Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™

7 junio - 7 julio

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Cuando el fútbol se enamoró de la heroína humilde

  • Hamm se convirtió en el rostro del fútbol femenino en los 90
  • Ayudó a EEUU a ganar dos Mundiales Femeninos
  • Pero Hamm se sentía incómoda con tanto protagonismo

Fue un fenómeno bautizado como la ‘Mia-manía’.

El fútbol femenino tenía su primera auténtica superestrella. Dondequiera que iba Mia Hamm, se encontraba con una multitud de seguidoras jóvenes y entusiastas que la adoraban. Por mucho tiempo que tardase, Hamm se aseguraba de que todas esas cazadoras de autógrafos y fotografías se marchasen con un recuerdo de haber conocido a su ídolo. “Es muy importante para las chicas jóvenes tener deportistas femeninas con las que puedan identificarse”, subrayaba.

Pero la icono de la selección estadounidense era una celebridad a regañadientes. “En realidad no soy extrovertida”, admitía entonces. “De niña normalmente estaba en un segundo plano. Para mí era más fácil comunicarme con la gente a través de los deportes y lograr conocer a las personas de esa forma. Para mí, los deportes eran un medio para poder encajar”.

Hamm, por supuesto, acabó haciendo mucho más que simplemente encajar. La jugadora de Alabama sobresalió y, cuando se tomó esta fotografía en 1995, llevaba camino de convertirse en la deportista más importante de su generación. Y ese tipo de distinciones no le resultaron cómodas nunca…

“Mia no quería la etiqueta de ‘mejor jugadora del mundo’, aunque cuando estaba enchufada, no cabe duda de que lo era”, afirmó Tony DiCicco, su ex seleccionador con Estados Unidos. “Tenía la capacidad de hacer que la gente contuviese la respiración. Se parecía mucho a lo que hacía Michael Jordan en el baloncesto”.

DiCicco no era el único que la comparaba con Jordan. De hecho, un famoso anuncio de televisión, ‘Michael vs. Mia’, enfrentaba entre sí a estas dos leyendas en varios deportes, y concluía con Hamm volteando al icono del baloncesto con una llave de judo.

Mia en cifras

  • 276 partidos internacionales
  • 158 goles como internacional
  • 2 títulos de la Copa Mundial Femenina de la FIFA
  • 2 medallas de oro olímpicas
  • 2 premios a la Jugadora Mundial de la FIFA del año
  • 5 premios consecutivos a la mejor futbolista estadounidense del año

Hamm era plenamente merecedora de la comparativa. Poseía habilidad, velocidad, condiciones físicas y elegancia en igual medida, y concluyó su carrera habiendo marcado más goles como internacional que cualquier futbolista de cualquier género. Durante un periodo fue, como Jordan, incomparable.

Cuando Abby Wambach le arrebató ese récord goleador en 2013, admitió no sentirse digna de superar a su ídolo. “Cuando me miro al espejo no veo a una persona que haya tenido la repercusión que Mia Hamm tuvo en el fútbol”, declaró Wambach a FIFA.com entonces. “Lo que hizo por el fútbol femenino es inconmensurable. En un mundo perfecto, y si no me quedase aún el Mundial por ganar, me habría retirado el día en que empaté con ella”.

Pero aunque Hamm pudiese haber sido la Jordan del fútbol femenino, no poseía la inquebrantable confianza en sí mismo de su homólogo baloncestista. Su compañera de selección Lorrie Fair la describió como “la superestrella más humilde que he visto jamás”, mientras que DiCicco dijo que lidiar con la falta de confianza había sido lo que había marcado “la vida profesional” de su jugadora estelar.

Para muchos, el hecho de que Hamm conquistara el mundo pese a tales inseguridades, simplemente la convirtió en una persona más admirable y más fácil de identificarse con ella. Eso quedó reflejado en las multitudes que la invadían, y en las posteriores generaciones de jugadoras que la siguen citando como una inspiración.

¿Sabías que…?

Hamm fue un fenómeno de marketing en su época. Uno de los muchos productos que adornó con su cara fue este videojuego de la Nintendo 64. El ‘Mia Hamm Soccer 64’ es una de las innumerables piezas únicas que se exhiben en el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA en Zúrich.

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