Fútbol femenino

Rodebaugh, abriendo puertas con el ejemplo

Andrea Rodebaugh
© FIFA.com

“Donde nace la pasión”. No podría haber lema mejor para la recién iniciada liga amateur femenil en México. Porque es en la infancia donde arraiga mejor el amor por este deporte y los beneficios de potenciarlo en esa etapa exceden los límites de una cancha.

Desde octubre, se disputa esta competición para equipos sub-13 y sub-16 de chicas, una realidad que llevaban reclamando desde hace décadas las pioneras del fútbol femenil azteca. Una de ellas es Andrea Rodebaugh, que vive con felicidad esta gran conquista para las mujeres de su país. Porque para ella el camino fue tortuoso, pero a pesar de las dificultades, logró vivir todos esos sueños que tienen cada una de las jóvenes futbolista de hoy y siempre.

Fue jugadora, centrocampista en concreto. Compitió en Estados Unidos, Francia y Japón. Fue capitana de la selección mexicana y disputó una Copa Mundial Femenina de la FIFA, la de EEUU 1999.

Ahora trabaja duro para que otras puedan seguir sus pasos, para que la estructura futbolística femenil improvisada y de plazos cortos se acabe y se consolide, finalmente, un proyecto sólido y duradero.

“El fútbol femenil aquí existe desde los años 60, pero es extraoficial, vive en el fútbol rápido (ndlr: una variante cercana al futsal). Sin estructura, resultaba difícil para las niñas encontrar el camino al alto rendimiento”, explica Andrea a FIFA.com. Y de ahí la importancia de la liga que acaba de arrancar, que marca el sendero, y de cada uno de los Festivales Live Your Goals (5 en 2015 y 4 más programados para 2016), en los que las niñas dan el primer paso en el mundo del fútbol y las familias lo ven como una opción real.

Andrea no se alejó del fútbol tras su retirada. Se formó como entrenadora y llevó a la sub-20 hasta su participación en una cita mundial, en Chile 2008. Hoy es DT de las Xolas de Tijuana y como Instructora de la FIFA, desde 2008, trabaja arduamente cada año en projectos en la region de CONCACAF y CONMEBOL. A sus 49 años, ha logrado lo que era imposible cuando, de adolescente, nacía en ella esa pasión: vivir del fútbol femenino.

La importancia del ejemplo
“Mi generación luchó por el derecho a jugar. Y eso ya se logró. Hoy el reto es ver el fútbol como una opción real de vida”, puntualiza. “En México hay 35 mujeres con la licencia de DT y no sabemos dónde están la mayoría, porque no hay muchas alternativas”.

Su alternativa está en las Xolas de Tijuana, a las que dirige en la WPSL estadounidense. Entrenamientos a las 5 de la mañana para poder hacer compatibles el fútbol con los estudios y trabajos de sus chicas, y cruzar la frontera para competir en San Diego. Sacrificios que se asumen con gusto para poder seguir abriendo caminos y “dar a las niñas modelos que les sirvan para inspirarse”.

Su experiencia le sirve en su labor de instructora, que recientemente puso a disposición del Curso FIFA para Entrenadores de Fútbol Femenino llevado a cabo en la Federación Mexicana de Fútbol. “Nos centramos en cómo trabajar con las niñas de esa liga. Repasamos las diferentes etapas de desarrollo de las niñas. Debemos ser conscientes de las caracterísitas del equipo que tenemos y adaptar las sesiones de entrenamientos a las niñas con que contamos. Debemos respetar las etapas de evolución de las chicas”, detalla. “También se trabajaron cuestiones tácticas y de prevención de lesiones”, añade.

Si Andrea vivió en primera persona las dificultades de las niñas que quieren ser futbolistas, ahora se encuentra con los obstáculos que tienen que superar las mujeres en la parte técnica y administrativa del fútbol. “Debemos seguir ganando espacios. El reto es integrar a todas las ex jugadoras en una estructura que recién ahora se empieza a crear. Las niñas tienen que ver a las mujeres en esos puestos: entrenadoras, árbitras, gestoras… para inspirarse y darse cuenta de que ellas también pueden llegar ahí”.

“Cuando jugaba, yo nunca pensé en ser entrenadora porque nunca tuve una mujer entrenadora. Nadie me lo planteó. No era una realidad. Y de repente me dije, si esto es lo que me apasiona, me voy a dedicar a ello. Hay que dar visibilidad a estos modelos para hacerlo ‘normal’”, explica quien es un ejemplo inspirador en sí misma. “Yo sé que soy una privilegiada porque viví mi sueño”.

Un privilegio que logró a base de esfuerzo y trabajo. Sigue derribando estereotipos, abriendo puertas y ganando batallas para el fútbol femenino. Aunque una se le resiste. Sus hijos, Diego de 13 años y Anaí de 11, prefieren la raqueta de tenis al balón. Un reto para pelear en su propia cancha.

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