Desarrollo

La Señora de Negro

Martha Liliana Toro, de Colombia, es la primera mujer árbitro de Sudamérica en dirigir un encuentro de fútbol de Primera División de hombres. Fue el 8 de agosto último: Bucaramanga 2 - Quindío 2. Lo hizo con personalidad y recibió elogios unánimes. ¿Cómo ha sido su camino y qué ha tenido que sufrir para llegar a la primera línea?

Yo pito, profe". El haber dicho esa frase siendo una niña resultó determinante para que Martha Liliana Toro, 17 años más tarde, llegara a hacer historia en el deporte nacional colombiano y, más aún, en el fútbol de América del Sur: es la primera mujer en arbitrar un partido de fútbol de varones en 51 años de profesionalismo colombiano, y en todo un siglo en el continente.

Esas palabras suyas la encaminaron por el mundo del arbitraje. Pero, contrario al pensamiento general, no fue por el fútbol, deporte que desde hace tres años la tiene como silbato FIFA, si no por el baloncesto. Inquieta por las actividades atléticas y como miembro del club deportivo del Colegio Femenino Prudencia Daza de Valledupar, en 1982, cuando cursaba séptimo grado, el desaparecido profesor Siervo Quiñónez dijo que ese año no habría torneo intercursos porque faltaban quienes dirigieran los partidos.

Yo pito, profe... dije de inmediato en ese entonces, recuerda hoy la mujer de cabello negro y corto y ojos color marrón claro en el amplio y refrescante patio de su casa, debajo de un frondoso palo de mango, mientras se acomoda los diminutos aretes en forma de balón de fútbol que recibió en Estados Unidos durante la celebración del Campeonato Mundial Femenino.

Lo hice, sinceramente, porque quería jugar baloncesto, como también lo hacía con el voleibol y el tenis de mesa. Y porque así me daban para la gaseosa y tenía una buena nota en educación física. Conmigo fuimos cuatro las que esa tarde de 1982 decidimos pitar para no dejar de jugar baloncesto.

Cinco años después, cuando llegó a Tunja para estudiar educación física en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, quiso seguir pitando y jugando baloncesto y también microfútbol, pero no la dejaron.

Una, pobre, se ayudaba con esa plática del arbitraje, así que me dio duro inclinarme por seguir jugando, confiesa. Pero a los pocos días escuché por radio que había un curso de arbitraje en Duitama. Estimulada por un árbitro conocido en Boyacá, Héctor Díaz, me inscribí y aprobé el curso.

Con el fútbol de Boyacá en caos, sin torneos oficiales en ninguna categoría y con escasos silbatos, a los tres meses del curso, Martha Liliana le dijo a los organizadores de un campeonato recreativo de periodistas en Duitama: Yo sí puedo pitar. Y le cogieron la caña. El estreno no pudo ser peor, digno de un inmediato retiro para cualquiera que no tuviera ese espíritu indomable que a ella le adjudica su madre, presente por ratos en la charla con el periodista.

Martha con su madre Blanca, su hermano José y su sobrina Daniela. Es la penúltima entre doce hermanos.

COMIENZO ESTREPITOSO
Sólo utilicé el silbato para el saque inicial. Me entró una crisis de nervios y apenas atinaba a decir "juegue" cuando los dos equipos se estaban dando leña. ¡No pitaba nada! Y esos periodistas casi me matan. Recuerdo que un jugador dijo: "Esa vieja no sirve... que vaya a lavar loza, que coloquen un macho". Apenas pité 25 minutos. Héctor Díaz, que estaba de línea, cambió conmigo. Lloré en el camerino al finalizar el primer tiempo y al terminar el partido. Estaba furiosa conmigo misma... Y por 15 días no volví al Colegio de Arbitros.

Si es verdad que la humildad nos hace grandes, Martha nunca lo fue tanto como cuando hizo esta confesión, adornada con sencillez y serenidad. Continúa...

