Fútbol femenino

Fara Williams, entre dos mundos

Fara Williams se emociona cada vez que se enfunda la camiseta de Inglaterra, y eso que suma más de 150 partidos internacionales. Pero para ella, cada vez es como si fuese la primera. A sus 34 años, representar a su país sigue siendo un orgullo.

Desde muy pequeña, el fútbol ha reinado en su vida. Compartió sus primeros años con una hermana, dos hermanos y su madre, todos ellos hinchas acérrimos del Chelsea. Ver los encuentros del club de su corazón era como desayunar o ir a la escuela: formaba parte de su rutina diaria. Cumplidos los doce años, al incorporarse al Chelsea, sintió que su sueño se hacía realidad: "Es un momento de mi carrera que nunca olvidaré", cuenta al magazine FIFA 1904. También fue el primer paso del camino que la llevaría a su amada selección nacional.

El firme lazo que une a Fara Williams con su camiseta es uno de sus grandes triunfos; es un lazo de responsabilidad, de partidos electrizantes y de penales anotados. Y no solo eso. Para Fara, la camiseta patria es algo que va más allá del mundo deportivo. Durante mucho tiempo fue su salvavidas, ya que, por mucho que resplandezca ahora su trayectoria futbolística, el camino recorrido ha sido en ocasiones agotador.

Véase también

¡Pásala! El fútbol es para todos

Revista FIFA 1904

Un vistazo en lo más recóndito
Fara vivió en la indigencia durante más de seis años. En su club y en la selección nacional se mostraba decidida y siempre rendía al máximo, en tanto que luchaba con muchos problemas en su vida privada. Se distanció de su familia, y a los 17 años abandonó su hogar en Battersea, un barrio londinense, para abrirse paso sola en la gran urbe y vivir en la calle.

Fara recuerda hasta qué grado la afectó el vivir fuera del hogar. ¿Cómo puede encarar una mujer joven esta situación? Rememora que en la calle aparentaba estar fuera de sus cabales y se mostraba poco afable para que la gente la temiera. Zigzagueaba emitiendo sonidos raros y así la dejarían en paz. Y pese a vivir en este caos, nunca perdió de vista su futuro.

"Me tomé con desenfado que fuese una 'sintecho'", afirma hoy, distanciándose de aquellos tiempos. "Me concentré en el fútbol, porque quería representar a mi país, y no había ningún obstáculo que me lo impidiera".

Con todo, no podía franquearse con sus amigas y compañeras de equipo. "Nunca quise quedar mal", nos dice. Los motivos son innumerables. Por supuesto que se avergonzaba, pero no deseaba que se la juzgase por su situación. Eran contadas las personas que conocían su pesar. Una de ellas era Rachel Brown, quien compartía con ella la habitación en la selección.

"No hay nadie que me haya apoyado tanto como ella durante esa época", recuerda Fara. Hope Powell, su entrenadora de entonces en la sub-19 inglesa, ya sospechaba algo e insistió para convencer finalmente a la jugadora de que acudiese a un centro de ayuda a los sin techo, donde le dieron una bolsa de dormir y volvió a sentirse protegida. Fue un paso que ella nunca habría dado por sí misma.

En 2004, cuando pasó de las filas del Charlton Athletic a las del Everton, su vida tomó un nuevo rumbo. Mo Marley, la entrenadora del Everton, la aceptó y le consiguió un empleo como entrenadora. En ese instante Fara pudo rehacer su vida para, por fin, ascender en el fútbol.

Entrevista con Fara Williams

Fara Williams participó en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Londres 2012. Llegó con la selección inglesa a la final de la Eurocopa de 2009, en la que perdieron 2-6 frente a Alemania y en 2015, obtuvo el tercer lugar en la Copa Mundial Femenina de la FIFA. Con cinco goles es la máxima goleadora inglesa en el Mundial. Además, con el Everton ganó la Copa de Liga y la Copa Femenina de la federación inglesa.

Por otro lado, ya ha hecho las paces con su madre. "Mi madre siempre antepuso los intereses de los demás. Trabajaba muy duro en varios empleos a la vez y por eso para mí ha sido una persona ejemplar". Para Fara fue terrible vivir tanto tiempo separada de su familia, a pesar de que no reaccionó cuando la buscaron. "Mi tozudez y mi sed de libertad eran enormes, de lo contrario, tal vez habría vuelto a tomar las riendas de mi vida mucho antes".

Al menos, la vida ha tenido un desenlace feliz para Fara, cuyos lazos familiares se han vuelto a estrechar. En 2011, cuando anotó un gol en el minuto 50 del clasificatorio mundialista frente a Suiza, sintió el impulso de reanudar el contacto con su madre, que unos días después celebraría su 50 aniversario.

Fara halló una salida para integrarse de nuevo en la sociedad, pero no ha olvidado sus días en las calles, y tampoco que hay muchas personas que viven en la situación que ella experimentó en carne propia y no cuentan con el fútbol para encontrar un lugar donde afianzarse. Su deseo es ayudar a estas personas y dar el ejemplo.

Si Fara Williams tuviese que describir su vida, ¿qué palabras escogería? "Soy leal y vivaracha", responde mientras contempla la camiseta nacional.

Explora este tema

Notas recomendadas