Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™

Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™

7 junio - 7 julio

Copa Mundial Femenina

Goles, nieve y prejuicios: la historia de las pioneras de Ravenscraig

Composite image of England and Scotland women's teams in 1972
© Others
  • Inglaterra y Escocia jugaron su primer partido internacional femenino en 1972
  • Ambas selecciones se miden en su arranque en Francia 2019 el 9 de junio
  • Las mujeres que jugaron en 1972 recuerdan los problemas iniciales del fútbol femenino

Cuando Inglaterra y Escocia salten al césped en Niza para afrontar su duelo correspondiente al Grupo D de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™, se hará historia, al tratarse del primer partido de las escocesas en la cita mundialista. Pero aunque sea un debut para una de estas dos selecciones, su rivalidad ostenta una arraigada tradición de cinco décadas.

En 1972, inglesas y escocesas se enfrentaron en el primer partido internacional femenino entre ambos países, un amistoso disputado en el estadio Ravenscraig de Greenock (Escocia). Las protagonistas de aquel día conversaron con FIFA.com para recordar aquel encuentro, cómo se sentían al ser unas auténticas pioneras del fútbol femenino, y los desafíos y obstáculos que afrontaban las futbolistas en los años 70.

El histórico partido –que tuvo lugar casi a los 100 años exactos de que Inglaterra y Escocia se midieran en el primer partido internacional masculino– no se habría producido de no ser por los esfuerzos conjuntos de Pat Gregory, entonces secretaria honoraria de la Federación Inglesa de Fútbol Femenino (WFA), y Elsie Cook, entonces secretaria de la Federación Escocesa de Fútbol Femenino (SWFA).

Gregory contactó con Cook, ambas contribuyeron a organizar los viajes y la logística, y se optó por el estadio Ravenscraig como escenario, en parte debido a una vieja norma de la Federación Escocesa de Fútbol (SFA) que prohibía el uso de campos de nivel profesional.

Scotland v England - poster for first women's international in 1972
© Others

“Escocia era el rival más apropiado para jugar un primer partido internacional”, señala Gregory. “No teníamos ni idea de que estábamos haciendo historia. Estábamos fijando un partido internacional, que parecía lo más lógico. Simplemente estábamos jugando un encuentro. No había pensamientos de grandeza”.

“No tuvimos ningún respaldo financiero”, apunta Cook. “Los uniformes se compraron con un cheque de provisión [ndlr: una especie de préstamo], aunque los pantalones cortos los prestó el [Glasgow] Rangers Football Club. Los escudos y los números los compré yo misma y los cosí”.

Dado que la WFA estaba más consolidada (se inauguró en 1969) y tenía un elenco de casi 200 equipos, la SWFA partía como el rival más débil, con sólo 6 clubes de los que seleccionar su plantilla en aquel entonces. Las adversidades aumentaban porque la SFA no reconoció formalmente al fútbol femenino hasta 1974, por lo que Escocia jugó este partido sin el respaldo de su federación nacional.

“Mucha gente sostuvo siempre que las mujeres no debían jugar al fútbol”, recuerda Jean Hunter, lateral derecha en la selección escocesa de 1972 con 17 años. “Creo que la actitud hacia las mujeres en el fútbol reflejaba la sociedad de entonces”.

Esa adversidad estimuló a muchas de las que jugaron aquel 18 de noviembre de 1972. Ciertamente, la pasión y el talento que atesoraban ambas selecciones depararon un partido entretenido. Escocia cobró una ventaja de 2-0, gracias a los goles de Mary Carr y Rose Reilly (el segundo, directamente de un saque de esquina). Inglaterra acortó distancias por mediación de Sylvia Gore antes del descanso y, tras la reanudación, los tantos de Lynda Hale y Jeannie Allott sellaron la remontada visitante (2-3).

Two players battle for the ball during the Scotland-England first women's international at Ravenscraig Stadium in 1972
© Others

“Para mí, y para mi familia, meter un gol para mi país fue algo especial”, recuerda Hale, entonces una extremo derecha de 18 años. “Fuera de mi familia y de las pocas amigas que se enteraron, la verdad es que no tuvo ninguna publicidad. La gente con la que trabajaba no sabía nada al respecto”.

