Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™

7 junio - 7 julio

Copa Mundial Femenina

Lilly: "La generación del 99 de EEUU generó un cambio social"

  • Lilly fue campeona mundial en 1991 y 1999
  • Además se colgó el oro olímpico en 1996 y 2004
  • "Por un momento, fuimos como los Beatles", recuerda

Cuando Estados Unidos organizó la Copa Mundial Femenina de la FIFA™ por primera vez, en 1999, Kristine Lilly y sus compañeras ignoraban cuál sería la respuesta del público nacional.

Tres años antes, su selección había ganado el oro en los Juegos Olímpicos celebrados en su país, en la edición de Atlanta 1996, la primera que contó con la disciplina del fútbol femenino.

Sin embargo, no existía una liga profesional que pudiese dar continuidad al impulso que se logró entonces, y la cita de 1999 estaba en cierto modo rodeada de incertidumbres. La Federación Estadounidense se encontró ante la disyuntiva de tener que decidir cuál iba a ser el tamaño de los estadios del torneo: podía apostar por jugar en los grandes o ir a lo seguro.

Finalmente optó por arriesgarse volcándose con su equipo, que tenía a figuras de la talla de Lilly, Mia Hamm y Michelle Akers, y acertó. La respuesta fue un público claramente deseoso de disfrutar del fútbol femenino, que abarrotó estadios por todo el país, y las jugadoras dieron el salto a la fama.

“Para nosotras fue algo apasionante. Probablemente lo más estresante fuese tratar de llenar esos grandes estadios”, Lilly. “Pero estábamos consiguiendo llenarlos en los partidos que disputábamos, y nuestros nombres pasaron a ser conocidos. Por un momento, fuimos como los Beatles”.

Véase también

La gran apuesta de 1999

Autopromoción

No resultó fácil para el plantel, que además de sus compromisos dentro del terreno de juego tuvo que centrarse en la promoción de la disciplina fuera de él. No existía la posibilidad de enviar un tuit, ni de crear una historia de Instagram o de publicar nada en Facebook: corría el año 1999 e Internet todavía estaba en pañales.

Por ese motivo, las jugadoras tuvieron que esforzarse más si cabe, y aguzar su inteligencia. “Hicimos algunos pequeños ataques por sorpresa. Íbamos a campos de fútbol en los que había equipos entrenándose y los sorprendíamos”.

“Recuerdo que fuimos a un entrenamiento en Boston con Mia Hamm, y cuando aparecimos el equipo no podía creérselo. Hablamos, firmamos autógrafos… queríamos conectar con los hinchas”.

Esa conexión iría creciendo durante el torneo, a lo que ayudaron las victorias del equipo y el hecho de que algunas grandes disciplinas deportivas ya habían terminado la temporada.

Lilly explica que la victoria en el partido inaugural sobre Dinamarca en el estadio del New York Giants multiplicó el interés, y con eso las actitudes empezaron a cambiar.

“Cada partido suscitaba interés, no había muchos otros eventos deportivos, todo el mundo veía que estábamos ganando y la gente pensó ‘vaya, fútbol, la selección femenina está ganando, ¿lo vemos?’. Aquel verano cambió la opinión de la gente sobre los deportes femeninos, no solo sobre el fútbol femenino”.

El célebre triunfo en los penales sobre China en la final catapultó a Lilly y a sus compañeras a cotas aún más altas. Ya no se les preguntaba “¿en qué equipo juegas?”, sino “¿cuándo juegas el siguiente partido?”.

Estamos ahora cerca del 20º aniversario de aquel torneo, y la gente continúa hablando de “la generación del 99”, un nombre que ha acompañado a Lilly y a las suyas durante dos décadas. Dado que el equipo de 2015 no es conocido como “la generación del 2015”, preguntamos a Lilly, integrante de la Legends Squad de la FIFA para el Mundial Femenino de Francia 2019, por qué cree que se sigue teniendo tanto cariño por aquel equipo que coronó nuevas metas.

“Creo que es porque no se trataba solo de ganar el Mundial, sino porque se logró un cambio social”, asegura. “Ganamos en un momento en el que el fútbol no tenía tanta relevancia, en el que la gente no sabía quiénes éramos, y no estaba muy extendido que las mujeres practicasen un deporte. Las niñas conectaron con nosotras, las mujeres de 30 años también, fue un cambio cultural”.

Lilly tiene dos hijas, Sidney y Jordan, de diez y siete años, y ambas juegan al fútbol porque así lo han decidido, no porque su madre las tuviese que convencer. Aun así, han visto vídeos suyos.

Y este año animarán en Francia a sus jugadoras preferidas, Alex Morgan, Tobin Heath y Megan Rapinoe. Lilly no tiene ninguna duda de que si sus hijas quieren seguir algún día sus pasos, las animará a hacerlo no por ganar ningún trofeo, sino por la gente que tendrán la posibilidad de conocer.

“Las mujeres con las que jugué entonces siguen siendo mis mejores amigas”, confiesa. “Eran mujeres fuertes, comprensivas, y que te permitían ser tú misma. Estar en un ambiente como ese es algo muy potente, y yo animo a cualquiera a que se lance a conseguirlo”.

© Getty Images

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