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Kaufman : "No solo he crecido en cuanto a capacidad de liderazgo"

Samantha Kaufman, No. 5 in white
  • Samantha Kaufman juega con la selección de Guam desde 2014
  • Las Guam Masakada no compiten desde 2018
  • “Me gustaría poder ir a Guam más a menudo y ayudar”

¿Has oído hablar de Guam, la isla de mayor tamaño y más meridional del archipiélago de las Marianas en el Océano Pacífico Occidental y territorio no incorporado de los Estados Unidos? ¿Sabías que Guam cuenta con una selección de fútbol femenino, que en 1997 participó por primera vez en la Copa Asiática Femenina de la AFC? ¿No?

Te presentamos la historia de Samantha Kaufman...

Kaufman empezó a jugar al fútbol con apenas tres años y pronto se dio cuenta de lo mucho que este deporte significaba para ella. “Cuando tenía nueve o diez años y empecé a jugar en clubes de fútbol, supe que el balompié era mi pasión y que iba a poder ver mundo gracias a la pelota. Jugué incluso en el programa de desarrollo olímpico, conocido como ODP, que son las siglas de su nombre en inglés. En Estados Unidos, este programa es una vía para llegar a la selección nacional”, explica Kaufman ante los micrófonos de FIFA.com.

"Tuve la suerte de recibir una beca de la Universidad de Arizona que me cubría todos los gastos, y jugué allí cuatro años. En mi último año fui la capitana del equipo. Además, desempeñé el cargo de máxima responsable de la delegación de estudiantes del departamento de deportes", continúa.

Con todo, nuestra protagonista nunca llegó a dar el salto al fútbol profesional, aunque la razón para ello fue una de las más hermosas que se podría imaginar: a la edad de 23 años, Kaufman tuvo un hijo.

"Creo que, si no hubiese sido madre y no hubiese estado trabajando de profesora, me habría dedicado al fútbol profesional, pero el camino que seguí me permitió vivir lo mejor de ambos mundos. Tuve ocasión de jugar. En Estados Unidos hay clubes semiprofesionales y me metí en uno de ellos tras el nacimiento de mi hijo. Entré en aquel equipo porque tenía muchas ganas de jugar con la selección de Guam. Confiaba en recuperar la forma y poder así ayudar al combinado guameño, relata la futbolista, que juega actualmente en el FC Long Beach californiano.

Entonces, ¿cómo llegó nuestra protagonista a la selección guameña? “Ni siquiera sabía que existía la posibilidad de jugar con Guam hasta que me enteré de que me podían llamar por mis abuelos, que nacieron y se criaron en la isla. No tenía ni idea de que me llegaría una oportunidad así, de modo que aquello fue una auténtica bendición para mí”, revela la zaguera.

"Mi tía se crió en Guam y siempre me ha animado y me ha dicho que sería maravilloso verme jugar con los colores de Guam, pero el hecho es que en Estados Unidos me estaban considerando para la selección. ¿Por qué iba a jugar con Guam cuando tenía posibilidades de hacerlo con Estados Unidos? Sin embargo, no tardé en percatarme de que como futbolista soy buena, pero no espectacular, así que llegar a defender la elástica norteamericana era una quimera", reconoce con sinceridad.

Un amigo de la universidad le habló de Kaufman al seleccionador. Tras una prueba que tuvo lugar en la californiana localidad de Ventura y que fue la primera llevada a cabo por la selección guameña en Estados Unidos, la jugadora recibió la llamada del seleccionador y debutó como internacional en 2014.

Desde su estreno con Guam, Kaufman no solo ha evolucionado como jugadora, sino que también ha crecido como persona. "Cuando empecé a jugar con Guam me di cuenta en seguida de que era una de las jugadoras de más edad, pero eso no significaba que no pudiera seguir el ritmo de las demás, sino todo lo contrario. Más bien, se diría que las que intentaban seguirme el ritmo eran ellas", asegura entre risas la simpática Kaufman, que en la actualidad tiene 33 años.

"Siempre he sido una líder. He portado el brazalete de capitana en todos los equipos por los que he pasado. No tardé en darme cuenta de que me tocaba actuar como una especie de madre y capitana al mismo tiempo". Además de una consejera para ellas, Kaufman es el espejo en que se miran las futbolistas que viven en Guam y quieren dar el salto a Estados Unidos.

"Mi amor por Guam se ha incrementado y todo esto ha cambiado radicalmente la forma en que hablo de esta isla. La conexión que siento con este lugar es ahora mucho más estrecha, y poder representar a la isla supone para mí un gran orgullo, sobre todo por mi abuela, que todavía vive. No solo he crecido en cuanto a capacidad de liderazgo, sino también en lo que respecta a la perspectiva cultural. Siento un vínculo más especial. Ahora sé más sobre Guam y las chicas me han enseñado muchas cosas relativas a mi cultura que me resultaban totalmente desconocidas. Ese vínculo es uno de los regalos que siempre llevaré conmigo", añade.

Hay muchas jugadoras que también son muy buenas en otros deportes y que compiten a nivel nacional en diferentes disciplinas. Tenemos unas cuantas mujeres que juegan también en la selección guameña de rugby. Eso es algo que no pasa en Estados Unidos, donde no te encuentras a Megan Rapinoe o Alex Morgan jugando también en el combinado nacional de rugby.

Samantha Kaufman

Pese a todo, el idilio de nuestra protagonista con Guam atraviesa actualmente un largo período de sequía. Y es que las Guam Masakada no han disputado competición alguna desde 2018, aunque este año aspiran a participar en la fase de clasificación de la Copa Asiática Femenina, así como en la ronda preliminar del Campeonato Femenino de Asia Oriental.

"La verdad es que ha pasado tanto tiempo que ya ni sé quién está en la selección. Hay chicas que han dejado el equipo porque no les quedó más remedio que buscarse un trabajo de verdad. Tenemos una jugadora, de nombre Anjelica Perez, que es sin duda una de las más influyentes del combinado nacional. Además, Anjelica hace las veces de entrenadora en las categorías inferiores de la selección y siempre intenta motivar a todo el mundo. Por si fuera poco, también es una persona muy activa en Instagram, pero tiene otro trabajo, y pienso que eso es lo más difícil", reflexiona Kaufman.

"Creo que los dos últimos años han sido complicados, porque no ha habido demasiada comunicación. Nos hemos encontrado con retos que no hemos podido afrontar, y nos hubiera gustado hacerlo, pero las cosas no eran fáciles en ese momento. Siempre he albergado la esperanza de tener otra oportunidad de jugar. Confío en que en septiembre podamos volver a vestirnos de corto", concluye.

¡Cruzamos los dedos para que así sea!

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