“No existe una sensación semejante”, coincide Reilly, que era una delantera de 17 años cuando se jugó el encuentro. “Porque tienes el orgullo nacional; no es sólo un partido de fútbol más. Es marcar para tu país, es uno de los mejores sentimientos del mundo”.

“Lo que más recuerdo es que hacía un frío que pelaba”, apunta Hunter. “Había nieve y hielo en el terreno de juego. ¡Me acuerdo de que hice una entrada y me salí del campo deslizándome por el hielo!”.

Players and technical staff celebrate a goal during the Scotland-England women's international match at Ravenscraig Stadium in 1972
© Others

“Fue emocionante”, resalta Wendy Owen, una suplente de 18 años ese día. “Nevó con fuerza durante el segundo tiempo, ¡y vi el partido desde el banquillo y desde debajo de una manta!”.

El resultado, un triunfo por 2-3 para las visitantes, casi se vuelve insignificante en comparación con lo que representaba el acontecimiento: el primer partido internacional femenino para ambos países. Tuvo lugar durante un periodo de enormes dificultades para el fútbol femenino, por lo que respecta a combatir los prejuicios y buscar el reconocimiento.

“No nos tomaban en serio, la SFA se negaba a reconocernos”, lamenta Cook. “Decían ‘el fútbol no es para las mujeres’. Nos encontrábamos con esa actitud por parte de la población escocesa; hombres y mujeres. Nos ridiculizaban en la prensa, y lo hacía todo el mundo. Todos esos prejuicios hicieron que estuviésemos aún más decididas a seguir adelante”.  

Incluso cuando el reconocimiento existía, siempre había algún pero. Antes del encuentro en el Ravenscraig, se organizó una jornada con la prensa en el Estadio de Wembley para la selección de Inglaterra.

“Como era una chica ingenua de 18 años, dije que haría una sesión de fotos con maquillaje de ojos”, recuerda Owen. “Nunca antes me lo había puesto, ni dentro ni fuera del campo. Me dieron la polvera y la sostuve simulando que me ponía la sombra de ojos. Esa fotografía apareció en el periódico al día siguiente. Con el paso del tiempo, sentía vergüenza ajena al respecto: ‘¿por qué caí en esa trampa? Era típico de la cobertura informativa que recibíamos inicialmente, que se centraba en qué aspecto teníamos en vez de en cómo jugábamos”.

Wendy Owen applies make-up before a training session ahead of the first women's international between England and Scotland in 1972
© Others

Esas dificultades iniciales se prolongaron durante décadas. La Federación Inglesa de Fútbol únicamente se hizo cargo de la organización del fútbol femenino en 1993, y su homóloga escocesa siguió su ejemplo en 1998. Ahora, esas pioneras del fútbol femenino están obteniendo poco a poco el reconocimiento del que deberían haber gozado hace tiempo.  

Antes del amistoso de despedida que disputó Escocia contra Jamaica previo a Francia 2019, varias integrantes de la selección de 1972 –incluidas Reilly y Hunter– recibieron una simbólica gorra de manos de la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, y de la actual seleccionadora de Escocia, Shelley Kerr.

“Esto es lo que nos hemos perdido”, afirma Hunter sonriendo. “Habría estado genial haber jugado en un estadio como Hampden. Me sentí realmente orgullosa por lo que están consiguiendo estas chicas: gracias a nosotras, ellas están aquí. Eso es lo que nos dijo Shelley Kerr: que si no fuera por nosotras, ellas no estarían donde están ahora”.

Scotland v Jamaica - Women's International Friendly
© Others

“Fue muy emotivo”, destaca Cook. “A la postre, nos han valorado. La SFA no podría haber hecho más por nosotras esa noche. Estas chicas pueden presumir ahora de sus gorras ante sus familiares y amigos. Eso significa mucho para ellas”.

¿Y qué pasa con ese inminente duelo de Francia 2019?

“Simplemente espero que las chicas tengan una cuarta parte de la pasión que yo tenía y sigo teniendo por el fútbol”, asevera Reilly. “Creo que nos harán sentir orgullosas”.

“Simplemente les deseamos lo mejor a todas las jugadoras actuales y al personal de la selección”, concluye Gregory. “Y en la misma medida que les deseamos lo mejor, esperamos que ellas también puedan acordarse del ayer”.

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