Me preguntaba: ¿Vale la pena seguir pitando? Un día me dije: Soy una mujer de empuje, ¿cómo no voy a poder? Y nuevamente me presenté al Colegio. Me escogieron como asistente, pero respondí que no. Soy juez principal o me voy. Y desde entonces, con fallas normales, me ha ido bien.

Ha orientado en cinco torneos femeninos, finales nacionales aficionadas a todo nivel, partidos en la Primera "C" . Su estreno internacional fue en el Sudamericano Femenino de Mar de Plata, Argentina, el año pasado, y no pudo ser mejor: dirigió la final Argentina-Brasil. A su regreso al país le encargaron dirigir en la Primera "B" y ya superó los 20 encuentros en esa división. Recientemente fue colegiado central en dos partidos del Campeonato Mundial Femenino en Estados Unidos. Y desde el '97 luce la escarapela de FIFA.

Dios me acompañó desde el principio: en el Primer Torneo Nacional Femenino, en Medellín, a comienzos de esta década, siendo una desconocida arbitré la final. Mi actuación arrancó elogios. Juan Manuel Gómez, mi primer instructor nacional, me felicitó. Y Alvaro González, el presidente de Difútbol, bajó a la cancha para decirme que estaba para grandes cosas. Ellos me han respaldado mucho.

MARTHA Y LOS HOMBRES
Pero por la condición de mujer, Martha Liliana tiene sus historias en las canchas con hombres que a veces se quieren aprovechar de ella. En Paipa (Boyacá), en el año ’89, expulsó a un jugador. El hombre se le fue encima y la pechó. Ella, que sabía que eso algún día tenía que darse (ha sido la única vez), lo esperó firme con el pecho y pudo soportar que no la tumbara.

Antes de dirigir la final del 3er. Campeonato Sudamericano Femenino, en Mar del Plata, junto a las capitanas Sissi (Brasil) y Noemí Morales (Argentina), y los asistentes Miguel Giacomuzzi y Carlos Torres, ambos de Paraguay.

Me dijo en la cara una serie de palabrotas. Yo le contesté: "Sí, señor, usted tiene la razón, pero se va". El hombre no dijo nada y como no quería abandonar el terreno, llamé al capitán y le comuniqué que si en cinco minutos no se iba, terminaba el partido. Y, con los asistentes, me fui a tomar gaseosa. A los tres minutos, el hombre estaba afuera.

En Moniquirá (Boyacá) también expulsó a un jugador. Ella vio una sombra sobre su cara y se apartó. La mano del futbolista rozó la cabeza. El estadio, que estaba lleno de mujeres, le gritó al expulsado todo lo imaginable.
Ese fue peor castigo que la misma tarjeta roja sostiene. La árbitro cree que el futbolista pone a prueba desde el comienzo al colegiado. Ella considera que el espectáculo está por encima de todo e invita al jugador a que colabore. Inclusive, recientemente, le tocó intervenir para evitar que dos compañeros de un equipo de la Primera "B" intercambiaran golpes en la cancha.

Yo les hablo claro y con cariño: "Príncipe, tú no necesitas de eso para jugar..." "Vamos, m’hijo, te estoy viendo..." "Papá, a jugar limpio". Uno debe dialogar. Cuando dirigí por primera vez en la "B", en el partido entre El Cóndor y Cooperamos, por la expectativa, los jugadores entraron a la cancha nerviosos. Lo noté y les dije que jugaran normal, como si el referí fuera un hombre. Hasta ahora me ha dado resultado y creo que no tenga problema en adelante. A medida que uno sube de categoría en el fútbol, las cosas se facilitan. Yo creo que es más difícil pitar en un partido juvenil de Difútbol que en un Campeonato Mundial Femenino. Y nunca hay que jactarse de mandamás ni de creído. Cuando regresé del Mundial de Estados Unidos, mi primer partido en dirigir fue uno infantil, de la Liga del César.

