Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007 ™

Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007 ™

7 junio - 7 julio

Copa Mundial Femenina de la FIFA 2007™

Dulce hogar lejos del hogar

En la sala de preembarque situada en el primer piso del aeropuerto Tianhe de Wuhan, la mediocampista de la RP China Pan Lina hundía la cabeza en el hombro de su padre mientras se despedía de él con un cariñoso abrazo. La madre estaba de pie junto a ella, con un pastel de luna entre las manos, susurrándole al oído palabras de aliento: "Vete a cumplir con tu trabajo lo mejor que puedas. No te pongas triste; si se clasifican para la semifinal de Shanghai, estarás en casa para el Festival de Mediados de Otoño".

La escena transcurría el 16 de septiembre, después de la derrota de la selección anfitriona a manos de Brasil (4-0). Aquel revés hizo que las Rosas de Acero descendieran hasta el tercer puesto de la tabla y que, para pasar a cuartos, dependieran de un triunfo contra Nueva Zelanda en su último partido del Grupo D. Los progenitores de Pan Lina formaban parte del grupo de padres que se habían reunido en el aeropuerto para despedirse temporalmente de sus hijas, que emprendían el camino hacia el importantísimo partido. Además de desearles buen viaje, los padres pidieron a las chicas que no se dejaran impresionar por las expectativas de los aficionados y que lo dieran todo sobre el terreno de juego.

Un grupo numeroso de familiares, que incluía también a los padres de las 21 integrantes del combinado nacional chino, había llegado a Wuhan la víspera del primer partido de la RP China, contra Dinamarca. Las Rosas de Acero cargaban sobre sus hombros con la obligación añadida de ofrecer una buena imagen en su segunda participación como anfitrionas en la Copa Mundial Femenina de la FIFA. Sin embargo, la tensión que se adivinaba en sus rostros dio paso a la alegría el 11 de septiembre, día en el que recibieron a sus familias en el aeropuerto de Wuhan. "No hemos venido a presionarlas más, muy al contrario. Estamos aquí para liberarlas un poco de tanta presión", aseguró Han Jianli, padre de la central Han Duan. "Las chicas estaban deseando que viniéramos. Estamos aquí solamente para ayudarles a empezar a lo grande".

El deseo del señor Han se cumplió el 12 de septiembre, cuando la RP China comenzó con una victoria su camino en pos del título mundial. En aquel partido, las Rosas de Acero se pusieron por delante en dos ocasiones, y las dos veces Dinamarca igualó el marcador. Al final, China se hizo con la victoria gracias a un potente balón largo que disparó la mediocampista Song Xiaoli. Los gritos de aliento de sus familias volvieron a espolear a las chinas el 20 de septiembre durante el último partido del Grupo D, donde se sacudieron de encima los nervios para imponerse a Nueva Zelanda por 2-0 y colocarse en el segundo puesto del grupo, por detrás de Brasil, que les garantizaba el pase a cuartos de final.

La de este año ha sido la primera competición en la que la Asociación China de Fútbol ha permitido que las familias de las jugadoras acompañaran al equipo. Además, la propia asociación ha corrido con todos los gastos del viaje, para que todos los padres pudieran desplazarse a Wuhan. La persona que ha instigado esta iniciativa sin precedentes no es otra que la primera entrenadora extranjera del combinado nacional chino, Marika Domanski-Lyfors. "Sabemos por experiencia que las jugadoras necesitan más que nunca el consuelo de sus familias cuando están sometidas a una gran presión", explicó la técnica sueca, que ya había usado esta táctica con la selección nacional de su propio país en la edición de Estados Unidos 2003, de la que Suecia acabó proclamándose subcampeona. "El apoyo de los familiares hace posible que las jugadoras se tranquilicen y que su mentalidad sea la mejor posible".

Tradición occidental
En el fútbol femenino chino, se empiezan a tener en cuenta ahora los efectos positivos que produce la compañía de las familias durante un campeonato de importancia, pero en los países occidentales esta práctica está muy extendida y forma parte del juego. De hecho, tanto la vigente campeona del mundo, Alemania, como la defensora del título en 2003, Estados Unidos, se han llevado consigo un grupo considerable de familiares a China 2007. A juzgar por la contundencia con que ambos equipos han arrasado hasta meterse en semifinales, queda claro que tener cerca a los seres queridos hace maravillas en la moral de las jugadoras.

En el caso de Inglaterra, la influencia de los casi 80 familiares y aficionados presentes en sus partidos ha sido muy significativa. Las inglesas han dado la campanada en su segunda participación en la Copa Mundial Femenina de la FIFA, con un empate contra Alemania y un historial de imbatibilidad de camino a cuartos de final. La máxima goleadora del equipo, Kelly Smith, ha admitido que las palabras de aliento que le dedicó su padre la mantuvieron a flote cuando las cosas se pusieron feas: "Mi padre me llamó [antes del partido contra Alemania] para desearme suerte", reveló la mediocampista de 28 años de edad después del empate a 0-0 con la vigente campeona. "¡Ahora, al volver al hotel, puedo darle un fuerte abrazo!".

Inglaterra no es la única selección que se ha beneficiado de la tranquilizadora presencia de sus familiares. En buena parte, Noruega debe agradecer a la presencia de sus seres queridos el pase a cuartos de final. Camilla Huse y Solveig Gulbrandsen, con sus respectivos hijos como compañía principal, ya ha dado muestra de ello.

Tendiendo puentes con el fútbol
También a las jugadoras de Nueva Zelanda les ha concedido este torneo la oportunidad de reunirse con sus familiares. La capitana Rebecca Smith, una de las pocas futbolistas profesionales del equipo, debe dividir su tiempo entre el norte de Suecia, donde tiene la sede el club en el que milita, el Sunnana SK de primera división, y Los Ángeles, donde vive su familia. La defensa, de 26 años, no había visto a sus padres desde el pasado mes de enero, y en China se ha producido la esperada reunión familiar.

La hermana de Rebecca, Vanessa, una joven de 23 años que trabaja en la industria cinematográfica en Hollywood, acompañaba a la selección neozelandesa a su llegada a Wuhan, donde ha estado rodando un documental sobre la campaña de las Kiwis en China 2007. El 11 de septiembre, los padres de Rebecca llegaron procedentes de Los Ángeles para presenciar el primer partido de su hija. Después, toda la familia se desplazó a Tianjin para aupar a Rebecca en el último partido de grupos de Nueva Zelanda, que se saldó con una derrota por 2-0 a manos de la RP China.

La presencia de los padres de Rebecca Smith no ha servido para cambiar la suerte de Nueva Zelanda, que quedó eliminada tras caer derrotada en todos sus partidos del grupo. Sin embargo, la capitana ha disfrutado al máximo de cada segundo de su aventura china y piensa continuarla con unas vacaciones en familia: "Hemos aprendido mucho de esta experiencia. Espero que seamos capaces de ganar un partido en el próximo Mundial. Después del certamen, me voy a Los Ángeles con mis padres. Me tomaré una semana de descanso antes de regresar a Suecia".

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