apenas pudo juntarse de nuevo la semana pasada, tras largos meses de separación física.

“Ha sido un periodo difícil para ambas, y es magnífico haber podido reencontrarnos ahora”, afirma Harder. “Estamos acostumbradas a estar separadas, por supuesto, pero lo duro de esta situación era la sensación de no saber cuándo podríamos volver a estar juntas”.

“Magda llevaba unos meses en Suecia, y estaba pendiente de una decisión de la Federación Inglesa de Fútbol antes de poder viajar a Alemania. Luego, incluso cuando se produjo esa decisión, llegar a Alemania no fue fácil por todas las restricciones. Y cuando por fin llegó aquí, no pudimos vernos durante una semana porque ella tuvo que permanecer en cuarentena. Definitivamente, ha sido un largo camino para llegar a este punto…”, suspira.

Todo el mundo podrá identificarse con esos sentimientos de frustración, aislamiento y, por último, felicidad que han deparado los últimos meses a Harder y a Eriksson. Y es precisamente esa capacidad para despertar empatía, más allá de su perfil como futbolistas de élite, lo que convierte a esta pareja estelar en una fuerza positiva tan formidable.

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