El llamado para orientar en el torneo grande de la Dimayor, siendo la primera en la historia de Colombia en hacerlo, la tiene contenta, pero esta mujer de delicado hablar lo asume con tranquilidad.

No sé hasta dónde voy a llegar en el arbitraje. Solo espero que me vaya bien.Y me estoy preparando más duro ahora, por toda la responsabilidad, sin ningún temor... Por algo dije: yo pito, profe.

En su casa de Valledupar. Llegó al arbitraje por casualidad y entró en la historia.

EL RESPETO, ANTE TODO

¿Cómo la coquetean los futbolistas en la cancha?

Apretándome fuerte la mano... Llamándome Martica o Lili. Alguna vez uno me quiso dar un beso, pero le dije que guardara la distancia. Si le gusto, que me enamore, pero afuera, en mi vida privada.

¿Nadie le ha dicho en la cancha que tiene lindas piernas?

Apretándome fuerte la mano... Llamándome Martica o Lili. Alguna vez uno me quiso dar un beso, pero le dije que guardara la distancia. Si le gusto, que me enamore, pero afuera, en mi vida privada.

¿Nadie le ha dicho en la cancha que tiene lindas piernas?

Hace años, en Sogamoso, un muchacho alto y simpático, antes de comenzar un partido me gritó: "Esa árbitro sí está buena y qué lindas piernas tiene". Hasta los jueces de línea se rieron. Yo lo amonesté. Si me lo hubiera dicho en el oído, de pronto le pido el teléfono.

¿Cómo se cambia en el camerino?

Por turnos. Yo siempre me cambio sola y nunca hay falta de respeto.

¿Por qué actúa con falda-pantalón?

Lo hago desde mayo pasado. Pedí permiso a la Comisión Arbitral y me dieron vía libre. Me siento cómoda con esa prenda que me confecciona la firma Patrick, mi patrocinadora.

¿Cómo reaccionaron por primera vez los jugadores?

Como desde lejos parecía sólo falda, se acercaban para ver si se levantaba. Fue en el Nacional Prejuvenil de Medellín, en un partido que hizo historia. Ese día los tres árbitros eramos mujeres.

¿Qué ropa interior usa en los partidos?

Sostén normal con otro como la parte superior de un vestido de baño. Y boxer ajustado. ¿Que tal uno pitando y acomodándose la tanga en pleno partido?

NOVIO CON TARJETA ROJA
¿La han intentado sobornar?
Nunca.
¿Un árbitro...?
En Colombia, muchos, especialmente Oscar Julián Ruiz y J. J. Toro. En el mundo, el mexicano Arturo Codesal.
¿Utiliza maquillaje para pitar?
Sí, pero poco. Algo de rubor y pintalabios.
¿Rumba?Poca. No tengo tiempo y las rumbas son los fines de semana, justo previo a los partidos. Hay que cuidarse.
¿Novio?
Por el momento ninguno... Pero tengo uno en salsa.
¿A algún novio le ha molestado su relación con el fútbol?
Uno me dijo que dejara el fútbol. No dudé: le saqué tarjeta roja.
Hasta hace poco el fútbol en el mundo era de hombres. En Colombia, prácticamente, todavía lo es: ¿Alguna vez la han tildado de marimacho?
Jamás.

**Nombre**: Martha Liliana Toro Pardo. **Fecha y lugar de Nacimiento**: 21 de julio de 1968 en La Dorada (Caldas), Colombia. Reside desde hace 19 años en Valledupar. **Estatura y Peso**: 1,70 mts. y 62 kgs. **Estudios**: Licenciada en Educación Física y posgrado en Sistematización Educativa. Actualmente estudia inglés. **Ocupación**: Profesora de Informática en el Colegio Loperena Central e instructora de tenis de mesa en la Universidad de Santander. **Nombre**: Martha Liliana Toro Pardo.

() *Periodista del Diario "El Tiempo", de Bogotá.
Fuente: Cortesía de Conmebol