Fútbol femenino

Al Majidi, una entrenadora única

Players warm-up during the round four W-League match  (Generic)
© Getty Images

Desde pequeñita, el sueño de Al Majidi era convertirse en entrenadora. A los once años ya acompañaba a su hermano pequeño a los campos de fútbol, donde aprovechaba para seguir las sesiones de preparación y quedarse con todo lo que decía el técnico. La pionera rememoró sus comienzos ante el micrófono de FIFA.com: "Tomaba nota de todo lo que el entrenador les decía a mi hermano y a sus compañeros. Me aprendía de memoria todas sus órdenes tácticas y hasta la manera en la que colocaba los conos".

"Por la noche experimentaba todas las órdenes en mi casa, que se transformaba en cancha improvisada, y utilizaba los utensilios de cocina como conos. Además seguía los partidos de fútbol por televisión con mi familia. Así comencé a comprender este mundillo que en mi país está reservado a los hombres".

Al Majidi hace historia
El sueño de Selma se hizo realidad cuando le ofrecieron hacerse cargo de los juveniles del Al Hilal, algo que ella aceptó sin dudar dada la ausencia de formaciones femeninas en su tierra. De este modo se puso al timón de las categorías sub-13 a la sub-16. "Es muy difícil entrenar a adolescentes. Tuve que hacerme fuerte para plantarles cara. En general, los adolescentes no escuchan a los adultos y a veces incluso se reían de lo que yo les decía. Esta experiencia me enseñó la importancia de la paciencia, que me ha servido de gran ayuda en mi carrera con adultos".

A continuación Selma se matriculó en una serie de cursos de formación y obtuvo varios diplomas de la Asociación Sudanesa de Fútbol y de la Confederación Africana de Fútbol. En la actualidad ostenta la licencia C sudanesa y africana y está a punto de conseguir la B africana.

Con todo este bagaje, además del éxito cosechado con los juveniles del Al Hilal, numerosos clubes de su país llamaron a su puerta. Luego de pasar por unos cuantos, recaló en el Al Nasr Omdurman de la tercera división. La joven, de 25 años de edad, recordó para nosotros aquel episodio: "Al comienzo, algunos jugadores no colaboraban conmigo simplemente porque era mujer. Les resultaba extraño y todo el mundo estaba a la expectativa. Con el tiempo me gané su respeto y llegaron a elogiar mi labor. Fue un reto enorme que superé de manera brillante al salvar al equipo del descenso".

Romper moldes
No le fue fácil llegar hasta allí porque al principio el mundo del fútbol no aceptó su papel. Muchos pensaban que una mujer no debía jugar al fútbol, sin embargo, nuestra protagonista logró romper moldes gracias a su férrea voluntad. Al Majidi, graduada en contabilidad y gestión de empresas, nos habló de esos obstáculos: "La opinión de la sociedad era negativa ya que para ellos un equipo de hombres debía estar entrenado por un hombre. La nuestra es una sociedad oriental y los usos y costumbres del pueblo sudanés reprimen a las mujeres en todos los ámbitos, incluido el fútbol".

Su familia la animó a perseverar para superar todos los escollos y hacer realidad su sueño de la infancia: "La gente de la calle era más conservadora que mis padres, que me animaron a entrenar a hombres. Mi familia es mi principal apoyo, en especial mi madre y mi hermano pequeño, y se lo agradezco mucho".

"Estoy contenta de haberme convertido en un símbolo deportivo en Sudán. Vaya donde vaya, mis compatriotas sudanesas me saludan y me felicitan. Espero seguir por este camino para poder tomar las riendas de clubes de primera división, y por qué no, de la selección nacional, y así poder alcanzar el nivel internacional".

Al Majidi se despide de 2015 con su nombre incluido entre las 100 mujeres más importantes del mundo según la BBC, y aborda la noticia con la esperanza de que Sudán tenga pronto un conjunto femenino, que vaya avanzando paso a paso con ella a la cabeza.

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